América Latina, ¿hacia el final del populismo «bolivariano»?

Por Luis Lorente

Mucha gente identifica populismo con líderes políticos como Hugo Chávez. Sin embargo, el populismo ha sido algo identificado con los regímenes presidencialistas de América Latina, con características comunes: exaltación del líder carismático que moviliza a las masas y estas le dan autoridad para demostrar que solo hay una verdad; el líder interpreta y siente la voluntad del pueblo; la polarización de la sociedad; el desprecio de las instituciones representativas; la negación de la legitimidad de los oponentes; censura a los medios de comunicación.

Con estas características podemos identificar tres etapas con un tipo de populismo distinto en la región: el Viejo Populismo, que transcurre desde la crisis del 29 a la implementación de las dictaduras militares de los años 70 y 80. Serían ejemplos: Vargas en Brasil y Perón en Argentina; el Nuevo Populismo, que aplicó unas políticas de corte neoliberal durante los años 80 y parte de los 90. Serían Menem (Argentina), o Alberto Fujimori (Perú). Y el Populismo Contemporáneo, que surge a partir de los años 90 como reacción a las políticas neoliberales con presidentes civiles como Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), los Kirchner (Argentina), o militares como Hugo Chávez en Venezuela.

En los últimos años este “populismo contemporáneo”, ha entrado en una profunda crisis que ha supuesto el inicio de unas transformaciones de la realidad política de la región. Lo comprobamos en Perú, con el cambio de posicionamiento de Ollanta Humala y la derrota del Fujimorismo en las recientes elecciones presidenciales; la derrota del peronismo en Argentina con la victoria de Macri con apoyo de peronistas disidentes; la crisis del gobierno en Brasil, con Lula y Rouseff acusados de casos de corrupción; la derrota de Evo Morales en el referéndum sobre el cambio constitucional en Bolivia; el cambio en la OEA desde la elección de Almagro, que criticó abiertamente al régimen chavista venezolano.

Aunque el factor más importante haya sido la muerte de Hugo Chávez, el líder populista más importante de la región en los últimos años. Su figura era fundamental para el sostenimiento del régimen (y de otros). Actualmente su país se encuentra en una crisis económica brutal (falta de estructura productiva, necesidad de importar productos básicos, la inflación más alta del mundo, lo que supone desabastecimiento y encarecimiento de productos básicos). A lo que hay que añadir una crisis política con prisioneros por causas políticas (incluidos políticos), una derrota de Maduro en las legislativas (la oposición tiene 2/3 del parlamento), y la amenaza de un referéndum revocatorio, con Maduro con un índice de aprobación solo del 30%.

En la región se está produciendo un cambio de ciclo político, y el populismo “bolivariano” está en crisis debido a la falta de soluciones que den respuesta a las duras crisis económicas, sociales y políticas. Si cae el chavismo en Venezuela, la falta de petrodólares para otros países producirá un posible efecto dominó que afectará a otros países con gobiernos similares y acelerará el cambio político en Cuba.