Cuestionan la terapia hormonal contra el cáncer de próstata

Un nuevo estudio vincula este tratamiento con un mayor riesgo de depresión. Sin embargo, los expertos aseguran que eliminar la testosterona cada vez salva más vidas

Un nuevo estudio vincula este tratamiento con un mayor riesgo de depresión. Sin embargo, los expertos aseguran que eliminar la testosterona cada vez salva más vidas

Es un tumor con una altísima incidencia, especialmente en países desarrollados. Lo dicen desde la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) con las cifras en la mano: el cáncer de próstata representa la tercera causa de muerte (por cáncer) en el sexo masculino, tras el cáncer de pulmón y el colorrectal y cerca de 25.000 casos nuevos son detectados cada año.

Hasta ahora la denominada terapia hormonal se utilizaba para tratar casos graves y gracias a ella se salvan muchas vidas. Sin embargo, un estudio realizado por investigadores del Brigham and Women’s Hospital de Boston (EE UU) la asocia con un riesgo de desarrollo de depresión. Los investigadores examinaron datos de más de 78.000 hombres tratados de cáncer de próstata entre 1992 y 2006, y observaron que tenían un 23 por ciento más de riesgo de desarrollar esta dolencia frente a otro grupo que recibió tratamientos alternativos. «Es importante conocer los posibles efectos secundarios de los medicamentos que están tomando, no sólo por los pacientes, sino también por los médicos. Deben ser conscientes de este riesgo para reconocer los síntomas depresivos y derivarlos para que reciban atención adecuada», explicó Paul Nguyen, uno de los autores del trabajo. No obstante, expertos como el director del Instituto Urológico Madrileño, Juan Carlos Ruiz de la Roja, expone que «en lo que se refiere a la función cognitiva, ésta puede verse disminuida ocasionalmente. Por otro lado, aproximadamente entre el 10 y el 12 por ciento puede sufrir cuadros de depresión, aunque es difícil afirmar esto, ya que la situación que de por sí está sufriendo el paciente es compleja y puede desembocar en depresión».

La efectividad del tratamiento hormonal, tal y como destacan desde la Aecc «se basa en suprimir la testosterona de la sangre, y por tanto el efecto que ésta tiene sobre el cáncer de próstata, lo que ocurre en el 80 por ciento de los casos». Y pese a la polémica despertada, «lo que consigue el tratamiento hormonal es frenar el tumor. Al quitar la testosterona (de lo que se alimenta el cáncer) lo paraliza. Gracias a este tratamiento la supervivencia cada vez es mayor», añade Ruiz de la Roja. No obstante cuenta con efectos secundarios importantes pero que se pueden tratar.

Así, en el 80 por ciento de los casos, cuando se produce un bloqueo hormonal completo sufren «sofocos igual que ocurre a la mujer en la menopausia, especialmente en la zona de cuello, cabeza y torso, al menos cuatro veces al día. Para ellos la soja o extractos de soja o polen reducen los síntomas». Por otro lado, destacan problemas relacionados con la osteoporosis. Tras cinco años de tratamiento «existe hasta un 20 por ciento de posibilidades de que el individuo sufra una fractura de hueso por la fragilidad que se desarrolla, por eso es importante que tomen suplementos de vitamina C y calcio, ya que ayuda a reducirla», añade el experto. Pero lo que más suele preocuparles es la disminución del deseo sexual, algo que sucede en el 95 por ciento de los casos, y una pérdida de la erección en más del 80 por ciento. Porque elimina la potencia y el deseo. «Pese a que el deseo no se puede recuperar, la erección sí gracias a diversos tratamientos, como la prostaglandina inyectada, por ejemplo», concluye.