El chollo de dedicarse a la política

Como sé que muchos estáis muy ocupados trabajando para poder pagar y sobrevivir, yo que aún estoy estudiando tengo más tiempo para observar cómo los políticos nos están estafando, robando y manipulando, haciendo con nuestro dinero lo que les da la gana y haciéndonos creer que la culpa de lo que pasa no es nunca de ellos; vamos que es nuestra, que no sabemos invertirlo tan bien como ellos.

Amigos, fijaos el chiringuito que tienen montado:

España es uno de los tres países desarrollados que paga pensiones vitalicias a ex-presidentes y ex-ministros después de dejar sus cargos teniendo derecho a cobrar aproximadamente 80.000€ al año, a tener chófer, oficina de apoyo con dos funcionarios de libre designación, escolta para su seguridad y más privilegios, como la gratuidad para viajar en transportes públicos. Y no contentos con eso, además los expresidentes reciben una indemnización equivalente a dos años del salario que percibían, por si acaso no tienen suficiente para comer.

Si eso lo hacen desde el plano legal, imaginaos lo que no estamos viendo, lo que significa que los innumerables casos de corrupción con los que desayunamos, comemos y cenamos son solo la punta del iceberg.

Señores: estamos manteniendo a una plantilla política insostenible desde cualquier punto de vista, triplicada en algunos casos, pero paradójicamente son ellos los que tienen que tomar la decisión de reducir el número de cargos y de bajarse el sueldo, así que vamos listos.

La otra cara de la realidad es la que se levanta cada día a trabajar y poder pagar impuestos, facturas, proveedores, hipotecas y alquileres, sin tiempo para darse cuenta de lo que están haciendo con ellos la casta política. Por ejemplo, un autónomo que ha estado cotizando durante 38 años y se jubila a los 67, su pensión será cuatro veces inferior a la de uno de estos políticos que se niegan a pactar y que acumulando siete años en su cargo adquieren el derecho de una pensión vitalicia para despreocuparse para siempre de su futuro. Sin olvidarnos de la indemnización por cese de actividad por cada investidura fallida, que se traduce en una media de 10.000€ por ‘señoría’, por 111 días de la anterior legislatura, más dos años de paro para los que tengan la mala suerte de no ser elegidos de nuevo, cobrando 2.813€ al mes. Y sin olvidarnos del producto estrella: el aforamiento.

Así que cómo van a dimitir por las buenas con el chollo que tienen; ni con agua hirviendo. La lacra de los españoles tiene un nombre: políticos.