Fracking: ¿Por qué el shale gas no lo tiene tan crudo?

Aunque en un año esta industria ha reducido sus costes en un 55%, en EE UU hay empresas, pequeñas o muy endeudadas, que no han podido mantenerse y han vendido sus activos. Mientras, en Europa los proyectos de exploración no sólo continúan, sino que se autorizan más. Pero, ¿resistirán la caída del precio del petróleo?

Aunque en un año esta industria ha reducido sus costes en un 55%, en EE UU hay empresas, pequeñas o muy endeudadas, que no han podido mantenerse y han vendido sus activos.

La caída del precio del barril de la OPEP o el de Brent (el de referencia en Europa) está ocasionando numerosos quebraderos de cabeza. En Estados Unidos algunas empresas de fracking se han visto endeudadas ante los precios tan bajos y eso que en Estados Unidos el empleo de esta técnica resulta considerablemente más barato que en Europa. El temor es lógico, y no son pocas las voces que hablan ya de la parálisis, al menos por el momento, de esta industria. «No creo que se vaya a decir adiós al fracking, sino que se trata más bien de un freno. Técnicamente esta industria puede resistir y concentrarse en empresas saneadas, pero no amortizar la inversión hecha ni conseguir nuevos accesos de capital porque la perspectiva es que los precios continúen estando bajos durante un tiempo», explica Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo en la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona.

En esta misma línea se situaron Javier García Breva, de la Oficina Javier García Breva, y Peter Sweatman, jefe ejecutivo de Climate Strategy’s. Ambos coinciden en que el desarrollo del fracking en Europa se va a retrasar, ya que la oferta de precios bajos pone en un brete a las empresas que han invertido y cuentan con contratos de exploración de shale gas. Y es que, como dice Mariano Marzo, «habrá que esperar tiempos mejores. En cualquier caso, a pesar de la caída del precio del petróleo sigue saliendo rentable el precio del gas compitiendo con las energías renovables».

Pero, ¿qué está sucediendo realmente? La reducción de costes permite que las empresas más potentes y menos endeudadas puedan continuar su batalla a favor del fracking. «En sólo un año, esta industria ha sido capaz de reducir sus costes en un 55 por ciento, lo que hace que el fracking sea rentable a precios cada vez más bajos», asegura David Alameda, director general de Shale Gas España.

«Esto es posible –continúa Alameda– gracias a la mejora de la eficiencia en las operaciones, a la mejora del conocimiento de las formaciones que contienen el hidrocarburo y el avance tecnológico que día a día aporta nuevas mejoras».

Pero aún así, «en Estados Unidos, hay empresas pequeñas o muy endeudadas que no han podido mantenerse» y por eso «han vendido sus activos a empresas más fuertes y más saneadas», recuerda Alameda.

En Europa, el director general de Shale Gas en España asegura que los proyectos «no se van a paralizar. Los proyectos que hay en España y otros países de Europa tienen como objetivo la exploración de gas natural, que en Europa sigue teniendo un precio entre tres y cuatro veces más elevado que en Estados Unidos. Y es que el desarrollo del gas no convencional hizo que los precios del gas natural en Estados Unidos se desplomasen. Mientras, en Europa y en España «se siguen manteniendo muy altos porque dependemos en un 100% de las importaciones que llegan desde Argelia, Catar y Nigeria, entre otros países».

El problema es que no es público el contenido del contrato que se firmó en su día con Argelia, por lo que se desconoce el número de años del contrato ni el precio que se acordó entonces. Dicho de otro modo, el precio del gas no convencional puede bajar notoriamente los precios del gas natural, pero para que el consumidor lo note no sólo hay que tener en cuenta otros favores.

Elevada volatilidad

En cualquier caso, la volatilidad del petróleo es notoria, de ahí que las empresas consideren que antes o después los proyectos podrían ser rentables. «Son proyectos a largo plazo, que precisamente tratan de averiguar si la producción de gas natural es rentable en un lugar determinado. Para ello necesitamos perforar los primeros sondeos exploratorios, para tomar muestras y estudiar los yacimientos. Por lo tanto hasta que no perforemos y conozcamos la roca almacén, no podremos determinar su rentabilidad. En España, las empresas siguen teniendo interés por comenzar la exploración, y hay proyectos en marcha. Lo mismo sucede en el Reino Unido, que en el último mes ha concedido 93 nuevas licencias para explorar natural no convencional (shale gas)».

En el caso de Europa, «en Polonia se han perforado unos 70 sondeos, en Reino Unido las 93 nuevas licencias permitirán explorar 159 bloques en el norte de Inglaterra, en Dinamarca han hecho al menos un sondeo...», explica Alameda.

16 sondeos en trámite en España

En nuestro país, todos los proyectos de shale gas que hay de momento son de exploración para confirmar si hay gas natural en condiciones que hagan viable la producción. Se trata únicamente de permisos concedidos, porque «en realidad no hay ningún proyecto autorizado todavía», precisa Alameda. Es decir, sí pueden estudiar, pero todavía no pueden realizar sondeos de exploración hasta que no esté primero un Estudio de impacto Ambiental completo, «algo que no ocurre en casi ningún país de Europa», hace hincapié el experto. En cifras, «según la web del Ministerio de Industria hay diez sondeos en tramitación a los que hay que añadir al menos otros seis que tramitan las comunidades autónomas», precisa. Y lo cierto es que en la actualidad «ninguna empresa en España ha tenido que cerrar o vender sus activos a otra compañía», aclara.

No obstante, parte, si no gran parte de la opinión pública está en contra, algo que juega en contra del desarrollo de esta industria, máxime en un país en el que el sector turístico resulta clave para la economía. El problema es que guste o no esta técnica siendo España un país altamente dependiente energéticamente necesita de sus recursos. Unos recursos que se buscarán en el subsuelo o en el suelo marino siempre que la cantidad los haga rentable, salvo que los objetivos comprometidos por el país en la lucha contra el cambio climático lo impidan o los estudios de impacto ambiental los echen por tierra. Por ahora habrá que esperar para ver si España se posiciona más como Polonia en pro del fracking o como los 17 países europeos que respondieron no, bien por no tener recursos (la mayoría) o por estar en contra. Pero hoy por hoy, Dinamarca, Países Bajos, Reino Unido, Polonia, Rumaníka, Hugría, Lituania, Austria, Alemania, España y Portugal dicen sí, o mejor dicho dijeron sí o probablemente cuando la Comisión europea preguntó a los estados miembros si planeaban otorgar autorizaciones para la exploración o producción de hidrocarburos mediante el empleo de fractura hidráulica.