Ningún estudiante sin protección ocular

El 99,5 por ciento de los estudiantes españoles no universitarios están indefensos ante los efectos negativos de las pantallas

Los niños, que carecen de la protección natural que el ojo genera con la edad, son el colectivo más vulnerable
Los niños, que carecen de la protección natural que el ojo genera con la edad, son el colectivo más vulnerable

La llegada del nuevo Curso Escolar 2015/2016 pone de manifiesto los importantes problemas visuales que causa la falta de protección de las pantallas utilizadas por los estudiantes en las aulas, ya sean ordenadores, tabletas, móviles u otros dispositivos. De los 8 millones de estudiantes españoles de enseñanzas no universitarias, tan sólo 60.000 se protegen a la hora de utilizar esta tecnología. Es decir, sólo el 0,5 por ciento de alumnos por centro escolar disponen de la adecuada protección visual. El resto de escolares queda expuesto a factores de riesgo irreversibles para la retina y a otros síntomas más habituales relacionados con la fatiga visual como picor y enrojecimiento de ojos, dolor de cabeza, visión borrosa, etc.

Con el inicio del nuevo curso, nuestros hijos pasarán mucho tiempo en el aula donde cada vez tiene más presencia el entorno digital, lo que obliga a poner en marcha medidas que no afecten negativamente a su vista cuando usan estos dispositivos de un modo excesivo. Según Nilo García, director general de Reticare, «las pantallas de ordenadores, tabletas y móviles pueden emitir alrededor de un 500 por ciento más de luz de onda corta. Esta luz es un importante factor de riesgo para la retina y la degeneración macular, actualmente la mayor causa de ceguera irreversible en el mundo desarrollado».

Dieta lumínica

Como explica Celia Sánchez-Ramos, de la Universidad Complutense de Madrid, «actualmente, más del 30 por ciento de los niños y jóvenes españoles tienen miopía, hipermetropía y astigmatismo. Cada vez son más frecuentes los trastornos de visión cercana. El uso de pantallas de dispositivos electrónicos ha agudizado mucho este problema. Es imprescindible que los padres estén atentos a síntomas como ojos enrojecidos, picor de ojos, ojos llorosos, dolores de cabeza y sensibilidad a la luz. Es decir, uno de cada tres niños españoles puede necesitar gafas, por lo que es conveniente revisar y tratar sus ojos de forma regular».

Reticare, junto con la Universidad Complutense de Madrid y después de más de 15 años de investigaciones, ha desarrollado un protector ocular único en el mundo capaz de absorber la luz de onda corta emitida por los nuevos dispositivos electrónicos como smartphones, tabletas y ordenadores. Estos protectores tienen el objetivo de disminuir el factor de riesgo para la retina y prevenir futuras dolencias visuales. También sirven para paliar síntomas como picor de ojos, dolor de cabeza, ojos irritados, visión borrosa y patologías del sueño. Son fáciles de colocar y además protegen la pantalla de posibles arañazos.

Los niños, que carecen de la protección natural que el ojo genera con la edad, son el colectivo más vulnerable. En particular, es muy importante que los menores de dos años estén especialmente protegidos y no utilicen dispositivos digitales por el efecto nocivo de la luz en una edad en la que están aprendiendo a ver, a enfocar, a mover los ojos y a utilizar la información visual.

Nilo García aclara que «estos altos niveles de exposición son el fundamento de la existencia de Reticare para proteger a la sociedad de un riesgo tan importante, especialmente para los niños». Con la campaña «Ni un sólo niño sin Reticare», se aboga por la necesidad de una prevención y protección ocular tajantes para los más pequeños.

Concienciación del problema

Son muchas las instituciones y organizaciones oficiales que ya alertan de esta nueva realidad. Destacan las prestigiosas universidades de Harvard, en Estados Unidos, y la Universidad Complutense de Madrid, en España, así como la agencia francesa Anses o la norteamericana The Vision Council.

Para evitar los problemas que plantea la luz de onda corta en los ojos de nuestros hijos, primero hay que lograr concienciar a las partes implicadas (padres, profesores y administraciones públicas) acerca de su responsabilidad en esta situación, ya que los estudiantes generalmente no le prestan la más mínima atención. Todo ello con un objetivo vital: evitar en el futuro males mayores para sus ojos.