Natalidad en caída libre

«Para compensar la baja natalidad nos gustaría saber cómo ven en el Gobierno el suicidio demográfico esperado»

«Para compensar la baja natalidad nos gustaría saber cómo ven en el Gobierno el suicidio demográfico esperado»

Como más de una vez he comentado en esta columna «Planeta Tierra», la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas es un verdadero «think tank» (tanque de talento) en temas de Filosofía, Política, Sociología y Derecho, y Economía. Y precisamente, en una sesión reciente, tuvimos una intervención del académico Julio Iglesias de Ussel sobre la natalidad en España, un tema actualmente capital, del que diseñó un cuadro inquietante, de grave declive de esa variable poblacional. En el debate subsiguiente a la exposición de base, me permití hacer una referencia a la idea del demógrafo Hollingsworth, según el cual recurrimos a la demografía, como sucede con Santa Bárbara, sólo cuando truena, a pesar de que «tiene los dos componentes fundamentales del suspense (a lo Hitchcock si se quiere): sexo y muerte».

El caso es que para compensar nuestra baja natalidad, y evitar la despoblación de España entera (ya hay una España «vacía» en gran parte, como se dice en el libro de Sergio del Molino), nos gustaría saber de la «Comisionada para el Reto Demográfico», doña Inmaculada Leal, cómo ven desde el Gobierno lo que se llama por algunos el «suicidio demográfico esperado». Como también me gustaría conocer el método seguido por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), sobre la previsión de que España necesita ocho millones de inmigrantes netos (a una media de 270.000 anuales) de aquí a 2050. E igualmente sería bueno entrar en la reciente recomendación del FMI de que importemos, por así decirlo, de aquí a también el 2050, cinco millones de inmigrantes. Para una España con tasa media de fecundidad de 1,3 hijos por mujer, lo que nos sitúa por debajo de China (1,55), a pesar de que la República Popular tuvo, entre 1980 y 2015, la más dura política del hijo único, hoy ya abandonada. En resumen, poca natalidad y creciente envejecimiento de la población. ¿Cómo se resuelve eso en un país como el nuestro? La posible solución, otro día.