Vino nivel «Sí, señor»

Me sentaba mal todo. Las setas a la plancha, la tortilla de patatas... El Madrid encajaba en el minuto 7 -¡en el 7!- un gol del Betis. Pero mi salvador fue este “brutal” -como yo lo califico- Ribera de Duero, capaz de despejar aquel nudo de garganta que este domingo me dejaba el partido Betis-Real Madrid.

100% tempranillo... -¿a quién le importa la uva?-, Valdrinal, un completo desconocido para la bodega del sótano de mi casa, me animaba mi mal humor y me conquistaba el paladar.

Vino potente, fuerte, brutal y con carácter.

El packaging, caja de madera, muy atractivo; y la etiqueta, que refleja la mano de una persona, entiendo que simboliza la historia, el paso del tiempo, la madurez y el trabajo manual.

Un crianza que, en nariz, frutos rojos y olor a roble en su justa medida, me obliga a recomendar este vino para ocasiones importantes.

Me quito el sombrero ante este tipo de vinos, que, yo lo calificaría como “sí, señor”.