Qué razón tenían Los Chichos

El periodista José Luis Salas analiza cómo sucesos ocurridos lejos de Marbella se atribuyen al icónico Puerto Banús

Un coche de lujo en el puerto marbellí
Un coche de lujo en el puerto marbellíLa Razón

«Qué tendrá Marbella, que tendrá la Costa», cantaban los ya eternos Chichos, quienes también poseían «un apartamento en el Puerto de Banús» aunque no pagaran ni la luz… Qué tendrá Marbella, qué tendrá la costa, que todo el que llega, aquí se coloca. Desde hace unos años, determinada prensa llega pero no se coloca, porque no sabe ubicarse (de nuevo estoy haciendo amigos, jeje). Marbella y Puerto Banús son nombres que visten, venden y lo que te rondaré morena. Buscando el titular fácil, no pocos medios utilizan Banús como punto de referencia geográfico en el que todo sucede, especialmente lo chungo. Si bien es cierto que acaecidos no positivos han ocurrido entre los pantalanes que acaban de cumplir 50 años, la inmensa mayoría no han sucedido entre sus lujosas embarcaciones y exclusivas tiendas. El último ejemplo ha sido el lamentable incendio del Hotel Sisu, localizado a varios kilómetros de distancia de Puerto Banús, aunque en su nombre incluya indebidamente la famosa ubicación, provocando así el error de no pocos plumillas reporteriles; y eso que en las muchas imágenes emitidas del trágico fuego la única agua visible salía por las mangueras de los bomberos, y de barcos ni hablamos. La verdad, sin estos elementos, «ni es Banús ni es na». Pero no es la primera vez que los medios trincan por el camino corto aunque inexacto: ¡pasen y vean!, ajustes de cuentas, carreras ilegales y escándalos de todo tipo se vienen dando en Puerto Banús, cuando mayoritariamente no es así. Los muelles y su contorno oficial forman parte de una concesión administrativa que cuenta además con un importante y moderno dispositivo de seguridad privada; fuera de este área principal, aunque todos le den el mismo nombre, ya es Ayuntamiento y demás estamentos quienes controlan y mandan. La marca Puerto Banús es tan potente que existen urbanizaciones, empresas, restaurantes y tiendas que se amarran a la publicidad que les da su nombre, cuando, en variados casos, hablamos de direcciones que están a más de 20 kilómetros e incluso pertenecen a otros municipios; pero da igual para algunos medios, españoles y sobre todo británicos de letrilla amarilla, empeñados en cargarle a Banús la pesada mochila de todo lo malo que pasa en la costa. A lo largo de los años he leído toda suerte de titulares que forzaban la ubicación de un suceso en Puerto Banús, de maneras bastante ridículas («a 20 minutos, en las proximidades, cerca de», que en realidad era Fuengirola o incluso La Línea de la Concepción, más cerca de los monos de Gibraltar, que de la lujosa tienda que Dolce y Gabbana posee en el recinto portuario deportivo más famoso de España. Tan solo me falta leer en el Times de Londres o alguna que otra cabecera patria, el caso de cualquier fulano delincuente, residente en en el barrio de Hampstead, que tras un cargado historial fuera de la ley incluya: «y un verano visitó Puerto Banús donde fue visto tomándose una cerveza en el famoso bar Salduba». Al tiempo.