Washington, un piloto alcohólico opta al Oscar

Media docenita de veces ha sido candidato al Oscar (y ya ganó dos), pero, como no nos cansamos de este gran intérprete tan insaciable, vuelve ahora a optar otra vez por su trabajo en «El vuelo», donde encarna a un piloto alcohólico que se ve envuelto en un mortal accidente de vuelo. Dirige Robert Zemeckis, ya saben, el de «Forrest Gump»

Denzel Washington trabajó con simuladores de vuelo para protagonizar este filme
Denzel Washington trabajó con simuladores de vuelo para protagonizar este filme

Está otra vez en Madrid, qué suerte hemos tenido. Y, antes de comenzar con la «round table», pide educado un caramelo porque confiesa que vive desde hace casi dos semanas de hotel en hotel y anda fastidiado de la garganta. Las corrientes, el frío, el calor artificial. Sabe algunas palabras en español, «gracias», «sí», «bueno», pero suele responder lacónico a los periodistas. Con sonrisas blancas, pero en corto. Parece que no hay ya personaje que asuste si quiera un poquito a Denzel Washington, que en «El vuelo» encarna a Whip Whitaker, un descontrolado piloto alcohólico y aficionado a la cocaína que se ve envuelto en el feo asunto de un accidente con víctimas mortales. Un papel difícil, aunque «no me resultó más complejo que otros de mi carrera. Por ejemplo, al haber existido, Malcon X conllevaba una mayor presión», asegura el intérprete. Uno de los prototipos en Hollywood del héroe típicamente estadounidense, pero con excepciones: «Hice de villano en "Training Day"y "American gangster", ¿o no lo eran?». De cualquier forma, Washington suele sentir debilidad por los hombres en busca de redención, por esos tipos que se dan cuenta una mañana de resaca pegajosa y pelos disparados que se están equivocando: «Aunque no se trata sólo de eso, sino de hombres que, como éste, deben pagar un precio por lo que hicieron».

Caídas por YouTube

Candidato al Oscar en seis ocasiones (lo obtuvo por «Tiempos de gloria» y la citada «Training day»), Washington vuelve a optar otra vez a la estatuilla por este nuevo trabajo. Y, sí, se siente «honrado» por el detalle, pero lamenta que el filme no haya conseguido más nominaciones, «porque las merecía, pero al menos estas dos (también compite en la categoría de Mejor Guión Original) llamarán la atención del público». Sobre cómo fue el rodaje, recuerda que «lo mejor fue montarme en simuladores de vuelo para comportarme como uno de estos profesionales, pero no dirigí ningún aparato de verdad. También hablé con varios de ellos y observé la manera en que se comportaban dentro de la cabina». Lo cierto es que la estrella no ha hecho de Whip Whitaker un tarumba histriónico ni siempre balbuceante, aunque su adicción sea la que de-sata todo el drama: «Creo que con la escena de la mesa, cuando se cae al suelo y rompe cosas, era suficiente, quizá hay una diferencia entre estar alcoholizado y ser un borracho. Eso al menos creo yo. Por otro lado, Whitaker no cree que lo suyo sea un problema, sino que bebe como el resto de los humanos, por eso no me enfoqué en ese aspecto del papel de manera especial», enfatiza Washington, que tiene unos fabulosos 58 años y añade jocoso: «Lo que sí hice fue buscar por YouTube y ver a muchos tropezando con unas copas de más encima».

Luego se muestra muy tajante cuando desmiente que vaya a protagonizar una película dando vida a Obama, y se le nota hasta las narices de ese asunto: «Puras invenciones. Una vez le preguntaron al presidente que quién le gustaría que le diese vida en la pantalla, y dio mi nombre y el de Will Smith, punto. Se trata de un rumor que está cobrando vida propia. Insisto, no hay nada de cierto». No será por falta de admiración, ya que Washington jamás ha ocultado sus simpatías por el demócrata: «Durante este segundo mandado Obama podrá llevar a cabo más ideas porque no tiene ya la presión de presentarse una tercera vez. Y cuanto más lo rechacen los republicanos, peor imagen tendrán ellos». Pues aseguran que Michelle, la primera dama, también contestó lo mismo, apunta un periodista volviendo al tema de marras. «Ah, sí? Lo dicho: la leyenda está creciendo pronto...»

Un matrimonio sólido

Lo que no desmiente ni por asomo es que su matrimonio sigue marchando perfectamente (está casado desde 1983 con Pauletta, y ambos tienen cuatro hijos), algo que en Hollywood suele funcionar peor que una película dirigida por Kevin Costner en taquilla: «¿El secreto? Ninguno, las parejas estables no dan noticia ni generan información "interesante", aunque existe mucha gente que continúa junta después de bastantes años». Tras dos experiencias moderadamente optimistas, «Antwone Fisher» (2002) y «The Great Debaters» (2007), Washington sin embargo confiesa que volverá a dirigir: «Sí, tengo un proyecto, sólo falta el dinero. Pretendo hacerla en 2015 y sobre la historia no puedo contar nada. En cuanto a mi próximo filme como actor, se trata de «2 Guns», una comedia con Mark Wahlberg. Bueno, espero que se estrene...». Y, ya casi a punto de marcharse, este guapo y fornido mocetón de 1.85 de estatura confiesa no darle susto el avión, «aunque tampoco disfruto allí arriba, ¿eh?». Pues si eso lo dice Washington, ¿como no le voy a tener miedo yo?