Las claves para cumplir los tratamientos médicos

Si se siguieran las indicaciones de los facultativos se ahorraría más de 10.000 millones de euros al sistema

Si se siguieran las indicaciones de los facultativos se ahorraría más de 10.000 millones de euros al sistema

Olvidos, abandonos, confusiones por los cambios en la presentación de las pastillas, la falsa creencia de que como no hay crisis puntual se está sano... Muchas y muy diversas son las razones por las que gran parte de la población incumple con las pautas de tratamiento impuestas por su médico. Esta situación, en un contexto de crisis económica incide de manera importante en la sostenibilidad del Sistema Sanitario, ya que genera un fuerte impacto económico, además de las repercusiones en la calidad de vida de los ciudadanos, que se traduce en más visitas al médico y un aumento de los ingresos hospitalarios. En España se podrían evitar unas 10.000 muertes anuales, con un ahorro de 10.500 millones de euros, si el cumplimiento de los tratamientos se realizara de forma correcta y rigurosa, datos que se expusieron en el encuentro, «Aspectos legales en la prescripción y dispensación de medicamentos de marca y genéricos».

«La polimedicación de los pacientes crónicos está detrás de muchos de los problemas de adherencia a los que nos enfrentamos a diario, pero la adhesión va más allá del seguimiento de los tratamientos farmacológicos, también tiene que ver con seguir unos hábitos de vida saludables que incluyan una buena alimentación, actividad física y la lucha contra los hábitos tóxicos que perjudican nuestra salud», apuntaba el doctor José Manuel Ribera, presidente del Comité Científico del Observatorio de la Adherencia al Tratamiento (OAT).

Causas principales

Los olvidos y el abandono son los motivos más frecuentes de la falta de cumplimiento de los tratamientos, una práctica que conlleva importantes riesgos para la salud de los pacientes, como advirtió la coordinadora del Grupo de Adherencia Terapéutica-Adhefar de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), Olatz Ibarra, en el marco de la celebración del V Día de la Adherencia e Información de Medicamentos. Por su parte, el presidente de la SEFH, José Luis Poveda, insiste en que la educación «es clave para abordar el problema». Si los pacientes no cuentan con una información adecuada sobre los medicamentos «se corre el riesgo de que no lo cumplan». Por tanto, las consecuencias, tanto de salud como económicas, derivadas de un fracaso terapéutico «pueden evitarse ayudando a los pacientes a entender qué están tomando y con qué finalidad».

En general, Poveda advierte de que «el enfermo no comunica sus intenciones y el médico asume que sus pacientes son cumplidores». Aunque como sucede con los crónicos, la mitad no cumple el tratamiento prescrito. «Sin duda, la polimedicación y los regímenes complejos no facilitan la adherencia», reconoce añadiendo que para que un paciente tome la medicación «debemos hacérselo fácil».

Para Julio Sánchez Fierro, vicepresidente del Consejo Asesor de Sanidad, «la falta de adherencia al tratamiento farmacológico es un problema que tiene una incidencia muy significativa en nuestra sociedad», ya que se asocia a mayores tasas de hospitalización y a un aumento de los costes sanitarios. El 62,4 por ciento de los pacientes crónicos mayores de 65 años incumple su tratamiento y el olvido es el principal motivo de ello (47,4 por ciento de los casos), según un estudio de la Fundación AstraZéneca y la Universidad Europea de Madrid.

Cambios constantes

Algunos expertos comienzan a notar que uno de los obstáculos actuales en el cumplimiento del tratamiento es la heterogeneidad de presentación de un mismo fármaco según el laboratorio que lo fabrique. El ejemplo práctico se halla en los cambios de moléculas innovadoras a genéricos. Una herramienta que ayuda en el ajuste presupuestario, genera cierta confusión en los pacientes. En el marco del seminario «Aspectos legales en la prescripción y dispensación de medicamentos de marca y genéricos» –organizado por Pfizer–, se presentó un trabajo que señala que existe una mayor adherencia a los tratamientos médicos con los fármacos de marca que con los genéricos. El informe, expuesto por el doctor en Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona y jefe de proyectos e innovación de Planificación de los Servicios Asistencias de Badalona, Antoni Sicras, ponía de manifiesto que existía una mejora clínica del 64 por ciento en quienes tomaron medicamentos de marca, y del 52 por ciento, en quienes recibieron genéricos en el primer grupo, con una diferencia ligeramente mayor en el segundo grupo.

