sábado, 10 diciembre 2016
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España

Alemania detiene a un ex espía español vinculado a la yihad

  • El arrestado estaba casado, tenía cuatro hijos y habría hecho incursiones en el cine erótico homosexual

Todo en él parecía digno de confianza. 51 años, casado con una médico, cuatro hijos y con un pasado en la banca como responsable de comercialización en el Volksbank. La prensa alemana dice que, debido a una reestructuración en su empresa, estaba buscando “nuevos desafíos” y así y con ese currículo se presentó durante la pasada primavera a una de las plazas en la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), la agencia alemana que se ocupa de los servicios secretos del interior. Nadie entonces pudo intuir que el objetivo de Roque M., el ciudadano de origen español pero con nacionalidad alemana, fuera infiltrarse en los servicios secretos alemanes y reunir datos para perpetrar presuntamente un atentado.

Tras levantar sospechas, se emitió una orden de vigilancia que ha terminado, cuatro semanas después, con su detención. Según la prensa alemana, Roque M. participaba en chats de internet con nombres falsos y se le acusa de revelar secretos del servicio, aunque las autoridades consideran que la seguridad de los trabajadores de la BfV no ha estado en riesgo. En uno de esos chats reveló que era un trabajador de los servicios secretos y se ofreció a infiltrar a más camaradas para cometer un atentado contra los “infieles”, sin saber que su interlocutor en la conversación era un informante de la BfV. El presunto terrorista está acusado de “preparar un acto violento grave” para la seguridad del Estado, “intentar dañar secretos” del servicio de inteligencia y de haberse declarado dispuesto a cometer un crimen, según un comunicado emitido por la Fiscalía. De hecho, ahora se sabe y han visto la luz algunas de sus conversaciones por Internet en las que el arrestado estaba “dispuesto a hacer cualquier cosa para ayudar a sus hermanos”. Algo que el detenido ha confesado, aunque lo más sorprendente es que en paralelo a las acusaciones, el caso ha destapado otra serie de datos que ni siquiera eran del conocimiento de su propia familia. Uno de los más relevantes es que Roque M. se había convertido al islam hace apenas dos años, paso que había dado vía telefónica ante un predicador salafista que actualmente combate en las filas del Estado Islámico o que incluso, tal y como revela el periódico “Bild”, el hombre habría hecho sus incursiones en el cine erótico de corte homosexual.

Una mezcla de circunstancias que en su peculiaridad está llevando a la prensa alemana a preguntarse qué podría llevar a un hombre casado y con hijos y con un pasado que se balancea entre las creencias cristianas y su incursiones en el cine para adultos a incurrir en una interpretación tan estricta del Islam. "Todo indica que estamos ante una persona que se radicalizó sin que su entorno lo percibiera", se limitó a indicar el

presidente de la BfV, Hans-Georg Maassen.

El hecho, lejos de indagar en detalles más sensacionalistas, deja sin embargo en tela de juicio la vulnerabilidad de los servicios de inteligencia germanos a pesar que el gobierno no ha tardado de aclarar no tener indicios de problemas estructurales en su seguridad. Algo de lo que no está de acuerdo oposición que casi con la misma celeridad ha salido a alertar sobre lo que ellos consideran “un agujero en los servicios de seguridad”. "Estamos ante un vacío de seguridad", denunció el responsable de política interior del grupo parlamentario del SPD, Burkhard Lischka. El responsable de seguridad del grupo parlamentario conservador, Stephan Meyer, consideró sin embargo que el caso muestra que hay mecanismos suficientes para detectar a topos que logran infiltrarse en los organismos de seguridad.

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