Manifestación de policías

Hace unos días, en París, desde Montparnasse hasta los Campos Elíseos, tuvo lugar una manifestación de policías en homenaje a su compañero Xavier Jugelé, asesinado en un atentado yihadista. Una gran pancarta señalaba que los agentes estaban de luto y un líder sindical subrayó que era la concentración “de las fuerzas de paz, de los guardianes del templo de la República”. Al llegar al lugar donde fue asesinado su compañero, entonaron La Marsellesa y guardaron un minuto de silencio. Este tipo de reacciones son plausibles siempre que se no se mezclen con otras que puedan poner en cuestión los medios de que disponen los agentes para combatir el terrorismo, que nunca serán suficientes, o incluso reivindicaciones de tipo salarial o de conciliación familiar. Para eso, hay otras vías y los sindicatos son una de ellas.

Porque, y ya lo hemos comentado en este blog, lo que quieren los yihadistas con sus atentados es, además de causar muerte y destrucción, provocar una transferencia de responsabilidades. Los culpables de los atentados son los que los cometen y no el Estado que, sin duda, debe poner todos los medios posibles para evitarlos. Dentro de los planes de los terroristas, la desestabilización de la sociedad es uno de los factores principales y no se debe caer en esa trampa. Todos unidos contra los malos y los problemas se resuelven de puertas adentro, sin dar la satisfacción a los criminales de contemplar cómo encolerizan a la sociedad hasta llevarla a la desesperación.

Todo esto sea dicho con mi profundo respeto a las Fuerzas de Seguridad francesas, a las que tanto debemos los españoles en la lucha contra el terrorismo etarra y a las que tenemos que apoyar en un momento en que son objetivo preferente de los yihadistas.