Sicras subrayó que los medicamentos genéricos tienen la misma eficacia, seguridad y calidad que los de marca, «y además han contribuido a la reducción del gasto farmacéutico desde su puesta en marcha», pero ha destacado que, según el mencionado trabajo, los de marca redundan en una mayor eficacia clínica y, en consecuencia, en un menor coste al sistema sanitario, que se puede evaluar en un promedio de 200 euros por paciente. Además, hay estudios internacionales en revistas científicas que empiezan a recoger los problemas de la «bioapariencia». Así, la FDA (la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE UU) ha decidido analizar a través de un estudio si la variación de la forma y el color de los tratamientos tiene un impacto en el seguimiento terapéutico. De esta forma, la agencia plantea regular la «bioaparencia» de los fármacos ante la posibilidad de que ésta sea determinante en la adherencia terapéutica.

En este sentido, Sicras apunta que hay evidencias científicas que prueban en las que la sustitucion masiva de genéricos en los tratamientos de innovadores, como en moléculas para la hipertension y el colesterol –como la simbastatina–, el cumplimiento es mucho mejor en el tiempo que emplearon los innovadores frente a los genéricos. En un estudio de 2011 publicado en «The New England Journal of Medicine» quedaban patentes las complicaciones que supone el cambio de Prozac por el genérico en pacientes con problemas de ansiedad.

Casos concretos

Tras todo lo mencionado anteriormente, hay que especificar que existen circunstancias intrínsecas a las enfermedades que provocan el incumplimiento. Uno ejemplo práctico se encuentra en la lucha contra el cáncer. Así, un siete por ciento de los pacientes oncológicos interrumpe el tratamiento por los efectos secundarios, según una encuesta europea realizada entre 7.899 afectados de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y España, presentada en el Congreso ESMO 2014.

El porcentaje de interrupción del tratamiento por parte de los enfermos españoles es idéntico al de la media de los cinco países europeos estudiados. «De este siete por ciento de pacientes (531 de un total de 7.899), un 87 por ciento seguían un tratamiento citotóxico y un 13 por ciento una terapia hormonal», apunta Reena Khanna, de IMS Health en Londres y primera firmante del trabajo. Los cánceres con mayor tasa de interrupción de tratamiento encontrados en este estudio coincidieron con los más prevalentes. Así, entre los cinco países, el 22 por ciento de los que dejaron el tratamiento tenían un tumor de mama; el 14 por ciento, colorrectal y el 13 por ciento cáncer de pulmón no microcítico (células no pequeñas). En el caso de España, los tumores con mayor porcentaje de interrupción del tratamiento fueron mama (16 por ciento), colorrectal (15 por ciento) y leucemia mieloide crónica (nueve por ciento).

Otro de los grupos en los que se trabaja para mejorar la adherencia es en los pacientes con VIH. En este sentido, una investigación realizada por un grupo de expertos pertenecientes a Gesida, el Grupo de Estudios de Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), ha analizado el cumplimiento del tratamiento antirretroviral, llegando a diferentes conclusiones, una de las cuales es que las pautas que contemplan un solo comprimido mejoran la adherencia de manera significativa y son por tanto un factor protector que favorece la consecución de los objetivos terapéuticos.


Pautas clave para no olvidar las tomas

Algunos de los consejos que la SEFH ha elaborado para mejorar la adherencia al tratamiento de los pacientes son:

► Preparar los medicamentos que se van a tomar (por ejemplo metiéndolos en un pastillero).

► Utilizar alarmas o aplicaciones móviles que ayuden a recordar la toma.

► Hacer que las tomas coincidan con alguna actividad rutinaria diaria, como al acostarse o al realizar alguna comida.

► Conservar siempre la medicación en el mismo sitio –mejor en lugares accesibles–.

► Elaborar una tabla o «planning» con el orden, los horarios y las cantidades que deben tomarse.