Infarto: «La administración precoz de metoprolol es un cambio conceptual terapéutico»

Dr.  Borja Ibáñez / Médico especialista del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid
Dr. Borja Ibáñez / Médico especialista del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid

El tratamiento del infarto es una contrarreloj y cada acción beneficiosa debe de realizarse de manera expeditiva sin perder tiempo. Incorporar a este arsenal de medidas urgentes la administración muy precoz de metoprolol resultar un cambio conceptual en el tratamiento

1- ¿Qué va a suponer el hallazgo de la utilidad del metoprolol en el abordaje terapéutico precoz del infarto?

Pese a que el metoprolol es un fármaco que se ha mostrado muy seguro administrado de manera endovenosa en pacientes con infarto, su uso precoz (es decir, durante el traslado del paciente al hospital) no era muy extendido hasta ahora. Esto se debe a que no había evidencia de que darlo tan precozmente tuviese ningún beneficio sobre darlo en la fase más tardía (pasadas 24 horas del infarto). En la fase aguda del tratamiento del infarto, sólo se aplican terapias con una utilidad muy clara para evitar perder tiempo y llevar el paciente al hospital lo antes posible. Este nuevo descubrimiento pone de manifiesto que cuando antes se administre, mayor protección ejercer sobre el corazón para evitar que quede dañado irreversiblemente. Esto debe de elevar de manera muy importante su uso muy precoz, en las primeras fases de atención al paciente por los servicios de emergencias extrahospitalarias durante el traslado al hospital.

2-¿Cómo surgió la idea de que el mecanismo de acción del fármaco podía ser útil en esta dolencia?

Esta línea de investigación la comenzamos en 2005 y hemos ido viendo nuevos hallazgos que poco a poco han completado el puzzle hasta llegar a conocer de forma tan precisa como funciona. Hasta nuestro trabajo nunca nadie se había preguntado si el metoprolol podría tener un efecto fuera de la célula del corazón. Es sabido desde hace varios años que los neutrófilos (células inflamatorias circulantes) ejercen un papel dañino en el contexto del infarto de miocardio. También que cuantos más neutrófilos en sangre en el momento de tratar el infarto, mayor daño final del corazón. Observamos que en los pacientes del ensayo clínico Metocard-CNIC (donde vimos que el metoprolol reducía la cantidad de musculo cardiaco dañado irreversiblemente) esta asociación entre cantidad de neutrófilos en sangre y daño al miocardio no existía en pacientes que habían recibido metoprolol. Esto sugería que los neutrófilos en quienes recibían metoprolol no ejercían un papel dañino y estaban en cierta manera «inactivados». Esto nos puso sobre la pista de estudiar si el fármaco tenía un efecto directo directo sobre la función de los neutrófilos.

3-¿Cómo repercute este descubrimiento en las guías terapéuticas y en el día a día asistencial?

Este descubrimiento debería traducirse en que las pautas de tratamiento debe atender a una administración lo antes posible ya que cada minuto que el metoprolol está en sangre, mayor protección ejerce. El tratamiento del infarto es una contrarreloj y cada acción beneficiosa debe de realizarse de manera expeditiva sin perder tiempo. Incorporar a este arsenal de medidas urgentes la administración muy precoz de metoprolol resultar un cambio conceptual en el tratamiento.

4-Una administración precoz, ¿cómo puede cambiar el panel de secuelas de un infartado?

Tras un infarto, hay una extensión de músculo cardiaco que queda necrosada y dañada de manera irreversible. Cuanto más extenso sea el daño, mayores secuelas a largo plazo existirán y las probabilidades de que el paciente que ha sobrevivido al infarto tenga nuevos problemas en el futuro son mucho mayores. La protección del metoprolol implica que habrá mucha menor extensión de necrosis lo que se traducirá en una mejor función contráctil del corazón y menor riesgo de secuelas.

5-Al ser un medicamento ya aprobado, ¿qué se va a necesitar para que se sume este uso a sus indicaciones?

Para una implementación universal de este tratamiento es necesario demostrar que, además de reducir la extensión del daño cardiaco, el metoprolol efectivamente reduce la mortalidad a largo plazo. Para esto se necesita realizar un ensayo clínico más grande. Desde el CNIC y el colaboración directa con el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y otros centros nacionales e internacionales, vamos a iniciar en unos meses este ensayo que tardará en darnos respuestas entre tres y cinco años. Mientras, los beneficios ya observados y la seguridad de este fármaco sugieren que su uso muy precoz irá aumentando de manera exponencial durante la realización de este nuevo estudio.

6-¿Hasta qué punto se ha conseguido con la molécula neutralizar el daño que los neutrófilos en un infarto?

El metropolol ha demostrado «aturdir» de manera importante a los neutrófilos de forma aguda. Al dejarlos totalmente inactivos durante unas horas, no pueden ejercer su papel dañino en esta circunstancia. Así, el fármaco ha podido abolir el efecto dañino de los neutrófilos, sin embargo hay otros mecanismos paralelos que contribuyen al daño, y por tanto pese a esta mejora importante, aún queda margen para mejorar aún más el tratamiento.

7-¿Cuáles han sido los estudios y ensayos previos que han servido para sentar las bases de todo esto?

Como comentamos antes, en los años precendentes nosotros lideramos el ensayo clínico Metocard-CNIC que demostró el beneficio del metoprolol en pacientes que estaban sufriendo un infarto. Lo que por aquel entonces no sabíamos era el mecanismo por el que era beneficioso. Haberlo descubierto nos pone en una situación muy ventajosa para conocer mejor el momento óptimo de su administración.

8-Apuntan los beneficios, pero ¿han iniciado estudios en corazones con daños previos y secuelas?

En esta línea de investigación nos centramos en la cardioprotección inmediata. El tratamiento crónico es un mundo diferente, y los mecanismos que propician un daño durante el infarto, no necesariamente son los mismos que propician un deterioro progresivo. Aunque estos fármacos pueden ser beneficiosos en corazones ya dañados de manera previa, el mecanismo beneficioso no tiene porque ser el mismo que hemos descrito aquí nosotros.

9-Al ser un fármaco barato y tener un fuerte repercusión en las secuelas, ¿han estimado aproximadamente el ahorro de su uso en la práctica clínica?

Es difícil hacer predicciones exactas, pero sí que hemos hecho un estudio preliminar. El infarto agudo de miocardio se asocia a unos costes enormes para los sistemas sanitarios, que derivan del tratamiento crónico que requieren los pacientes con secuelas. A mayor daño durante el infarto, mayor grado de secuelas, y más gasto. Si sólo a la mitad de pacientes que cada día sufren un infarto en Europa se les tratase precozmente con metoprolol, cada año se podrían ahorrar hasta 5.000 millones de euros en la atención postinfarto.

10-Este logro supone un ejemplo de éxito del trabajo multicéntrico y multidisciplinar, ¿cierto?

Este tipo de estudios tan complejos no pueden realizarse por un grupo individual sino por equipos bien integrados. En particular, en este campo el CNIC y la FJD trabajamos de manera muy estrecha para abordarlos. La interacción entre los científicos del CNIC y los cardiólogos (y otros especialistas) de la FJD es capital para abordar problemas complejos. Nuestro equipo cuenta con físicos, ingenieros, biólogos, etc. Esta multidiciplinariedad nos permite poder abarcar desde el nivel molecular hasta la cama del paciente.