España

Los dos factores de riesgo más importantes para las patologías respiratorias

Carlos A. Jiménez-Ruiz: «La contaminación ambiental no debe ser un problema político; es un problema sanitario y así debe ser enfocada su solución»

El tabaquismo y la contaminación ambiental son dos de los principales factores de riesgo de enfermedad respiratoria
El tabaquismo y la contaminación ambiental son dos de los principales factores de riesgo de enfermedad respiratorialarazon

El pulmón es el órgano encargado de ejercer una de las funciones imprescindibles para la vida: la respiración. Mediante ésta, el cuerpo humano se libera de los tóxicos producidos en nuestro organismo como consecuencia de su funcionamiento y proporciona aire, cargado de oxígeno, a todas sus células. Al respirar el ser humano introduce en su cuerpo un total de diez mil litros de aire cada día. Teniendo en cuenta estas premisas es fácil imaginar la gran importancia que tiene, para el mantenimiento de la salud respiratoria, que el aire que respiremos sea puro, cargado de oxígeno y limpio de contaminantes.

Con el consumo de cigarrillos (tanto los manufacturados como aquellos que son liados por los usuarios con sus propias manos), de puros, de pipas, de pipas de agua, de cigarrillos electrónicos y de los nuevos cigarrillos IQOS, los usuarios introducen a sus pulmones muchas sustancias tóxicas con gran capacidad para producir enfermedades no sólo del ámbito respiratorio sino, también, del ámbito cardiovascular y tumoral. El tabaquismo ocasiona casi 60.000 muertes anuales en nuestro país, es decir, más de 1.000 muertes cada semana. Pero hay que reseñar que el tabaquismo no sólo es un factor de riesgo, también debe ser considerado una enfermedad crónica, ya que la nicotina, sustancia que los consumidores de cualquier tipo de tabaco introducen a su cuerpo, es una droga con alta capacidad adictiva que hace que el fumador tenga recaída cada vez que intenta dejar de serlo.

En España, en los últimos dos-tres años, hemos asistido a un incremento progresivo en el número de fumadores. Este aumento se ha detectado entre las mujeres, fundamentalmente las más jóvenes, aunque también ha afectado a los hombres de mediana edad. Aunque, en nuestro país, tenemos una ley reguladora del consumo del tabaco que fue implementada en el año 2010, no esta siendo suficiente para controlar esta temible epidemia. Es imprescindible que las autoridades político sanitarias españolas inicien una nueva estrategia normativa del tabaquismo que cumpla con tres objetivos fundamentales: extender la regulación del consumo del tabaco a todos los espacios (parques, terrazas, estadios deportivos, playas, coches, etc.), incrementar la vigilancia del cumplimiento de esta regulación, regular los nuevos dispositivos de consumo de tabaco, como los cigarrillos electrónicos y el IQOS, con la misma legislación con que se regula el tabaco y por último, aunque no por ello menos importante, facilitar la asistencia sanitaria pública a aquellos fumadores que quieren dejar de serlo.

En este sentido, desde nuestra Sociedad científica (Separ), aplaudimos la iniciativa que recientemente han tenido los responsables del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para la financiación pública de los tratamientos para dejar de fumar. Desde aquí queremos hacer una llamada a la responsabilidad de todas las instituciones sanitarias públicas de nuestro país, de cualquier ámbito: local, regional, autonómico y nacional, para que trabajen en común para lograr este objetivo.

La contaminación ambiental causa alrededor de 10.000 muertes anuales en nuestro país. Los principales contaminantes que se detectan en nuestras ciudades son de cuatro tipos: el dióxido de nitrógeno, el dióxido de azufre, el ozono troposférico y el material particulado. Las principales fuentes de estos contaminantes en nuestras ciudades son las siguientes: motores de los coches, fundamentalmente los diésel, las plantas industriales y las centrales térmicas. Se calcula que el tráfico de coches puede ser responsable de más del 60% de la contaminación. Todos estos contaminantes afectan a las personas que vivimos sometidos a ellos, pero, sobre todo, afectan a los niños, a las embarazadas, a los ancianos y a los pacientes con enfermedades crónicas del pulmón o del corazón. Enfermedades como la bronquitis crónica, el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón son procesos patológicos que puede estar causados directamente por estos contaminantes o que, incluso, su curso clínico puede verse empeorado por los mismos. Además, es muy reseñable que las últimas investigaciones han encontrado que los hijos de madres que han estado sometidas a altas tasas de contaminantes ambientales, al nacer pueden tener un mayor número de problemas respiratorios, o incluso, tener un deficiente desarrollo pulmonar que haga que en su edad adulta padezcan enfermedades respiratorias. Algo similar ha sido encontrado en estos niños con respecto al desarrollo de su sistema nervioso central. Todas estas razones nos deben hacer pensar que es necesario el establecimiento de medidas legislativas que controlen las emisiones de estos contaminantes al medio ambiente y que busquen la limpieza del aire en nuestras ciudades. La contaminación ambiental no debe ser un problema político, la contaminación es un problema sanitario y así debe ser enfocada su solución.

Tabaquismo y contaminación ambiental son dos de los principales factores de riesgo de enfermedad respiratoria. Desde Separ, como sociedad científica líder en la prevención de esta patología, pedimos a nuestras autoridades político-sanitarias que tomen las medidas necesarias para su control. Si así lo hacen se salvarán miles de vidas cada año en nuestro país.