Cataluña

Coronavirus: así explica Stephen King cómo se extiende la pandemia

Pone en su perfil de twitter el capítulo ocho de “Apocalipsis” la novela sobre un virus de la gripe mortal, y advierte de los peligros de dejar la pandemia sin control

El maestro del terror quiere dejar claro la importancia del confinamiento y el distanciamiento social en la crisis por el coronavirus con un ejemplo muy claro, su propia novela “Apocalipsis". Escrita en 1978, hace más de 40 años, el relato nos presenta a un supervirus de la gripe que pondrá en jaque a la población completa del planeta. El autor de “Carrie” colgó ayer en su perfil de twitter el capítulo ocho entero de la novela, donde explica cómo se extiende la pandemia. “Así es como funciona. Atención", escribió, en otro duro ataque a Trump y todos aquellos que menosprecian el poder nocivo del coronavirus.

”El 18 de junio, cinco horas después de hablar con su primo Bill Hapscomb, Joe Bob Brentwood paraba por exceso de velocidad a Henry Trent Braintree, un agente de seguros, que habia ido a 120 kilòmetros horas en una zona de 80. El hombre aceptó la multa con filosofía, aprovechando el momento para intentar venderle una póliza de hogar y de vida. Joe Bob se rió, se encontraba bien, morirse era lo último que tenía en la cabeza. Sin embargo, ya era un hombre enfermo. Había cogido mucho más que gasolina cuando paró en la gasolinera para visitar a su primo y dio a Henry Trent mucho mas que una multa de tráfico". Así comienza el capítulo mostrando cómo dos banales interacciones sociales han permitido expander el virus.

A partir de aquí vemos como el radio de la epidemia crece. Acompañaremos a Henry, el vendedor de seguros, “un hombre gregario al que le gustaba su trabajo”, que ese mismo día contagiará la enfermedad a 40 personas más. “Es imposible saber a cuántos se lo contagiarían esas 40 personas”, continúa. “Si consideramos una probabilidad conservadora de cinco personas, ya tendríamos a 200 personas infectadas. Y siguiendo la probabilidad conservadora, esas 200 personas infectarían a 1.000 y esas 1.000 a 5.000 y esas 5.000 a 25.000”.

A partir de aquí vemos en pequeñas viñetas cotidianas cómo nadie corta la expansión del virus. EL19 de julio seguimos otra vez a Henry, que se para en una cafetería llamada “Babe’s quickie”. Pide una hamburguesa con queso y un pastel de fresas para comer. “Tenía un pequeño resfriado, quizá sólo una alergia, y no dejó de estornudar y escupir. En el transcurso de la comida infectó a Babe, al lavaplatos, a dos camioneros en los asientos de al lado, un repartidor que había llegado para dejar el pan y a un hombre que había venido a cambiar los discos de la jukebox... Luego dejó de propina un billete de un dolar que estaba plagado de muerte”, escribe King en la novela.

Al salir de la cafetería, un conductor de una furgoneta, con matrícula de Nueva York, y con toda su familia dentro, niños incluidos, pide a Henry indicaciones para el mejor camino hacia la autopista. Por supuesto, Henry contagia al conductor y éste a su familia, “sin saber que todos estarán muertos para el 2 de julio”. La familia pararan esa noche en un motel. El matrimonio infectará al conserje y sus hijos a unos niños en un parque. La novela sigue así a la pandemia hasta que la estimación conservadora de contagio de 1 a 5 abarca al país entero. A estas alturas la contención de la enfermedad es imposible si, como sucede ahora, no se quedan todos en casa, enfermos y no enfermos, para que nadie contagie ni sea contagiado.

King recuerda en el tweet que “Este COVI-19 no es tan letal como esta supergripe”, pero si que ha querido mostrar con un ejemplo gráfico la necesidad de quedarse en casa y cumplir con el aislamiento o sino, los peligros asociados a que el virus se expanda sin control pueden ser devastadores. El pasado 3 de marzo ya publicó otro tweet en que insistía en que el coronavirus no se parecía en nada a su novela “Apocalipsis”. Sin embargo, ahora ha visto que es mucho más parecido de lo que quería ver. Quiera o no, su nombre estará asociado a la enfermedad en los próximos años.