Política

Unión Europea

May logra el aval para renegociar con la UE

Westminster respalda también que Reino Unido abandone el bloque comunitario con un acuerdo

Theresa May, en la Cámara de los Comunes / Foto: Reuters
Theresa May, en la Cámara de los Comunes / Foto: Reuterslarazon

El Parlamento británico vota a favor de una enmienda en la que se rechaza que el Reino Unido abandone la UE el próximo 29 de marzo sin un acuerdo

El Brexit ha metido a Westminster en un bucle peligroso. Cada «votación clave» acaba siendo un proceso sin salida: el Gobierno la pierde, sus señorías dan un nuevo plazo a Theresa May para que presente una alternativa, el «plan B» acaba siendo el mismo «plan A» y la «premier» siempre vuelve a repetir que intentará pedir más garantías a la UE. El día de la Marmota tuvo su última entrega ayer, cuando una vez más, la «premier» anunció que cruzaría el Canal de la Mancha para pedir una revisión del acuerdo de retirada. La Comisión Europea, como en tantas otras ocasiones, repitió que el pacto «no está abierto a una renegociación». Pero la líder «tory» insistió que presentará una alternativa a sus señorías el 13 de febrero, que será votada posiblemente a finales de ese mismo mes.

Su estrategia está clara: está jugando contra reloj para forzar la aprobación del pacto. Pero el bumerán puede volverse en su contra porque si Bruselas o la Cámara de los Comunes no ceden, el error de cálculo podría llevar a Reino Unido a abandonar el bloque el 29 de marzo con un divorcio caótico. May realizó ayer sus nuevas promesas en Westminster al abrir el debate sobre las enmiendas presentadas por los diputados a los planes del Gobierno. Después de que el acuerdo de retirada que cerró con Bruselas fuera rechazado hace dos semanas por una abrumadora diferencia de hasta 230 votos, la «premier» debía haber presentado una alternativa. Pero su «plan B» resultó ser de nuevo el «plan A», por lo que sus señorías trataron de romper de alguna manera el bucle con diferentes propuestas. No lo consiguieron.

La única que salió adelante fue la que favorecía a la «premier». El conservador Graham Brady, presidente del comité 1922, solicitó eliminar la polémica salvaguarda para evitar una frontera dura en Irlanda y sustituirla por «fórmulas alternativas». En un principio, los «tories» rebeldes habían mostrado su rechazo al considerar la redacción demasiado vaga. Pero, finalmente, los euroescépticos y los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno, apoyaron la enmienda, que salió adelante por 317 votos contra 301.

«Esta enmienda otorgará el mandato que necesito para negociar con Bruselas en nombre de la mayoría de esta Cámara. Un mandato que garantice que nos vayamos con un acuerdo y aborde nuestras inquietudes, al tiempo que garantice que no se volverá a la frontera dura en Irlanda del Norte. De lo que estoy hablando no es de un intercambio de cartas más, sino de un cambio significativo y legalmente vinculante al acuerdo de retirada», manifestó la «premier».

May es consciente que cualquier cambio que no sea legalmente vinculante no cumplirá con las demandas de sus filas y el DUP. Pero, al mismo tiempo, Bruselas tampoco está dispuesta a moverse de sus «líneas rojas», por lo que cualquier tipo de avance a corto plazo se antoja complejo. El problema es que el reloj cada vez corre más deprisa.

En este sentido, es de suma importancia la derrota cosechada anoche por Yvette Cooper. La laborista, que desde el principio estuvo respaldada, entre otros, por los ex ministros «tories» Nick Boles y Nicky Morgan, no consiguió sacar adelante la enmienda donde solicitaba una extensión del artículo 50 si para el 26 de febrero no se había aprobado ningún pacto de salida. La propuesta fue rechazada por 321 votos contra 298. Era la única propuesta vinculante, ya que era un proyecto de ley. Desde hacía semanas, Cooper llevaba trabajando con diputados pro UE de distintos partidos. A última hora, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, le dio su respaldo. La propuesta de la «tory» Dame Caroline Spelman y el laborista Jack Dromey, que pedía rechazar un Brexit sin acuerdo, consiguió el apoyo de la Cámara: 318 votos a favor frente a 310 en contra. No es vinculante, pero deja claro, una vez más, que la mayoría de sus señorías se opone a un divorcio caótico.

Por su parte, la enmienda de Dominic Grieve también fue rechazada. Pedía de alguna manera que los diputados tomaran el control del proceso para presentar planes alternativos. Hasta ahora, el ex fiscal general había ganado todos los órdagos a May.

Paralelamente a las enmiendas, según «The Telegraph», los líderes de los conservadores más euroescépticos –Jacob Rees-Mogg y Steve Baker–, junto con el ministro pro Brexit Kit Malthouse, han mantenido reuniones secretas en las últimas semanas con ministros pro UE para tratar de consensuar una postura en el Partido Conservador que ponga fin a la guerra interna.

El plan acordado se envió el jueves a Downing Street. En caso de que no se consiga renegociar el pacto o cambiar el «backstop», plantea salir de la UE sin acuerdo, pero solicita a Bruselas un período de transición hasta 31 diciembre de 2021. A cambio, Reino Unido cumpliría con sus obligaciones financieras y cumpliría con su compromiso sobre los derechos de los comunitarios. Según el plan, se daría a Londres y Bruselas tiempo para prepararse para una salida en los términos de la OMC o para establecer una nueva relación comercial. Al parecer, la única razón por la que los «tories» pro UE habría aceptado es porque piensan que una transición más larga podría facilitar el modelo noruego.