Málaga se abre a Ucrania

Todos los municipios de la provincia movilizan ayuda y ofrecen recursos a los refugiados

Llegada a Málaga de  47 ucranianos recogidos  en su país gracias a la iniciativa de un empresario
Llegada a Málaga de 47 ucranianos recogidos en su país gracias a la iniciativa de un empresario FOTO: ALEXZEA Europa Press

La capital malagueña inaugurará esta semana, previsiblemente el día 1 de abril, el Centro de Recepción, Atención y Derivación (Creade) que dará cobertura a refugiados ucranianos en las instalaciones del Palacio de Ferias y Congresos, y que se sumará a las aperturas previstas en este sentido en las capitales de Madrid, Barcelona y Alicante. En el recinto congresual se ha habilitado el pertinente espacio que dará respuesta al llamado «Programa para Acogimiento Familiar» puesto en marcha recientemente por el Gobierno, a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En él se dará orientación y asesoramiento y se llevarán a cabo labores de derivación a las personas que así lo necesiten.

La elección de Málaga para instalar el que será cuarto centro de acogida del país fue anunciada el pasado 13 de marzo por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No en vano, la provincia malagueña cuenta con una gran comunidad ucraniana asentada de manera permanente, con unos 12.000 residentes contabilizados. Hasta la fecha, la Policía Nacional ha tramitado más de un millar de permisos de protección temporal a ciudadanos ucranianos que han llegado a la provincia en los últimos días.

Desde la Diputación Provincial, un total de nueve efectivos del Consorcio de Bomberos (CPB) partió el pasado viernes rumbo a la frontera con Ucrania en tres furgonetas cargadas con 3.000 kilos de material técnico y de seguridad para apoyar a sus compañeros ucranianos.

La institución supramunicipal activó nada más estallar el conflicto una comisión técnica junto a la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga y el Consulado de Ucrania para movilizar la ayuda y elaborar un mapa con los recursos disponibles, además de un teléfono y una página web para canalizar el apoyo.

En líneas generales, todas las localidades de la provincia, en mayor o menor medida, y en función de sus posibilidades, han redoblado esfuerzos y puesto en marcha diferentes iniciativas encaminadas a exhibir su solidaridad.

Desde el Ayuntamiento de Torremolinos se ha canalizado desde un primer momento la “ola de solidaridad desatada” teniendo en cuenta que la comunidad ucraniana del municipio costasoleño cuenta con más de 500 residentes.

Una de las primeras medidas fue la apertura de la caseta de Aguas de Torremolinos, en el recinto ferial, con el objetivo de recepcionar allí todo el material donado y, una vez que empezaron a llegar los primeros refugiados, se empezó a articular, de la mano del tejido asociativo, un plan de coordinación y atención a los desplazados, que incluye, entre otros aspectos, un punto de atención específico habilitado en el Consistorio.

En Marbella, su Ayuntamiento ha desplegado varias iniciativas para ayudar y colaborar con el pueblo ucraniano, entre ellas, la cesión de espacios públicos para la recogida de productos y artículos de primera necesidad, que a través de la asociación ucraniana MayDan se están enviando a la zona de conflicto.

Entre los artículos que se están recogiendo, se encuentran ropa térmica, sacos de dormir, mantas, linternas, baterías portátiles, medicamentos analgésicos, para quemaduras y cicatrizantes, latas de conservas, barritas energéticas, frutos secos, higiene personal, pañales y comida para bebé. Hasta la fecha se han recogido y enviado desde la localidad costasoleña casi un centenar de toneladas de productos esenciales con destino a la zona del conflicto.

De igual modo se ha abierto un Centro de Información al Pueblo Ucraniano con el objetivo de atender tanto a la comunidad de esta nacionalidad residente como a las personas de este país que están llegando a la localidad.

En cuanto a los residentes rusos en Marbella, fuentes municipales reconocen «cierta preocupación puesto que muchos realizan aquí su actividad laboral, como es el caso de las inmobiliarias que tienen clientes de este país, y que se están encontrando con las dificultades que el bloqueo de fondos bancarios genera en el desarrollo de operaciones comerciales», al igual que en el pago, en algunos casos, de gastos corrientes como colegios, comunidad de propietarios o seguros médicos.

En el caso de Fuengirola, la localidad cuenta con cerca de 1.000 ucranianos censados y en torno a 500 de origen ruso, entre los que no se ha detectado conflicto o incidente alguno. El Ayuntamiento está trabajando conjuntamente con colectivos de residentes ucranios para canalizar la ayuda humanitaria. Para ello, ha habilitado un local municipal para que los vecinos donen diferentes víveres, y, además, ha ofrecido una nave para que éstos puedan acopiarlos y facilitar la logística de envío a la frontera ucraniana.

Por su parte Vélez-Málaga, en la comarca de la Axarquía, destinará 200.000 euros del fondo de contingencia municipal, recurso que se emplea para situaciones de emergencia, y se van a firmar acuerdos de colaboración con entidades que están actuando en el territorio afectado y en la frontera, como es el caso de Cruz Roja, para destinar unos 70.000 euros en metálico y que estas entidades lo canalicen según las necesidades básicas prioritarias.

Desde Benalmádena, se ha hecho entrega de 15.000 artículos de material sanitario, que han sido canalizados a través de la Empresa Municipal de Aguas. Entre esos artículos, destaca un total de 5.000 gasas estériles, 3.000 depresores de lengua, 2.000 jeringas, 2.400 esponjas jabonosas, 1.200 tiritas, 600 rasuradoras desechables, 200 sistemas de goteo para sueros, 250 abocath, vendas, gafas nasales, mantas térmicas o pinzas de disección.

Por su parte, Casares organizó una caravana solidaria por Ucrania que partió el pasado fin de semana liderada por un vecino de Secadero, Martín Casuso Antequera, quien, junto a un grupo de amigos y que contó con el apoyo de la Tenencia de Alcaldía de Secadero y en la que colaboró el Ayuntamiento de Tesorillo que aportó igualmente material y alimentos a los afectados por el conflicto.