La broma del Brexit

Al principio pensaba que se trataba de una broma. Me pareció de lo más ridículo que había leído en mucho tiempo; y las noticias ridículas no es algo que escasee precisamente en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Eso de que se repitiese el referéndum del Brexit me parecía una broma digna del mejor Gila: ¿Que ha salido que sí, dice? Nada, hombre; no se preocupe usted. Volvemos a preguntarles, que parece que no se lo han tomado en serio...

Pero volví a leerlo, y a escucharlo, y otra vez, y otra más; y cada vez en boca o pluma de autores de (supuesta) mayor solvencia. Y las cabeceras más importantes de Europa dando eco a razonamientos pueriles como el de Femi Uluwole, portavoz de la organización juvenil Our Future’s Sake, que explicaba: “si prometes a tus dos ancianas tías que las vas a llevar al cine y luego compruebas que las dos únicas películas que ponen son Reservoir Dogs y La matanza de Texas, puedes obligarles a apechugar con la decisión democrática que han tomado o puedes volver a preguntarles si realmente no prefieren cambiar de plan”. Y tan ancho que se quedó el tío. ¿Pero no veis que con este resultado nos vamos a tener que salir de la UE y eso sería una cosa muy mala? ¿Almas cándidas? Anda, anda; votemos otra vez, pero ahora sin bromitas de mal gusto, por favor...

Desde Women for People’s Vote, por su parte, señalan que aunque en 2016 las mujeres votaron en proporciones similares a los hombres, hoy se han distanciado del voto masculino en casi 12 puntos (entiendo que lo dicen las empresas demoscópicas que en 2016 garantizaban la victoria del Remain). Y eso por no entrar en que el acuerdo al que pueda llegar un equipo negociador en el que la mujer está infra-representada no puede darse por válido. Viene a proponer su directora de campaña, Rachel Franklin, más o menos que allá los machirulos de uno y otro lado del canal con su acuerdo heteropatriarcal, pero que las mujeres británicas tendrán que pronunciarse; si no ya sobre el Brexit, al menos sobre el acuerdo de salida de la Unión (eso sí, si no les gusta el acuerdo; pues volver a votar sobre si salen o se quedan. Será por votar...)

Son apenas un par de ejemplos. Lo que ha sobrado han sido argumentos a favor de la reedición del referéndum. Y todos ellos, por supuesto, sumados al bombardeo incesante que se viene produciendo desde que terminó el recuento y se supo que ganaba el Brexit. Ese aluvión de análisis y previsiones apocalípticas que más o menos vienen a describir cómo la salida del Reino Unido de la Unión Europea será más o menos como quitar el tapón; tras lo que las islas británicas se hundirán al fondo del Atlántico. Aderezado, cómo no, de unas incesantes encuestas que muestran cada día cómo cada vez son menos los británicos que volverían a votar sí al Brexit si se les diese la oportunidad. De hecho, si contasen con Tezanos seguro que a estas alturas más del 138% de los que en su momento votaron Brexit hoy votarían Remain (y de ahí p’arriba).

Y en marzo nos plantamos. Y se acerca la fecha límite. Y seguimos sin saber si habrá nuevo referéndum, si se ampliará el artículo 50 para dar más tiempo a los británicos, si se llegará a un acuerdo de salida de última hora o si se producirá el Brexit a las bravas. Y sigue el bombardeo, y sigue la campaña. Y tal intensidad hace que uno se pregunte: ¿Qué es lo que tanto temen de un eventual Brexit? ¿Realmente será el Armagedón? Porque uno no puede evitar recordar el referéndum en Colombia donde la derrota del Sí al acuerdo iba a suponer la guerra total y sin cuartel; o la victoria de Trump que significaba el fin de la humanidad. Han pasado dos años ya y aquí seguimos como Cataluña cuando se aplicó el 155: como si nada... A ver si al final va a resultar que la verdadera pesadilla es que se produzca el Brexit y que no sea para tanto. Que Inglaterra no se convierta en un país tercermundista de la noche a la mañana y la libra esterlina no se deprecie respecto al euro como el bolívar soberano respecto al dólar. Que una vez más, en definitiva, los hechos se atrevan a contradecir al discurso oficial...

Honestamente ignoro hasta qué punto pueda la cosa ser o dejar de ser así pero, y llámenme inconsciente si quieren, llegados a este punto les confieso que sueño con que se repite el referéndum y vuelve a salir Brexit. La cara que se les iba a quedar a algunos haría que mereciese la pena todo lo que pudiese venir después...