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«Muchísimos libros que se compran hoy no se leerán jamás»

Poeta, editor y librero, Javier Sánchez Menéndez gobierna una ínsula repleta de letras y buen vino

  • Javier Sánchez Menéndez, director de la librería la Isla de Siltolá
    Javier Sánchez Menéndez, director de la librería la Isla de Siltolá / Manuela Olmedo
Pepe Lugo.  Sevilla.

Tiempo de lectura 5 min.

12 de septiembre de 2016. 10:21h

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Pepe Lugo.  Sevilla. 12/9/2016

Cuando Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, 1964) abrió la hucha contó las monedas que había guardado durante años y se dio cuenta de que podía hacer realidad su sueño. No a todo el mundo le pasa, porque montar una librería en Sevilla no está al alcance de alcancías modestas ni de las fantasías más estrafalarias. La Isla de Siltolá hereda el nombre de la editorial que fundó en 2009 para acoger a la poesía descarriada que no tenía hueco en las grandes cadenas de distribución literaria. Ahora sus fondos y los de otras editoriales se pueden encontrar en un espacio dedicado a la literatura pero también al vino.

–¿Cómo se llega a la Isla de Siltolá?

­–Pues no se llega con barcos, se llega con libros, con literatura, con cultura. No existe, pero está presente en todas las personas que amen estas tres cosas.

–Poeta-editor-librero, vaya secuencia, ¿no?

–En realidad, creo que es lo mismo, que está todo relacionado, aunque yo no me considero ni poeta, ni editor, ni librero. Ante todo soy lector y éste puede tener muchas caras, la de lector, la de poeta, la de librero.

–¿Le ha quedado algo de dinero en la hucha?

–Todavía me queda algo, lo suficiente para poder mantenerla hasta que se consolide. Los negocios empiezan poquito a poco y ahora el dinero se ha gastado en montarla para que dure unos pocos años.

–¿Qué sensación se tiene al vivir dentro de un sueño?

–Pues es una satisfacción inmensa, es ver hecha realidad una idea de muchísimos años que además se adapta perfectamente a la situación actual. Todos sabemos cómo está cambiando la sociedad, vivimos en un mundo de prisas, cuando la literatura es todo lo contrario. Hay que tratar a las cosas con amor y con mucha calma, entonces digamos que somos como una isla dentro de algo que se mueve muy rápido y a nosotros nos gusta ir muy despacito.

–Acaban de presentar el Iphone 7 y todo el mundo se ha vuelto loco por tener uno. Convénzame de que un libro es mejor.

–Dicen que el Iphone 7 sirve para cazar mejor los «pokemons», si la gente quiere seguir cazándolos..., todo es compatible. Siempre se puede compaginar con la cultura, pero si quieres te puedo decir que leer nos hace libres. Estas personas que dependen de un dispositivo que van cambiando a una velocidad vertiginosa no son libres, porque dependen de la tecnología para seguir siéndolo. En cambio, leer nos enseña mucho más que las aplicaciones de los móviles, que todos esos gimnasios y escuelas de adiestramiento. Considero que es la única manera de poder ser libres y de realizarnos como personas.

–Cuando en 2009 apareció la editorial, la crisis ya era una realidad. ¿Le ha costado más trabajo sacar libros o venderlos?

–Creo que la editorial, porque el panorama entonces era muy complicado. Cerraron muchas editoriales y las de poesía estaban contadas en este país. Bajaban los índices de lectura, bajaba todo, pero apostamos por un tipo de literatura por muchas razones. Por darle una oportunidad a voces nuevas que tenían muy complicado acceder a las grandes editoriales, difundir la poesía y distribuirla, porque no se distribuye bien en este país, y conseguir posicionarnos en casi todas las librerías españolas. Muchas también se cierran y las que surgen tienen poco que ver con el concepto tradicional, ya que aportan algo más en este cambio social que estamos viviendo.

–Pues todo el mundo dice que ahora la poesía está de moda, los recitales parece que se llenan de gente joven, se editan muchos libros de lírica. ¿Cuánto hay de estrategia para vender en esto?

–Es una técnica de mercado pura y dura, porque lo que más se vende se califica de poesía y no lo es. Es el género madre de la literatura y hay que seguir luchando para que llegue al mayor número de personas pero por amor a la literatura, no porque se vende y aparece como «top ten» de ventas. Eso no es poesía y lo sabemos todos.

–¿Entonces qué es?

–Pues es un divertimento, sabes que muchos de estos poetas son cantautores, que son magníficos y hacen una gran labor cultural por nuestro país, pero no es más que entretenimiento. No se puede confundir la literatura con la mediocridad.

–¿La cultura está al nivel del barro?

–Completamente, al nivel del barro y al de la rapidez que hablamos antes. Muchísimos libros que hoy se compran no se leerán jamás, de «youtubers», «best sellers», sólo para hacerse una foto con el autor y luego olvidarse. Las multinacionales hacen un daño terrible porque publican basura que venden, por lo que siguen publicando.

–Pero la gente tampoco es tonta, ¿no?

–Bueno, esto es como en política. Ciudadanos y Podemos, que aparecen todos los días en los programas de televisión, con sus seguidores en las redes sociales; pero en la urnas los españoles les han dicho que deben estar en la oposición y que tenemos que conocer sus actos antes de juzgarlos, porque son nuevos. En la literatura siempre pasa lo mismo, aquí la televisión y las redes sociales..., la gente de antes quería ser maestro, médico, trabajar en un banco y ahora todos quieren salir en YouTube, ser futbolista, un cantautor que escriba libros de poesía. Es un error porque se está perdiendo la identidad personal, no la social, que se perdió hace muchos años. ¿En qué nos enriquece todo esto? El ser humano necesita un alimento físico para desarrollarse y ser libre, pero no lo encuentro en esta gente.

–¿Rechaza muchos textos?

–Cada vez se rechaza más, porque el editor es el filtro de la literatura, debe ser tremendamente exigente y debe rechazar porque hay mucho aprendiz literario en España.

–¿Y usted, cómo poeta, cómo se califica?

–Bueno, yo soy un poeta lento, puedo tardar un año en escribir un poema, soy un poeta lector. Siempre procuro escribir el mismo poema, siempre estar con lo mismo, y me alimentan las lecturas. Ahora hace muchos meses que no escribo un poema, disfruto mucho leyendo.

–¿Cómo ve el panorama cultural actual?

–Pues el 90% de lo que se publica es basura, por lo que hay que buscar ese 10% que nos enriquece, hay que saber definir dónde está la basura y dónde la literatura. Eso lo deben hacer no sólo los editores sino también los libreros, pero sobre todo los lectores.

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