Política

Vamos con la segunda VOX

Permítanme desear felicidad a todos y mejores leyes de familia para el presente año 2.019. Que se termine la violencia intrafamiliar, cualquier tipo de violencia contra cualquier miembro de la familia, que se reconozca la labor positiva de tantos varones de buena voluntad a favor de la igualdad de la mujer y de la paz familiar, que los hay y son muchos.

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La mayoría silenciosa del género masculino.

Conocí a Francisco Serrano, siendo el Juez, y es una buena persona. Por tal lo he tenido y por tal lo tengo. Compartimos hace algunos años, mesa de conferencia en Donostia, en unas jornadas organizadas por la Confederación de Padres y Madres Separados y Divorciados, y recuerdo con placer el paseo posterior al atardecer junto con la cena en el barrio viejo, con él y con su esposa. Era en aquel tiempo un juez de Familia de Sevilla y se caracterizaba por sus posiciones progresistas en nuestra especialidad y por el respeto que se había ganado por su entrega, dedicación y buen hacer jurídico. A Francisco Serrano no se le puede descalificar, se ha ganado respeto y esto es un hecho indudable, pero se puede discrepar con él. Al cabo de unos meses, le trasmití mi preocupación, a raíz de unas declaraciones suyas “a toga puesta” con foto incluida, en un diario de tirada nacional, que yo consideraba una equivocación. Desgraciadamente no me equivoqué, porque posteriormente se vio incurso en un proceso penal que terminó, de forma sorprendente, con una condena en su contra. No se lo merecía, no sé los entresijos jurídicos, pero es el eterno tema del buen hombre condenado.

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No sé si era el “más”, pero sí uno de los más y mejores jueces especialistas en Derecho de Familia y resultaba condenado por un tema de unas horas de una procesión. Esto evidentemente no pudo sino ser un trauma lógico, con repercusiones sobre la posibilidad de seguir desempeñando la función jurisdiccional. Nos quedamos sin el futuro líder político, pero siempre pensé que lo recuperaríamos algún día. Pero no pensé es que la recuperación sería como político, figura pública ya, y menos en VOX, en la extrema derecha europea que nos ha tocado en España.

Yo no he cambiado, sigo en donde militaba, manteniendo mis mismas posturas sobre violencia de género y mis postulados para ayudar a terminar con esta tragedia familiar personal, pero al leer lo que hoy publican los medios de prensa escritos, sobre la posición de Vox en relación al pacto de Andalucía del PP-A y Ciudadanos y que sea Paco quien lo diga, vinculado a los pactos que afectan a la violencia contra la mujer; creo que él sí ha cambiado hacia el extremismo. Se ha radicalizado aparentemente en el tratamiento del problema y en sus caminos para resolverlo y así no lo conseguiremos.

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Ciertamente se está desarrollando un feminismo que no nos lleva a buen camino, y la transversalidad de género femenino me parece un error de interpretación jurídica, pero condicionar , con las manifestaciones que se le atribuyen, y, de ser ciertas, un pacto de gobierno de centro-derecha a una cuestión de implementación de todas las medidas incluidas en la Ley de protección integral contra la Violencia de Género , es caer en otra senda del mal camino. Me entristece que sea él quien lo haga y que se encuentre en donde está, porque entonces su desierto personal habrá sido un camino en círculo, perdido. Saliendo de un punto y dando la vuelta se vuelve al mismo punto tan equiparable como lo que se pretende rechazar.

Le deseo lo mejor, como siempre se lo desee, pero especialmente le deseo que vuelva a casa.

Te equivocas otra vez querido compañero de batalla, te equivocas, pero sigues teniendo un “pintxo-pote” cuando quieras.