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El reúma no existe, pero los reumatólogos, sí

El desconocimiento retrasa el diagnóstico en dolencias como las espondiloartritis

El desconocimiento retrasa el diagnóstico en dolencias como las espondiloartritis

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Hay más de 200 enfermedades del aparato locomotor y ninguna se llama reúma. Sólo con que esto fuera sabido por toda la población adulta española se daría por satisfecho el doctor Jaime Calvo Alen, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Álava. Para evitar que el desconocimiento siga convirtiendo en “reúma” a todas las dolencias reumáticas que se manifiestan de forma más frecuente con dolor y de manera predominante en huesos, músculos y ligamentos, Calvo atendió a los medios de comunicación en el marco del VIII Simposio de Espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología celebrado este mes en Vitoria. Lo ha hecho como presidente de su comité organizador y junto al doctor Juan José Intxauxsti, presidente de la Sociedad Reumatológica de Euskadi, convencidos los dos de la necesidad de difundir la figura del reumatólogo como el médico especialista en diagnosticar y tratar las patologías del aparato locomotor y autoinmunes sistémicas, es decir, como el “internista del aparato locomotor”.

Las espondiloartritis son un conjunto de enfermedades reumáticas que afectan a las articulaciones periféricas y a la espalda y que engloban la espondilitis anquilosante y la artritis psoriásica como las dolencias más frecuente, las espondilartropatías asociadas a enfermedad inflamatoria intestinal o las artritis reactivas. Afectan a medio millón de españoles entre los 11 millones que padecen alguna enfermedad reumática (artrosis, lupus, gota, artritis reumatoide, osteoporosis, fibromialgia, síndrome de Sjögren, dolor lumbar...) en nuestro país. Estas patologías de inflamación articular afectan en un alto porcentaje a jóvenes en torno a los 30 años y también tienen incidencia, aunque menor, en niños. Pueden producir discapacidad funcional si no se tratan y promover enfermedades cardiovasculares.

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En palabras del doctor Calvo, “las terapias biológicas incluyendo los agentes que bloquean el TNF y los que bloquean la vía IL23-Il17 han supuesto una revolución en el manejo y el pronóstico de los pacientes con espondiloartritis”. En la etapa anterior, la de diagnóstico, ha sido clave “la irrupción de la resonancia magnética (RM)”. Y antes incluso, para la mejora del pronóstico, es esencial el diagnóstico precoz. Para conseguirlo, hay que mejorar el conocimiento de la población en torno a las patologías musculoesqueléticas y, explica el doctor Intauxsti, “los médicos de cabecera deben estar atentos y derivar a Reumatología”. Su derivación es importante porque “ante un dolor articular o de espalda se envía al paciente al traumatólogo en vez de al reumatólogo, una figura poco conocida”. A esto hay que añadir el déficit de reumatólogos en algunas comunidades autónomas como el País Vasco. Las dos situaciones explican el retraso en el diagnóstico de las espondiloartritis, que podría estar entre los siete y ocho años según la estructura sanitaria de los países y algo menos en el caso de España.

Sobre la figura del reumatólogo, los doctores Calvo e Intauxsti subrayan la urgencia de mejorar la formación en la universidad y en los cursos de posgrado porque “las patologías musculoesqueléticas son amplísimas”. En paralelo reclaman campañas que eduquen a la población general sobre la Reumatología, que acaben con el “tic” de ir al traumatólogo cuando hay dolor articular reumático (sin traumatismo y en reposo), hinchazón de manos o rodillas, manchas en la piel, fiebre y pérdida de peso.

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En esa línea se sitúan los 300 especialistas reunidos en Vitoria, sobre todo, para actualizarse y revisar las novedades de los trabajos más recientes. El objetivo de la investigación en este campo es bloquear los circuitos específicos que en cada enfermedad provocan la infamación de la manera más específica posible. Un objetivo ambicioso. Hasta alcanzarlo, hábitos de vida saludable, conocimiento de las enfermedades reumáticas y los reumatólogos, y avances terapéuticos para mejorar el cuidado de los pacientes.

No confundir artrosis y artritis

La doctora Romera, reumatóloga del Hospital de Bellvitge (Barcelona), explica que con frecuencia se confunden dos enfermedades reumáticas que sólo se parecen en el nombre. La artrosis empieza por desgaste en el cartílago, es incapacitante y sólo tiene tratamiento sintomático del dolor. La artritis reumatoide empieza por inflamación en la sinovial, es más sistémica y los tratamientos logran remisiones casi completas.