Internacionalización

La Gran Recesión (2008-2013), tuvo una incidencia muy negativa en España. Según las cuentas nacionales, en esos años perdimos un 8,5% de nuestro PIB con referencia a 2008

La Gran Recesión (2008-2013), tuvo una incidencia muy negativa en España. Según las cuentas nacionales, en esos años perdimos un 8,5% de nuestro PIB con referencia a 2008. Y sólo en 2014 empezamos a crecer de nuevo, con una recuperación que se ha mantenido hasta 2018. Pero también es verdad que, según un estudio del Banco de España, la pérdida real de renta de esos años malignos, pudo ser mucho mayor: hasta de un 30% o más.

En cualquier caso, el cambio más positivo desde 2008 ha sido la progresiva internacionalización de la economía española. En 2008, teníamos una exportación de bienes que apenas superaba los 200.000 millones de euros. Y un déficit por cuenta corriente (balanza de mercancías más servicios), de casi el 10% negativo en términos de PIB. Ahora, llegamos a 350.000 millones de euros (previsión de 2018) en la exportación de mercancías, con superávit, o casi, de la citada balanza en los últimos cinco años.

Al mismo tiempo que crecía la exportación, el sector constructivo, con mucha especulación, llegó a representar el 13% del PIB, antes de la crisis. Cuando actualmente, tras una fuerte contracción, no supera el 7,5.

Dicho de otra forma, estamos creciendo a pesar de una actividad inmobiliaria muy contraída: en vez de las 600.000 viviendas terminadas en 2006, hoy nos situamos en menos de 100.000.

Todo lo anterior significa, lo subrayamos, la internacionalización de la economía española. Con cifras muy expresivas, pues si en 2008, la parte exterior del negocio de las empresas del Ibex 35 se situaba en el 45% hoy nos acercamos de media al 65, con varias de esas corporaciones por encima del 90%. En resumen, en un país como el nuestro, demográficamente en declive, todo lo que se haga para seguir progresando en el sector exterior, siempre será poco.