El precio del fertilizante nitrogenado aumenta entre el doble y el triple en un año y complica la campaña del cereal de invierno

Las opas señalan que varios agricultores han sembrado menos cereal y lamentan la “incertidumbre” que generan los rumores sobre un posible desabastecimiento de fertilizantes en el mes de febrero

Cereral en los campos del Itacyl en Valladolid
Cereral en los campos del Itacyl en Valladolid FOTO: Ical

El aumento del precio del fertilizante nitrogenado entre un 100 y un 200 por 100 en el último año complica la campaña del cereal de invierno en Castilla y León, tal y como señalan las organizaciones profesionales agrarias, que fijan el precio actual de este tipo de abono entre los 400 y los 600 euros por tonelada, frente a los entre 180 y 200 euros que costó en la campaña anterior.

“Los fertilizantes han multiplicado por tres su precio”, denuncia en declaraciones a Ical el presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, abundando en esta idea al afirmar que “una explotación media de 200 hectáreas que haya sembrado 150, entre gasóleo y fertilizantes ha encarecido sus costes en 10.000 euros en un año”.

“Una barbaridad”, sentencia el máximo dirigente autonómico de Asaja, para quien ya la sementera con la que se inició la campaña “ha sido la más cara de toda la historia” y ahora el encarecimiento del gas con el que se elaboran los fertilizantes nitrogenados, que se utilizan en torno al mes de febrero, en mitad de la campaña del cereal de invierno, está poniendo estos productos “a precios prohibitivos”.

A todo ello une Dujo el aumento del coste en gasoil, electricidad y transporte “desde el verano para acá” hasta en “dos y tres veces su precio”, lo que está generando “incertidumbre, inseguridad y hasta miedo” en los profesionales que ya están en el sector porque “las cosas se están poniendo muy difíciles para los que ya estamos, y casi imposibles para los que entran nuevos”.

Menos siembra de cereal

Esa incertidumbre, asegura, ha generado que ya en el inicio de la campaña “se ha sembrado menos cereal de lo que se sembraba, porque el coste ya era muy alto” y, aunque el precio de este cultivo “es bueno ahora, no sabemos cómo estará en julio y agosto”, por lo que varios agricultores de esta organización profesional agraria han optado por “cambiar el plan para sembrar menos cereal y más oleaginosas, sobre todo girasol, en primavera”.

En la misma línea se expresa el coordinador autonómico de UCCL, José Manuel González Palacín, que denuncia la “incertidumbre total y el desconcierto” generado por esta escalada del coste de producción, especialmente en los fertilizantes, que también en su organización ha provocado que “algunos han diversificado el cultivo con leguminosas o girasol para minimizar los riesgos”.

Y es que, a día de hoy, con las cuentas en la mano, “si un año normal se entra en pérdidas con una producción por debajo de los 2.800 o 3.000 kilos por hectárea, este año se va a necesitar una mínima de 3.500 kilos para cubrir los costes, aunque el precio del cereal esté casi al doble que en otra época del año”, más aún cuando “nadie garantiza que esos precios vayan a ser los mismos que ahora”.

De hecho, el coordinador de la Unión de Campesinos en Castilla y León advierte de la importancia de que no siga subiendo el fertilizante nitrogenado porque “a partir de febrero, en función de lo que valga y de cómo venga la campaña, se podrá echar de menos” si, por los precios, no se puede utilizar en aquellos casos donde no compense asumir el alto precio, pudiendo generar con ello cosechas “menores”.

Rumores de desabastecimiento

Ahora, al aumento “espectacular” de precios en el abono nitrogenado, que en UCCL cifran en un 200 por 100 al pasar de los 200 euros de coste por tonelada de la pasada campaña a los 600 euros de media de valor que aseguran que tiene ahora, se une “el miedo de que pueda haber un desabastecimiento de fertilizantes nitrogenados para finales de enero o febrero, que es cuando se empieza a utilizar este abono”.

