Turismo inaccesible

Desde los sectores implicados en el turismo se coincide en la necesidad de que los establecimientos están adaptados por completo para personas con discapacidad, lo que necesariamente lleva a aunar esfuerzos entre todos: usuarios, agentes de viajes, administraciones, cadenas hoteleras, propietarios de establecimientos, arquitectos, diseñadores de espacios, hosteleros... un trabajo que está en marcha en buena parte de nuestro país y cuyos frutos se pueden ven a diario.

Pero hay un turismo que se merece la calificación de inaccesible por las barreras infranqueables que coloca a las puertas de su establecimiento: la marginación, el desprecio, la falta de respeto a las personas, la discriminación por cualquier causa.... Claro está, me estoy refiriendo al caso que esta semana ha corrido como la espuma por las redes sociales: el rechazo por parte de un hotel de Almería de la cadena ZTHoteles de alojar a un grupo de jóvenes con síndrome de Down porque podían "molestar"a sus clientes.

La asociación de síndrome de Down de Almería (Asalsido) no tardó en llevar el tema a la Fiscalía, ya que considera que se trata de un tema de discriminación por padecer una discapacidad. El hotel calificó el hecho como un malentendido, ya que se "confundió al grupo con otro que se había alojado un año antes y les había dado problemas de convivencia"y pidió disculpas.

Pero al daño ya está hecho. Este grupo de jóvenes y sus familias han tenido que sentirse rechazados simplemente por tener la ilusión de ir juntos unos días de vacaciones a la playa. Y ese es el motivo de la discriminación: ir juntos. En un grupo de personas donde sólo hay una persona con discapacidad, ésta pasa más desapercibida, lo que no significa necesariamente que esté integrada o no discriminada al cien por cien. Pero un grupo donde las personas con discapacidad son la mayoría recibe más rechazo por parte de aquellos que apenas conocen el significado de la palabra inclusivo. Y este ha sido el caso de Cabo de Gata en Almería a juicio de las justificaciones esgrimidas por el hotel: Primero rechazó alojarlos porque un grupo de chicos con síndrome de Down "molesta"al resto de los clientes. Y tras el revuelo mediático aseguró que "entre sus clientes habituales hay familias con algún miembro con síndrome de Down y son uno más en el hotel". Está claro: uno pasa desapercibido; un grupo, no.

Y eso sí, este hotel tiene todas las comodidades para personas con movilidad reducida, con accesos cómodos y habitación adaptada de 21 metros cuadrados y baño preparado para poder usarse perfectamente desde una silla de ruedas; pero se ganó a pulso la calificación de inaccesible.