Acudir a actos religiosos reduce el riesgo de suicidio en mujeres

Según un estudio

Las mujeres que asisten a servicios religiosos tienen un menor riesgo de suicidio en comparación con las mujeres que nunca van a los servicios, según concluye un artículo publicado en la edición digital de ‘Archives of General Psychiatry’. El suicidio se encuentra entre las diez principales causas de muerte en Estados Unidos. Las principales religiones del mundo tienen tradiciones que prohíben el suicidio.

El profesor Tyler J. VanderWeele, de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston, Estados Unidos, y coautores analizaron las asociaciones entre la asistencia a los servicios religiosos y el suicidio a partir de 1996 hasta junio de 2010 utilizando datos del ‘Estudio de Salud de Enfermeras’. El análisis incluyó a 89.708 mujeres y su percepción subjetiva de asistencia a los servicios religiosos.

Entre las mujeres, en su mayoría católica o protestante, 17.028 asistieron más de una vez por semana, 36.488 fueron una vez por semana, 14.548 acudieron menos de una vez por semana y 21.644 nunca participaron en los servicios religiosos, según declararon ellas mismas al inicio del estudio realizado en 1996. Los investigadores identificaron 36 suicidios durante el seguimiento. En comparación con las mujeres que nunca asistieron a los servicios, aquellas que lo hicieron una vez por semana o más presentaban un riesgo cinco veces menor de un suicidio posterior, según los resultados.

Los autores señalan que su estudio utiliza datos de observación por lo que, a pesar del ajuste por posibles factores de confusión, todavía podría ser objeto de confusión por la personalidad, la impulsividad, la sensación de desesperanza u otros factores cognitivos. También apuntan que las mujeres en la muestra del estudio eran principalmente cristianas blancas y enfermeras, lo que pueden limitar la generalización del análisis. «Nuestros resultados no implican que los proveedores de salud deben recetar la asistencia a servicios religiosos. Sin embargo, para los pacientes que ya son religiosas, la asistencia a estos servicios podría fomentarse como una forma de participación social significativa. La religión y la espiritualidad pueden ser un recurso poco apreciado que los psiquiatras y los médicos podrían explorar con sus pacientes, según el caso», concluye el estudio.