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La Razón

Hazte un favor y lee

Un lector vive mil vidas antes de morir, el que no lee, solo vive una. Jojen Reed.

¿Qué les parece? De media en España usamos 300 palabras para comunicarnos. Sí amigos, de 300 de 283 mil palabras que existen en nuestro idioma. Lo que quiere decir que ¡Usamos aproximadamente el 0,10% de las posibilidades del idioma!

Son 300 las palabras que usa una persona común y corriente, alguien de a pie que con la educación básica bastó y sobró; una persona, que lee los periódicos, algunas novelas, revistas especializadas o alguna página en internet, usa cerca de 500. Y una persona dedicada a la literatura que escribe y lee, usa unas 3000.

Cervantes usó 8000 palabras, es decir, cerca del 3% del idioma del cual es padre. Entonces lo lógico sería que todos leyéramos para seguir aprendiendo, porque me van a permitir que hoy hable así, pero es que no sabemos ni una mierda y encima nos atrevemos a decir que no nos gusta o nos interesa.

Según el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) el 35 % de los españoles no lee nunca o casi nunca y el 65% "al menos" una vez al trimestre, y si, se les pregunta ¿por qué no leen? un 42% la respuesta es, porque no le gusta o no le interesa. Y por último, que el 29,3% más aficionado de los encuestados lo hace “todos o casi todos los días”. Mientras que, en Finlandia, por ejemplo, se leen 47 libros al año por habitante, en España leemos 8.

Después de este estudio aplastante y deprimente de nuestro mapa lector, nos tenemos que volver a plantear donde está el problema de este desinterés por la lectura en España y por qué se edita más que se lee.

A mi se me ocurre que el sistema educativo está fallando en cuanto a despertar el interés de los estudiantes por leer, y que no lo contemplemos como ocio, si no como un castigo, y lo relacionemos con el aburrimiento. La lectura debe formar parte de nuestra vida, y para eso los profesores y los padres tienen el deber y el papel de hacérnoslo ver. Hay que buscar libros que se adapten a los gustos de los alumnos y no poner una lectura a todos por imposición. Pienso que hay que empezar por leer temas que nos interesen y eso mismos temas despertarán nuestra curiosidad llevándonos a otros y así, la lectura, pase a ser un placer y no un castigo.

Recientemente, he escuchado que algunos estudiantes cuando llegan a la universidad y se les pide leer un texto en voz alta, no saben hacerlo, no respetan las pausas ni los ritmos y peor aún, no entienden lo que están leyendo. Y esto es otro fracaso del sistema educativo.

Gracias a los libros, somos capaces de descubrir nuevas culturas, antepasados, personas que han existido; o no y que sin preguntar puedes introducirte en sus vidas. Puedes viajar al pasado y al futuro, e imaginarme la vida allí. Puedes llegar a sentir el frío, el calor, el miedo, la alegría o la tristeza de sus personajes. Eso es para mí, mágico y único. Ni una película o videojuego con todos sus efectos especiales son capaces de hacer volar tu imaginación como un libro, porque solo leyendo eres capaz de sumergirte en esos mundos y verlos desde tus ojos.

Desde que soy muy pequeño, mi ilusión era que alguien me llevara a una librería. Me gusta ver las estanterías repletas de libros; hojearlos, tocarlos, podría estar ahí dentro un día entero sin cansarme. También me gusta ir a bibliotecas donde hay libros usados, mercadillos o ferias de compra y venta. Era y es tal mi afición por los libros, que cuando descubrí que en mi antiguo colegio había una biblioteca, les pedí por favor que los días de frio y lluvia me dejaran visitarla en vez de ir al recreo, y la respuesta fue contundente ¡NO!. Pero que cosas tiene Álvaro, prefiere ir la biblioteca en vez de ir a pasar frio y mojarse en el patio. Esta es otra anécdota absurda que me ha pasado, unida a la que me ocurrió en la Biblioteca Nacional, cuando se me negó el carnet de socio por ser menor de edad.

Una pregunta a los organizadores de todo esto, ¿que se pretende o que se gana negando a un niño el acceso a la cultura? Alguien le ve el sentido.