miércoles, 31 agosto 2016
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Internacional

Internacional / Racionamiento en Venezuela

«A los venezolanos nos envían al hospital a morir»

  • Los pacientes se acumulan en los pasillos de los destartalados centros sanitarios del país

  • El 44% de los quirófanos no funciona y en las farmacias ya no quedan medicamentos

Una mujer protesta en las calles de Caracas ante la falta de productos de primera necesidad
Una mujer protesta en las calles de Caracas ante la falta de productos de primera necesidad
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Hace poco más de un año, los principales hospitales venezolanos paralizaron la atención de pacientes por falta de materiales. Dos meses antes una mujer murió desangrada en los pasillos de la planta de cirugía cardiovascular del Hospital Universitario de Caracas. «Presentaba un bulto de sangre en la aorta que se extendió por su abdomen», contó un doctor. Era una de los trece fallecidos por esas mismas fechas por no recibir cura a tiempo para sus dolencias. En esa misma unidad, en la planta tres del mayor centro sanitario público del país, reina el desorden. Los enfermos se agazapan por los corredores para ser atendidos, mientras algunas enfermeras les dan su diagnóstico allí mismo. En las salas se alargan las esperas de los recién operados entre sábanas caseras, con las que tapan también las ventanas sin cortinas. Algunos familiares traen sus propias mantas. Las paredes descolchadas, la suciedad y la poca luz crean un ambiente tétrico. «A mi padre le tienen que poner un marcapasos y ya llevamos tres días. Le dio un infarto hace poco, si le da otro ahora, ¿qué?», se queja Aluanda

«Aquí envían a los venezolanos a morirse», relata un doctor bajo la condición de anonimato. Muchos quirófanos no disponen de gasas u otros utensilios básicos: «Nos llegan 5 catéteres por semana y se nos agotan en una mañana». Las familias vierten su desesperación en el personal médico. «El enojo siempre es con nosotros. ¿Cómo le explicamos a alguien que la operación de su ser querido, con problemas cardíacos, tiene que retrasarse una semana?», lamenta el médico, quien asegura que «ahora los pacientes mueren más rápido por falta de atención». El 44% de los quirófanos no está en funcionamiento y el 94% de los laboratorios sufre trabas para desarrollar su trabajo, según datos de la red de doctores Médicos por la Salud a mediados del año pasado. La creciente escasez de recursos médicos, medicamentos y el deterioro de las infraestructuras ha agravado la crisis de salud hasta el punto de que la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora declaró el martes el estado de «crisis humanitaria» en Venezuela.

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, estimó que el 95% de los hospitales tenían sólo el 5% de los insumos a mediados de 2014, mientras que cifras oficiales situaron ese desabastecimiento en un 50%. «En los últimos ocho meses las dificultades se han multiplicado. Si antes operábamos cinco turnos semanales, ahora sólo entre uno y uno y medio», explica a LA RAZÓN el doctor Elías Nacal, de cirugía general en el caraqueño Hospital Universitario. A la insuficiencia de recursos se suma la fuga de personal especializado: «Muchas veces posponemos operaciones por la incapacidad de colocar anestesia. O bien por falta de neostigmina –fármaco para uso anestésico–, o bien por falta de anestesiólogos», con precarias condiciones laborales. «Muchos de ellos cobran 6.000 bolívares mensuales –3.000 menos del salario mínimo– por seis horas diarias. La mayoría prefieren irse fuera», afirma el doctor. Por ejemplo, un residente tiene un salario base de 10.464 bolívares al mes y únicamente puede costearse el 7,5% de la canasta básica.

«Nos vemos obligados a suspender cirugías a diario. Ese aplazamiento nos obliga a prolongar la hospitalización del paciente, y eso cuesta más dinero al sistema», apunta Nacal, quien siente impotencia por ver a «pacientes deteriorarse y complicarse» sin poder remediarlo. En los centros privados ya se empieza a notar la falta de algunos materiales.

Las muertes por ese lastre en la salud, sin embargo, son invisibles. El Gobierno de Nicolás Maduro trata de tapar las cifras de muertes «evitables», por otro lado, difíciles de calcular. En el caraqueño Hospital Universitario la mayoría de trabajadores sanitarios se niegan a dar su testimonio. «Tienes que preguntar en dirección, ya sabes que no nos dejan hablar», responde una de las enfermeras. La agonía de los enfermos se prolonga también durante su tratamiento debido a las dificultades para obtener los fármacos. El presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela, Freddy Ceballos, anunció esta semana que la escasez de medicamentos alcanzó el 80%. «Cuando se tenía una falla del 15% era una alerta para el gremio farmacéutico», pero ahora ya es una «crisis humanitaria», consideró Ceballos, quien aseguró que «en Venezuela hay una deuda con el sector de 4.000 millones de dólares».

En las farmacias se repiten las habituales colas que en el resto de comercios. En el Funda Farmacia –propiedad estatal– de la avenida San Martín, en el centro de la capital, varios ancianos hojean una lista con los precios de los productos regulados. Los estantes se ven llenos. Como sucede en los supermercados, el Gobierno dio la orden de rellenar las estanterías con productos repetidos para que no se vean vacías. Rafael Caraballo, de 64 años, viene en búsqueda de sus medicamentos para la insuficiencia renal que sufre desde hace cinco años. «En ese tiempo me han cambiado la medicación diez veces, porque desaparecen del mercado. De las catorce pastillas diarias me tomo tan sólo cinco», cuenta. Los venezolanos han emprendido iniciativas para afrontar la dura crisis de salud, como crear cuentas de Twitter para informar de dónde se pueden obtener ciertos fármacos. Una herramienta muy utilizada por madres con bebés. La recién declarada «crisis humanitaria», sin embargo, requiere respuestas urgentes. Una quimera a priori en vista del colapso político que atraviesa Venezuela.

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