Salud

Diabulimia: cuando el trastorno alimenticio se une con la diabetes

Reino Unido lanza un programa piloto para abordar este problema que se da sobre todo en mujeres

Un nuevo problema médico, en el que confluye un trastorno de la alimentación con la diabetes tipo 1, ha levantado las alarmas en Reino Unido. Se trata de la diabulimia, conjunción de estas dos enfermedades que consiste en la voluntaria reducción o la omisión del tratamiento con insulina con el fin de adelgazar. Con ello se buscaría «de modo equivocado y con graves riesgos, conseguir disminuir el peso corporal por la elevación de la glucemia y la consiguiente glucosuria –la eliminación del exceso de glucosa por la orina– que provoca una pérdida calórica, que se puede unir a los otros métodos utilizados por las personas con estos trastornos, como son el vómito y el uso de laxantes», explica Alfonso José López Alba, endocrinólogo y director de comunicación de la Sociedad Española de Diabetes. Sin embargo, la insulina no sólo se ocupa de mantener la glucosa en límites normales en la sangre, sino que es una hormona fundamental y su déficit provoca la alteración de las vías metabólicas con producción de productos tóxicos y desnutrición severa.

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El perfil típico sería una mujer (porque como en todos los trastornos de la alimentación existe una preponderancia del sexo femenino en una relación de hasta 9 a 1) adolescente (con edades comprendidas entres los 12 y 18 años) con diabetes tipo 1, que siempre requiere tratamiento con insulina, y con altos niveles de autoexigencia personal. Esto se uniría, además, a que «debido a que la diabetes les obliga a concentrarse en lo que come, no es raro que se enrede con los sentimientos sobre la comida, el peso y la imagen corporal», asegura Dasha Nicholls, presidenta de la facultad de trastornos alimentarios del Royal College of Psychiatrists de Reino Unido. Y es que la creciente concienciación del problema y las complicaciones que conlleva han llevado al Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) a lanzar programas pilotos en Londres y en la costa sur uniendo los servicios de Diabetes y Salud Mental para abordar el que se ha descrito como «el trastorno alimentario más peligroso del mundo» dada la creciente prevalencia y sus complicaciones potencialmente graves. Los servicios incluirán entrenamiento para ayudar a los pacientes a lidiar con imágenes corporales inquietantes o poco realistas en línea, centros de día que brindan comidas estructuradas y apoyo con insulina, e información para las familias.

La diabulimia también es un problema en España y, como apunta López Alba, se estima que «las personas con diabetes podrían duplicar, incluso triplicar en el caso de las mujeres, la prevalencia de los jóvenes con trastornos de la alimentación en su mismo rango de edad». Como sostiene en un trabajo Jesús Pérez Hornero, psicólogo de la Unidad de Desordenes de la Alimentación del Hospital de Conxo, alrededor del 31% de las mujeres con diabetes tipo 1 realizó una restricción intencional de la administración de insulina en algún momento evolutivo de la enfermedad con el objeto de adelgazar.

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Cambios bruscos de peso, la presencia de ingresos por cetoacidosis repetidos y los intentos de manipulación en las dosis de insulina prescrita deberían hacer sonar las señales de alarma.

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