Carlos Infantes: “Si utilizamos a lo animales para comerlos, ¿por qué no para perpetuar la vida de las personas?»

El prestigioso cardiólogo sevillano se convierte en el nuevo presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla con el objetivo de atraer al público no especializado a la institución

El cardiólogo sevillano, Carlos Infantes, nuevo presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla
El cardiólogo sevillano, Carlos Infantes, nuevo presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla FOTO: La Razón

La Real Academia de Medicina de Sevilla tiene nuevo presidente. Por las manos del prestigioso cardiólogo Carlos Infantes han pasado más de 15.000 corazones, pero le sigue «quitando el sueño» intervenir a los más pequeños «por la enorme cantidad de expectativas que están en juego». A sus 77 años, al que fue durante 32 Jefe de Cirugía Cardíaca del Hospital Virgen Macarena, le produce taquicardía «la incongruencia que vemos en el día el día en la sociedad» Cuando le toque morir «si es inevitable», apostilla, «quiero que sea en las manos de alguien que sienta mi problema como parte de los problemas de su vida». La suya ya la ha confiado a varios colegas para superar un cáncer y una patología cardíaca importante.

¿Cómo se explica que las enfermedades cardiovasculares sigan siendo la principal causa de muerte? ¿Es que no sabemos o no queremos cuidarnos?

La esperanza media de vida ha subido a más de 80 años mientras que hace 50 años no sobrepasaba los 65. En ese incremento de longitud de vida no solo aparecen enfermedades nuevas, sino que los propios factores de riesgo –colesterol, el tiempo, el estrés y la tensión arterial– siguen evolucionando, teniendo muchos más años por delante para causar las lesiones coronarias de lo que tenían con menor vida media de la población De algo vamos a morir y probablemente cada vez será más por patología degenerativa que por enfermedad propiamente dicha. Justo porque nos cuidamos mucho más que antes, vivimos mucho más que antes, pero jamás encontraremos el elixir de la eterna juventud.

¿Qué medidas contra el Covid dejaría en vigor? ¿La de no dejar fumar ni en terrazas o eso ya es pasarse?

Nunca sería partidario de dar consignas obligatorias y sí explicaciones claras y convincentes. Es incuestionable que el virus se transmite por el aire, luego sería sencillo decir que, si no respirásemos, no habría transmisión. Siendo esto imposible, debemos acercarnos lo más posible a esa situación, es decir respirar expulsando el aire a la menor velocidad posible. Esto es hablar bajo y mantener una distancia prudente con respecto a los demás. En esta distancia influye la velocidad del viento que transporta nuestro aire respirado a nuestro alrededor, los metros cúbicos del local dónde nos encontremos o la forma de hablar. A mayor volumen de voz, el aire se mueve a mayor velocidad. Por supuesto, el fumar no es un factor de riesgo, pero sí el que al expulsar el humo normalmente se hace soplando, lo que hace que facilite la transmisión de la enfermedad.

¿Qué es más nocivo para la salud, el McDonald’s o los actuales ritmos de vida que nos llevan al límite?

McDonald’s o el estrés ,como usted me pregunta , son factores de riesgo, pero no los más importantes. La herencia genética, el cumplir años, el estrés, la alimentación, el sedentarismo, el tabaco etc., son factores de riesgo. De ellos no podemos evitar el cumplir años, ni la genética, pero podemos controlar muchos de los otros. Hay alguno que es evitable, como el tabaco,

A principios de año se trasplantó con éxito un corazón de cerdo a un humano. ¿Considera que puedan llegar a sustituir a los de las personas? ¿Cuál es el límite ético?

Hay que aceptar que el instinto de conservación nos va a llevar a intentar cualquier cosa para vivir más tiempo y me parece lógico. Si utilizamos los animales para criarlos y comerlos, ¿por qué no vamos a utilizar alguna pieza de ellos para perpetuar la vida de las personas, máxime cuando los pacientes estén en edad de ser necesarios para la familia y la sociedad?. Será inevitable que se consiga hacerlo de forma sistemática y será beneficioso. En ello no veo ninguna alteración desde el punto de vista ético, puesto que se está tratando de animales irracionales. Distinto sería que la intención de la investigación fuese para aprender a clonar seres humanos para conseguir órganos, posibilidad que no debemos perder de vista en las investigaciones no controladas.

Dicen que por sus manos han pasado 15.000 corazones. ¿Le ha temblado alguna vez el pulso con alguno?

Los que me han hecho emocionarme fueron los que primero palpé en mi época de formación. Ya una vez formado y en mi experiencia personal no me tiemblan las manos ni las piernas, pero me angustia y quita el sueño cuando operamos niños pequeños por la enorme cantidad de expectativas que están en juego.

¿Qué le sube a usted las pulsaciones?

A mis 77 años, las causas que podríamos pensar que me hacen subir las pulsaciones, han dejado de ser frecuentes por razones obvias. Sí me produce taquicardia la incongruencia de lo que vemos día a día en nuestra sociedad, la injusticia, el hambre en el Tercer Mundo y la facilidad con la que nos preocupamos de si un solomillo está poco hecho o crudo, mientras podemos ver imágenes de personas que diariamente se ahogan en el mar o mueren de hambre.

¿A qué cirujano le confiaría usted su vida?

He confiado mi vida a varios cirujanos por haber sido tratado de un cáncer y de una patología cardíaca importante y lo he hecho sin dudarlo. En todos ellos he buscado formación, vocación y humanidad. Morirnos nos vamos a morir pero, si es inevitable, quiero que sea en las manos de alguien que sienta mi problema como parte de los problemas de su vida

Como presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla, ¿cuáles son sus objetivos?

Continuismo en las labores clásicas de reuniones de alto nivel científico, que nos permitan mantenernos al día en las materias que siguen siendo nuestra ilusión y nuestra pasión. Pero, la academia que siempre ha estado y está abierta a todos para recibirlos en su sede, saldrá para acercarse a la sociedad en foros de mayor capacidad en conferencias y comunicaciones sobre temas sociales y mediáticos, lejos del nivel de tecnicismo que aleja al público no especializado. Así mismo, reivindicar la figura de grandes académicos y personajes no médicos, que relacionados con la medicina y nuestra ciudad, deban ser puestos en valor.