¿Y tú me lo preguntas?

«El poder del lenguaje poético es infinito. Mueve nuestras pequeñas energías vitales»

Glorieta de Bécquer en el parque de María Luisa de Sevilla
Glorieta de Bécquer en el parque de María Luisa de SevillaAYUNTAMIENTO DE SEVILLA La Razón

Desde 1999, el 21 de marzo se celebra el Día mundial de la Poesía por iniciativa de la UNESCO y del poeta colombiano Antonio Pastor Bustamante. Coincide con el equinoccio de primavera en el norte, de otoño en el sur y el lema de la celebración es la Rima 21 de nuestro querido Bécquer. ¿Qué es poesía? ¿y tú me lo preguntas? Poesía eres tú. Es la otra persona, romántica o no. Poesía es comunicación. Un mensaje personal que nos incluye.

Los poetas organizan festejos, lecturas en jardines y parques, recitales y acciones callejeras que combinan la poesía con música, pintura, danza y otras artes que embellecen la vida. Cada vez participa más gente y ahora es más universal que nunca porque nos conectamos online con el mundo. Con las soledades del mundo.

Dice el manifiesto de la UNESCO que el Día mundial de la Poesía «nos invita a reflexionar sobre el poder del lenguaje poético y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona».

El poder del lenguaje poético es infinito. Mueve nuestras pequeñas energías vitales, nos hace fuertes y capaces de descubrir algo nuevo cada día, una palabra, una imagen, una emoción, un secreto.

La metáfora, un verso que en pocas palabras nos sorprende como un relámpago, movilizan las emociones, la imaginación y también una parte del cerebro fundamental para el desarrollo del lenguaje.

Los científicos revelan que ciertas figuras literarias generan una intensa actividad en el área frontal izquierda del cerebro. Cuanto más sorprendente la metáfora, más se activa el cerebro según han comprobado investigaciones del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL).

La misteriosa poesía es la flecha mente-corazón que pone en marcha la memoria presente. Las formas breves de poesía, cuarteta, haiku, lira, pareado, son muchos siglos más modernas que los contados caracteres de las redes sociales, el gran descubrimiento del XXI. Las greguerías, los aforismos, los epitafios son poemas breves y los caligramas, inspiradores del grafiti y el collage.

Sin embargo, la poesía es la última de la fila. En las librerías, tienes que buscarla en los estantes más ocultos, lejos de los escaparates, en la oscuridad de un rincón. El mercado editorial invierte poco y nada en poesía; conviene gastar publicidad en libros de autoayuda, marketing, influencers (que son frases de autoayuda con marketing), novelas premiadas, novelas adolescentes, bio novelas de celebrities. Novelas y más novelas.

Francisco Umbral, querido amigo que me ha enseñado mucha literatura, en una de nuestras charlas poéticas en el bar circular del Palace, me dijo algo esencial: «Yo no escribo novelas, escribo libretas íntimas, cuadernos personales, pero los editores los llaman novelas y los publican así». «Me piden novelas para darme premios. Hace unos años escribí ‘La forja de un ladrón’ para ‘robarme’ un premio de novela cuando yo escribo otra cosa». Umbral, un ser poético total, cuenta en «Los cuadernos de Luis Vives» que tuvo que destruir al poeta para construir un prosista. Para comer, para conseguir monedas a cambio de una columna de periódico, porque nadie paga por un poema.

La UNESCO crea el Día mundial de la Poesía para «promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad».

La poesía no es una cosa aburrida, pesada y cursi. No es masiva pero las canciones no existirían sin la letra/poema que canta la música.

La poesía ilumina, vive el presente, es íntima y natural. Poesía es identidad.

Los pueblos hablan con la voz de sus poetas, cómo cuentan la vida, el amor, el agua, el vacío, el hambre bajo cada porción de cielo, desde cada puñado de tierra. La poesía nos abarca en su lenguaje personal y sus acentos con palabras que existen fuera de los diccionarios, en la calle, en el aire, en el corazón que nos toca vivir. Palabras que laten.

El domingo, busca en tu biblioteca o en google y lee un poema. Andalucía es una tierra bendita de poetas: Lorca, Bécquer, Machado, Cernuda, Aleixandre, Zambrano, Alberti, Juan Ramón, Lubna de Córdoba, Wallada. Y al otro lado del mar, Darío, Borges, Pizarnik, Neruda, Alfonsina, Paz, Benedetti, Silva, Martí, Mistral, Cortázar.

Antonio Machado, en sus «Proverbios y cantares» cuenta en tres versos de qué va la poesía: «No es el yo fundamental/ eso que busca el poeta / sino el tú esencial». Y vuelve a aparecer el tú, porque la poesía es la botella al mar. Es un mensaje que alguien escribe para que tú lo leas.