Da Vinci, la robótica aterriza en la cirugía general

Ya no es exclusivo de la urología. Es el cirujano quien lo controla mediante operaciones lo menos invasivas posibles para el paciente, como en casos de pediatría, cirugía torácica o trasplante de riñón

Ya no es exclusivo de la urología. Es el cirujano quien lo controla mediante operaciones lo menos invasivas posibles para el paciente, como en casos de pediatría, cirugía torácica o trasplante de riñón

El uso de robots articulados en los quirófanos a lo largo de todo el mundo es algo habitual desde hace algunos años, como en el caso de la Urología, como complemento a las habilidades de los cirujanos. Ahora esta tecnología llega a otros campos de la medicina quirúrgica como la pediatría y la cirugía general. Los principales avances en robótica en este ámbito han ido encaminados hacía la cirugía teleasistida, como es el caso del robot da Vinci, donde es el cirujano quien controla los brazos del robot ganando en capacidades y reduciendo las imperfecciones y posibles errores al mínimo, a la vez que realiza determinadas operaciones lo menos invasivas posibles para el paciente.

Con el da Vinci se realizan pequeñas incisiones que permiten introducir instrumentos en miniatura con un amplio rango de movimiento y una cámara de visión tridimensional de alta definición. El cirujano, de esta forma, opera sentado cómodamente en la consola del robot a la vez que va visualizando una imagen tridimensional aumentada de alta resolución (10 veces superior a la imagen normal) del área de la operación, en el interior del cuerpo del paciente. Al mismo tiempo, una tecnología robótica y computarizada reproduce a escala los movimientos del cirujano, los filtra y los convierte de forma continua en micromovimientos precisos de los instrumentos da Vinci.

El médico controla los mandos del robot con el que ejecuta la operación: un sistema robótico de cuatro brazos como patas de araña de precisión más que milimétrica. Aunque frecuentemente se le denomina «robot», este sistema no se puede programar y tampoco puede tomar decisiones por su cuenta. Por el contrario, siempre necesita una orden directa del cirujano para realizar cada maniobra quirúrgica.

La cirugía robótica ha supuesto un gran avance en España, con más de 12.000 intervenciones con el da Vinci. Según Antonio De Lacy, jefe del Servicio de Cirugía Gastrointestinal del Hospital Clinic de Barcelona, «gracias a da Vinci conseguimos una visión tridimensional, más precisa, más perfecta y ampliada; con el robot da Vinci es como si tuviéramos la cabeza metida dentro del abdomen del paciente». La intervención quirúrgica también se puede hacer con laparoscopia (la inserción de pequeños tubos en el abdomen) pero, en este caso, la imagen «se ve en un monitor bidimensional», añade. Para los médicos lo más destacable es la precisión de sus movimientos y su reproducción. «El manejo es muy intuitivo y de fácil aprendizaje –indica De Lacy– lo que permite trabajar en campos quirúrgicos estrechos, pequeños o anatómicamente difíciles que serían más complejos de abordar por vía laparoscópica o en una cirugía abierta».

Menos invasivo

Conseguir que las intervenciones quirúrgicas sean cada vez menos invasivas –menores de un centímetro– para los pacientes es el principal objetivo y ventaja del robot da Vinci XI, su última versión. permite algo que hasta ahora era imposible, como intervenir dolencias, como un cáncer de esófago haciendo una sola incisión, cuando solían realizarse dos o tres. Algo que, a su vez, significa menos hemorragias, una recuperación más corta para el paciente y una estancia más breve en el hospital. Desde el punto de vista del cirujano, da Vinci «ofrece la posibilidad de eliminar el temblor y de reproducir de una forma perfecta los movimientos de las manos del cirujano», en palabras de De Lacy. El hecho de que el cirujano se encuentra sentado en la consola disminuye la fatiga que en intervenciones de larga duración como prostatectomías o cistectomías ayudan a que no se pierda la concentración por cansancio en las mismas», explica Miguel Sánchez Encinas, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos en Madrid.

Trasplante de riñón

Este sistema robótico ha llegado para, paulatinamente, quedarse en la cirugía de trasplantes, como en el de riñón. En Urología, las primeras indicaciones de su uso fueron reservadas para el tratamiento de cáncer localizado mediante la prostatectomía radical ampliándose su indicación hasta las actuales «como es el tratamiento de los tumores renales que puedan beneficiarse de una extirpación del tumor conservando el resto de riñón sano y que por su localización es técnicamente difícil de lograrlo mediante cirugía laparoscópica», según explica Sánchez Encinas. Más de 100 procedimientos robóticos entre prostatectomias radicales, cistectomías, colposacropexia y nefrectomías parciales llevada este médico realizadas gracias a este avance.

Actualmente este robot es su mejor aliado. Además de los miedos que genera tener un cáncer de próstata, su extirpación y trasplantación, hasta hace unos años era una tarea bastante compleja. «Implantar un riñón es complicado», comenta Antonio Alcaraz, jefe del Servicio de Urología en el Hospital Clinic de Barcelona. La extracción del donante es más sencilla, pero colocarlo implica unir la arteria y la vena principales del nuevo riñón con vasos sanguíneos del propio paciente. Y conectar el nuevo uréter a su vejiga. Hasta ahora tenía que usarse la cirugía abierta. «No usamos la laparoscopia porque los instrumentos son rígidos, y no permiten maniobrar como sería necesario. –comenta Alcaraz–. Eso no sucede con el robot: las diferentes herramientas se mueven con la libertad de una muñeca humana».

La cirugía mínimamente invasiva, como la que se hace con da Vinci, reduce el riesgo de infecciones, la pérdida de sangre y el dolor postoperatorio, también disminuye el tiempo de estancia en el hospital. Aunque no hay estudios definitivos, así parece ser en el caso de la cirugía del cáncer de próstata y de extracción de útero, las dos principales indicaciones para las que ya hace años que se usa el robot. Pero mediante este robot se puede realizar cualquier intervención que se pueda efectuar por vía laparoscópica o toracoscópica. No obstante hay ciertos procedimientos que se benefician más de esta tecnología, por su complejidad técnica, como en cáncer colorrectal, cirugía torácica, reparaciones valvulares y otras cirugías torácicas, pediátricas y maxilofaciales.