Coronavirus

La Sagrada Familia: sin visitantes no se puede financiar la obra

La Junta Constructora descarta volver a las obras hasta que no pueda acoger de nuevo a su público

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La Sagrada Familia, icono de BarcelonaMatthias Oesterle/ZUMA Wire/dpaMatthias Oesterle/ZUMA Wire/dpa

El 20 de julio de 2026 se cumplirá el primer centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Esa era la fecha simbólica que había elegido la Junta Constructora del templo para concluir las obras del último proyecto del genial arquitecto modernista: la basílica de la Sagrada Familia. Las obras iban a buen ritmo hasta el punto de que se esperaba que este año las torres centrales superaran, tal y como estaba previsto, a las torres de la fachada de la Pasión, seguramente una de las más conocidas gracias, en parte, a las esculturas Josep Maria Subirachs. De manera, la Basílica, uno de los mayores reclamos de la capital catalana, hubiera ofrecido a todos sus visitantes un nuevo perfil. Todo parecía sonreír a la Sagrada Familia hasta que apareció el coronavirus.

Desde el pasado 13 de marzo, las grúas que trabajaban en el Templo han dejado de funcionar y todavía no se sabe cuándo volverán a girar. “No hay un calendario claro”, apuntan fuentes cercanas a la obra consultadas por este diario. Que todo vuelva a cierta normalidad depende de sus visitantes porque estamos, no se puede olvidar, ante un templo que se financia a partir de las entradas que vende diariamente. En otras palabras, sus visitantes son la principal fuente de ingresos de la Basílica que Gaudí dejó sin terminar a causa de su trágica muerte. El pasado año la Sagrada Familia siguió siendo el monumento más visitado de Barcelona como lo demuestra el hecho de que acogiera a 12 millones de personas, un 5 por ciento más con respecto a 2018, lo que se tradujo en unos ingresos estimados de103 millones de euros.

Desde la Junta Constructora del Templo se prefiere no hacer cálculos, ni establecer un calendario de vuelta al trabajo. En las obras trabajan en la actualidad un centenar de personas, de las que 40 han quedado afectadas por un erte. Todo está parado y no solamente en el edificio de Gaudí: los talleres de Borges Blanques y Bages tampoco están funcionando en la actualidad. Lo único que ha permitido el confinamiento es el teletrabajo del equipo de arquitectos que dirige Jordi Faulí. En este sentido, se ha podido seguir avanzando en el diseño de planos y en la elaboración de maquetas 3D.

Se han planteado varios escenarios para la gran obra de Gaudí. Teniendo en cuenta que no se podrá contar con las colas de turistas de las últimas décadas se especula con la posibilidad de abrir solamente unas horas, de nueve de la mañana a tres de la tarde -lo que vendría a suponer unas mil visitas- o solamente los fines de semana. “Primero serán las visitas, después las obras”, dicen fuentes de la Sagrada Familia a este diario. De lo que no se quiere hablar oficialmente es de los ingresos diarios que necesitaría la construcción para poder seguir respirando, pero el cálculo no es muy difícil de hacer. Una entrada media tiene un precio de 17 euros, sin cola de 22 euros y con audioguía 25 euros. Si se permite solamente el paso a un millar de personas cada día, solamente tenemos que coger la calculadora para hacer la multiplicación.

Pero no todo es dinero. La Junta Constructora entiende, como ha podido saber este diario, que abrir las puertas del templo implica que este símbolo de Barcelona, conocido en todo el mundo así como el nombre de su arquitecto, vuelva a resurgir con fuerza . Lo de menos es que las obras puedan concluirse para 2026 o que este año, al menos, se pueda finalizar la edificación de las cuatro torres dedicadas a los evangelistas. De todas maneras, de lo que no hay duda, es que volver a ver girar las elevadas grúas que rodean la Basílica indicará que una cierta normalidad ha regresado a Barcelona y es que, desde hace años, los andamiajes del Templo de Gaudí forman parte inequívoca del paisaje urbano. Desgraciadamente, todo apunta a que tocará esperar para que la Sagrada Familia pueda tocar el cielo.