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Brujas, doce horas bastan para enamorarse de ella

Rodeada aún por tramos de su antigua muralla, la ciudad de Brujas atesora maravillosos edificios, calles, canales y plazas. Alberga museos, mercados e iglesias. Conserva antiguos carruajes, chocolaterías y tradicionales tiendas. Es, en sí misma, un parque temático que evoca la plenitud de la Edad Media.

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Quizás por su proximidad con Bruselas –90 kilómetros– Brujas suele ser visitada desde la capital belga por tan solo un día sin pernoctar en ella. Es cierto que es posible recorrer en poco tiempo sus callejuelas, navegar sus canales, percibir la mística de sus iglesias, subir sus torres, tocar su niebla, sentir su lluvia, aspirar su aroma, degustar sus sabores...: enamorarse de ella. Todo eso puede ocurrir en doce horas.