Un fármaco mejora los signos del doloroso «puente» en la espalda

Secukinumab también recupera la función física y la calidad de vida de los pacientes con espondilitis anquilosante

Secukinumab también recupera la función física y la calidad de vida de los pacientes con espondilitis anquilosante

Se sigue llegando tarde a su diagnóstico y la enfermedad no tiene cura pero sí se pueden mejorar sus signos y síntomas. Dato importante si se tiene en cuenta que, aunque «la gente piensa que tener esos dolores en la espalda es cosa de personas mayores y no es así», según explica Ana Laiz, médica adjunta de Reumatología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), la realidad es que el ratio de edad de la espondilitis anquilosante (EA), que afecta a unos 150.000 españoles, está entre los 20 y los 40 años.

Durante el XLII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se ha celebrado en Barcelona, se han presentado nuevos datos de los ensayos clínicos de fase III Measure 1 y Measure 2 del medicamento secukinumab, comercializado como Cosentyx por Novartis, en espondilitis anquilosante activa. Los resultados han demostrado, tras las 52 semanas de seguridad, la tolerabilidad del fármaco, junto a una baja incidencia en los acontecimientos adversos, además de una eficacia en la mejora de los signos y síntomas de esta patología. Asi como se ha demostrado la mejora de la función física y la calidad de vida de estos pacientes, independientemente de la terapia previa recibida.

La espondilitis anquilosante es una enfermedad que tiene todas las características para que llegue tarde a la consulta de un especialista porque es difícil de detectar al tener un rango de edad y unas señales que hace pensar al paciente que no puede sufrir una inflamación axial de la columna. Se caracteriza por ser una dolencia crónica, sistemática y progresiva que afecta al esqueleto axial, principalmente las articulaciones sacroilíacas y la columna vertebral. «Aparece, poco a poco, un hueso entre las vértebras hasta que se convierte en un ‘puente’ que impide que la persona se doble», explica Laiz. «Hemos pasado de gente que llegaba de media con seis o siete años de lumbalgia, a una media de tres años. Estamos hablando de dolor lumbar y este tiempo sigue siendo muy largo», añade Jordi Gratacós, del reumatólogo adjunto del Servicio de Reumatología del Hospital Parc Taulí de Barcelona, Jordi Gratacós. Pero su proceso es lento y sus inicios se confunden con otras dolencias como puede ser una lumbalgia o la ciática.

«Con 30 años es hasta normal que una persona no vaya al médico porque le duela la espalda. Si estás trabajando muchas horas sentado es lógico confundir los síntomas y no pensar en una EA», argumenta la especialista. Sin embargo, cuando otros síntomas como una fascitis plantar, una inflamación en la rodilla o una uveítis anterior aparecen, los enfermos comienzan a acudir también a las consultas. Hay que alertar también de los riesgos que acompañan a esta enfermedad. Porque el paciente puede sufrir enfermedades pulmonares –ya que se pierde espacio para poder respirar con tranquilidad–, manifestaciones vasculares –las más frecuentes–, neuropatías, enfermedad intestinal, nefropatía u osteoporis.

La espondilitis anquilosante es, junto a la artritis psoriasica (APs), dos de las espondiloartritis más comunes, que constituyen un grupo de enfermedades inmuno-mediadas que presentan manifestación clínica, predisposiciones genéticas y mecanismos patológicos comunes, que se caracterizan en gran medida por una inflamación de la columna u otras articulaciones.

La IL-17A es la principal citocina involucrada en la inflamación crónica en la espondiloartritis. Dentro de los tratamientos disponibles orientados a la farmacología biológica, existen los anti-TNF, cuya progresión parece no ser inhibida por estos fármacos, y los nuevos biológicos (entre ellos este nuevo medicamento), que muestran mejores resultados, ya que parecen inhibir la progresión de la enfermedad. En este sentido, secukinumab, un anticuerpo monoclonal completamente humano, es el primer y único inhibidor de esta citocina y único aprobado en España. «Es una alternativa terapéutica al tratamiento con anti-TNF habitual de los últimos 15 años», apunta Ricardo Blanco, reumatólogo del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

«Abre nuevas posibilidades para los pacientes que tienen contraindicaciones a los anti-inhibidores del TNF o los que no responden a este tratamiento», en opinión de Gratacós. Sobre el desarrollo de estos nuevos fármacos, «estos han llevado a conocer mejor un nuevo mecanismo de inflamación directamente implicado en la fisiopatología de las espondiloartritis», ha concluido Gratacós. Por su parte, Blanco asevera que los fármacos son «cada vez más eficaces y capaces de conseguir la remisión en una proporción importante de enfermos», cuyo reto en un futuro sea el de «avanzar no solo en la remisión, sino en la curación» de esta patología.