Noa, una bebé de 14 meses con una enfermedad pulmonar rara , vence a la covid tras pasar por la UCI

Es uno de los siete niños que han ingresado en la UCI del Vall d’Hebron por coronavirus, pero su caso confirma que los niños están más protegidos ante la COVID-19

Noa, un bebé de 14 meses con una enfermedad pulmonar rara, ha superado la covid y muestra que los niños están más protegidos ante esta enfermedad
Noa, un bebé de 14 meses con una enfermedad pulmonar rara, ha superado la covid y muestra que los niños están más protegidos ante esta enfermedadLa Razón

Los pulmones, que normalmente funcionan en silencio y con autonomía, han sido uno de los grandes protagonistas de la pandemia. La COVID-19 ha redescubierto un órgano discreto que por regla general limpia las partículas invasoras que entran en el cuerpo humano. Aunque con el tiempo se ha visto que este nuevo coronavirus también afecta a otros órganos como el corazón o el hígado, los pulmones son los que se han llevado el peor golpe. Pero antes de que este microbio de apenas 0,000015 milímetros infectara pulmones a diestro y siniestro y causara neumonías bilaterales llegando a comprometer millones de vidas, ya había muchas enfermedades que afectaban a este órgano. Una de estas patologías es la neumopatía intercestal, una enfermedad rara que inflama las paredes que separan los alveolos y no deja que se expandan lo suficiente para que lleguen trillones de moléculas de oxígeno al cuerpo. Noa nació con esta enfermedad rara. Un error en un gen -smad4- que dificulta a los pulmones hacer su trabajo. Además, tiene una displasia pulmonar porque fue prematura. Por eso, cuando el pasado 16 de marzo, en plena pandemia, llevaba 48 horas con fiebre y tos, sus padres corrieron al hospital.

Noa nació prematuramente con una enfermedad rara que afecta a los pulmones, tras superar la covid, ya está en casa con sus padres
Noa nació prematuramente con una enfermedad rara que afecta a los pulmones, tras superar la covid, ya está en casa con sus padresLa Razón

Noa tiene 14 meses. Vive en Amposta (Tarragona). Y en el pico de la pandemia ingresó en el Hospital Joan XXIII, el centro de referencia de la provincia de Tarragona. De base, ya tomaba hidroxicloriquina, un medicamento que se utiliza para otras enfermedades autoinmunes, como el lupus o la artritis reumatoide, y que se ha utilizado también para tratar el nuevo coronavirus. Pero después de dar positivo de COVID-19, la trataron también con antibióticos, broncodilatarores y corticoides para ayudar a los pulmones a arrancar. Como no reaccionaba, incluso con ayuda de un respirador no invasivo, a los cinco días los médicos decidieron derivarla al Hospital Vall d’Hebron. “El 20 de marzo llegó al hospital materno-infantil”, recuerda el doctor Pere Soler, jefe de Patología Infecciosa de Pediatría del Vall d’Hebron. “Tenía una grave afectación pulmonar de base que nos preocupaba mucho y también afectación cardíaca. Un cuadro grave poco frecuente en pacientes pediátricos”, añade.

“Llegó con una neumonía en los dos pulmones a causa de la COVID-19 y necesitó ventilación mecánica”, añade el doctor Joan Balcells, jefe de la UCI pediátrica del Vall d’Hebron . La enfermedad se estaba comportando como lo hacía en un caso grave de un adulto. “Le dimos el tratamiento farmacológico habitual para la COVID-19, incluso la pusimos boca abajo -en pronación- para ayudar a los pulmones a oxigenarse y en cinco días mejoró”, dice el doctor Soler. “Pese a tener una grave afectación pulmonar de base, Noa tuvo una buena evolución clínica, un hecho que diferencia a los pacientes pediátricos de los adultos, que acostumbran a tener peor pronóstico partiendo de circunstancias similares”, matiza.

“Aunque Noa llegó a ingresar en la UCI, su evolución constata que los niños están más protegidos ante la covid”, reitera el doctor Soler. Noa es uno de los 29 niños que han sido atendidos en el Hospital Vall d’Hebron durante la pandemia. De estos, ingresaron 23. Doce recibieron ayuda para respirar y siete ingresaron en la unidad de cuidados pediátricos, aunque sólo cuatro necesitaron ventilación mecánica. Todos tuvieron una buena evolución clínica.

Después de dos semanas en la UCI del Hospital Vall d’Hebron, Noa mejoró y fue derivada de nuevo al Hospital Joan XXIII de Tarragona, más cerca de su casa. Durante el tiempo que la UCI, el papel de las enfermeras fue crucial, tanto para acompañar a Noa como para hacer de puente con la familia. Cada día informaban de su evolución.

Noa ya ha recibido el alta. Ha hecho rehabilitación para recuperarse de la atrofia muscular después de pasar tantos días en la UCI y en el hospital y ayer domingo visitó a los bomberos de Amposta, su localidad.