Esta razón, esgrime el coordinador de UCCL en Valladolid, Valentín García Fraile, es la que está llevando a varios agricultores de la Comunidad a “comprar a pesar de estos precios desorbitados”. Y es que el aumento del valor monetario del gas, producto fundamental para la realización del abono nitrogenado, ha llevado a algunas plantas a “dejar de fabricar porque no les era rentable”, y las que continúan haciéndolo lo venden “a un precio mucho mayor” para compensar sus costes, lo que plantea dos alternativas a los agricultores: “comprar, multiplicando por dos el riesgo de irte al traste ante una mala cosecha; o no comprar, sabiendo que tus rendimientos por hectárea bajarán”, concluye García Fraile.

“Es un problema serio”, mantiene por su parte el secretario general de UPA en Castilla y León, Aurelio González, que también califica como “espectacular” el aumento del precio del fertilizante nitrogenado en las últimas fechas, que vincula a los rumores de “desabastecimiento” por la falta de nitrógeno que también afectaría, según González, a los tractores puesto que “para rebajar las emisiones de CO2, casi todos llevan un componente de nitrógeno que los fabricantes ya dicen que escasea”, lo que también “obligaría a parar y no poder arar”.

Una dificultad más ante una campaña en la que desde UPA también han notado que “bastantes cultivadores han reducido las dosis de abonado” durante la sementera, al pasar de 400 kilos por hectárea a una media de 300 “o menos”, y que en el caso de que además “esta primavera no haya abonos nitrogenados”, bien por desabastecimiento o bien por el aumento de los precios, “puede repercutir en producciones a la baja”.

Limitar los precios o eliminar aranceles

Las soluciones a esta situación, según las opas, pasan por dos vías. Por un lado, como propone Aurelio González, de UPA, “el Gobierno tiene que poner coto a estos precios porque no se pueden disparar los costes de producción de esta manera. Necesitamos el abono para producir alimentos y esto es lo primero que tiene que garantizar un Gobierno a su población”, sentencia, solicitando así “que se declare de interés nacional la fabricación de abonos”.

Sin embargo, el secretario general de UPA en Castilla y León también considera que “no hay voluntad política para arreglar las cosas” y culpa a Europa por no dejar al Gobierno “flexibilizar la actual tarifa” de los costes energéticos “porque piensan que es una situación coyuntural”. “Pero como la coyuntura dure un par de años más, nos vamos a ahogar muchos”, concluye, recordando que además “si se desmantela el sector productivo, nos vamos a enterar de lo que valen las cosas, porque si lo que pasó con las mascarillas pasa con la comida, se convierte en algo dramático”.

La otra posible solución la plantea el coordinador de UCCL en Valladolid, Valentín García Fraile, aseverando que “aunque los mercados mundiales son difíciles de controlar, hubiera sido interesante que el Estado hubiera quitado los aranceles a importaciones de países como Rusia, que fabrica fertilizantes nitrogenados, para dar competencia y bajar el precio”, dado que en la situación actual del sector “no tienen sentido esos vetos” a la producción de los países del este.

Sea como fuere, y como recuerda el presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, “una mala campaña de cereal puede tener consecuencias muy negativas para el consumidor”. Y es que Dujo solo ve dos posibles conclusiones: “Con unos precios de producción tan altos, si tenemos una buena cosecha, el consumidor tendrá que pagar precios más altos para que nos compense. Pero si no tenemos una buena cosecha y nos arruinamos, el consumidor lo pagará todavía más caro porque el producto habrá que traerlo de fuera y estaremos condicionados a lo que nos marquen terceros países”.

Por ello, el presidente de Asaja pidió “dejar las políticas medioambientalistas tan poco productivas que no garantizan el abastecimiento de materias primas y hacen una política en favor de otras potencias y en contra de la propia Europa y sus estados miembros”.