Dom Perignon y otras maravillas con Vila Viniteca

Por tercer año consecutivo he tenido el honor de haber asistido a la comida privada que organiza Vila Viniteca con motivo de la 11 edición del Concurso de Catas a ciegas. Concurso cuyos premios alcanzan los 40 mil euros. Como sabéis mucho, en este dificilísimo campeonato hay que averiguar el vino que se cata: concretamente, de cada vino hay que decidir el país (1 punto), la zona de origen (1 punto), la Denominación de Origen (2 puntos), las variedades de uva (3 puntos), la añada (3 puntos), el elaborador (3 puntos) y la marca (2 puntos). ¡Casi nada!

Pues bien. La presentación de esta edición tuvo lugar en un restaurante con 2 estrellas Michelín, Coque, de la Calle Marqués de Riscal. Restaurante liderado por los hermanos Sandoval (la foto de los 4 no tiene desperdicio).

En esta ocasión Carlos Latre, ya un fiel a la cita, se estrenaba como nuevo miembro del jurado; y al encuentro no faltó Sandra Falcó. Además, una de las novedades de esta edición es que el diseñador Claret Serrahima es el autor del cartel (el año pasado fue Buenafuente).

Siguiendo con la línea de cata a ciegas, nada más entrar a Coque nos ofrecieron una copa de algún vino espumoso. No nos dijeron nada más. Maridado este con diferentes entrantes (entre los cuales destaco ‘hueva de bacalao Skrei con salazón’), durante el almuerzo los asistentes al encuentro debatimos sobre qué vino podría ser. Para mi sorpresa (que estaba convencida de que era un Cava) resultó tratarse de un Champagne, concretamente un Dom Perignon 2009.

Después pasamos a degustar otros vinos blancos, sin conocer siquiera la zona, como un monovarietal de la uva Riesling de Austria (Schloss Gobelsburg Riesling Alte Reben 2006 de Kamptal) maridado con gamba blanca con fritura de su cabeza y perlas de Palo Cortado.

El siguiente vino fue un Pierre Morey Meursault 2014 (Meursault- Francia), un coupage de diferentes uvas como la Chardonnay, entre otras, maridado con un plato titulado como ‘Gastrogenómica de semillas ahumadas con kimchi de verduras y brotes orgánicos’.

Ya tocaba algo español, así que nos ofrecieron, totalmente a ciegas, un vino catalán, un Idoia Blanco 2010 de la D.O. Catalunya, maridado con ‘Bacalao Skrei en texturas con vaciar de guisante de lágrima y su piel crujiente’.

Después de los blancos, dimos paso a los tintos. Y, ¡voilá! Adiviné la variedad de uva, coincidiendo con Carlos Latre. Era una garnacha española. Ya añadas y a esas cosas no llego (ya sabéis que me defino como divulgadora de vinos...). Concretamente se trataba de Reina de los Deseos 2014 de Botella Magnum, de la D.O. de Vinos de Madrid de la Sierra de Gredos, que acompañamos de ‘Escabeche de Foie y Faisana en barrica de oloroso con mango encurtido’.

El siguiente tinto fue un Barolo italiano, que nadie acertó: Roberto Voerzio Barolo La Serra 2013, maridado con ‘Papada de Ibérico con piquillo asado, mole rojo, yema de huevo y trufa’. Y, para finalizar, disfrutamos de un fantástico vino californiano, un monovarietal cabernet-sauvignon: Diamond Creek Red Rock Terrace 2014 (Napa Valley- EE.UU.), maridado con un riquísimo ‘Cochinillo lacado con su piel crujiente, al horno de leña y lechuga osmotizada’.

Con el postre, degustamos una joya dulce de Niepoort, un vino de 20 años la D.O.C. Porto de Portugal, acompañado de ‘Crumble de manzana templada con helado de vainilla’.

Un año más, Vila Viniteca y todo su equipo demuestra la importancia y el valor que le da al mundo de la enología, apoyando esta industria y llevándolo hasta la excelencia. Gracias, Kim y equipo, por aceptarme en la familia y por darle este tipo de oportunidades a jóvenes catadores a optar a premios tan prestigiosos como estos, que además invita a personas de medio mundo a venir a España.