Sociedad

Esto no es un meteorito y la ciencia lo sabe

Popularmente muchos términos astronómicos se mezclan como si fueran sinónimos y eso trae confusión, porque un meteorito, un asteroide y un cometa son cosas muy distintas.

Representación artística de lo que posiblemente sea un meteoroide
Representación artística de lo que posiblemente sea un meteoroideanónimoCreative Commons

Lo que ves en la foto no es un meteorito, y aunque popularmente parezca confuso la ciencia lo tiene muy claro. Meteorito, cometa, asteroide, el mundo de la astronomía parece abundante en sinónimos ¿verdad? Pues me temo que no. La astronomía, como la mayoría de las ciencias, tiene una terminología bastante estricta donde cada cosa tiene un significado preciso y consensuado. Y precisamente por eso, lo de la foto es una representación artística de un asteroide.

Por mucho que popularmente utilicemos esos tres nombres de forma indistinta, en realidad, tienen significados muy diferentes. Puede que creas que exageramos y que, a fin de cuenta no hay tantas diferencias entre ellos, que todos ellos son rocas que viajan por el espacio y chocan con nosotros ¿no? Pues una vez más, la cultura popular nos engaña, porque ninguna de estas características es compartida por todos ellos. Es hora de hablar sobre asteroides, cometas y meteoritos y dejar claro quién es quién.

Los asteroides

Si nos limitamos a la etimología, asteroide significa algo así como “parecido a una estrella”. Y aunque de cerca no haya parecido alguno, desde la Tierra, telescopio en ristre, un asteroide suficientemente grande y cercano a la tierra se verá como un punto de luz, pero con un movimiento extraño. No se mueve a la vez que otros puntos de luz como las estrellas, así que podríamos decir que, si bien se parecía a una estrella, serlo no lo era. Asteroide era un nombre más que adecuado.

Por otro lado, tampoco parecían moverse como el resto de los planetas, con lo que eran unos puntos de luz bastante únicos. Con el tiempo descubrimos que se trataba de grandes rocas que comprendían tamaños muy variados entre las pocas decenas de metros y los casi mil kilómetros. Básicamente, todo aquel objeto rocoso con un tamaño entre un meteoroide (del cual hablaremos luego) y un planeta enano como Plutón, o Ceres, que precisamente fue descrito primeramente como un asteroide.

Comparación de los tamaños de diferentes asteroides mostrando su variedad FOTO: anónimo Creative Commons

Normalmente, estos cuerpos rocosos o metálicos que orbitan al Sol, la mayoría de ellos concentrándose en un anillo que se extiende entre Marte y Júpiter: el cinturón de asteroides. Otros, llamados troyanos, se encuentran cabalgando la órbita de Júpiter a una distancia prudencial del planeta, girando con él en unos puntos con propiedades gravitatorias peculiares llamados puntos cuatro y cinco de Lagrange.

En cualquier caso, estos campos de asteroides no tienen nada que ver con lo que se muestra en las películas. No son espacios abarrotados donde los asteroides están casi rozándose, sino que entre ellos hay distancias más que respetables. Lo que sí es cierto es que, cuando otro cuerpo pasa cerca de ellos, crea una perturbación gravitatoria, pudiendo arrastrarlos con él fuera de su órbita, saliendo disparados, o bien hacia los planetas interiores del sistema solar o al espacio interestelar. Otros asteroides tienen órbitas bastante independientes y tardan varios años en recorrerlas, pero ninguno de los que conocemos (y conocemos miles) parece suponer el menor riesgo para nuestro planeta, por mucho que algunos titulares sugieran lo contrario.

Los cometas

Los cometas, son algo bastante diferente y con NEOWISE reciente es fácil hacerse una idea de por qué. Desde la Tierra los cometas son por lo general más brillantes y vistosos que los asteroides. Exhiben una cabellera que rodea su punto más brillante y un par de colas. Cuando aparecen pueden verse durante varias noches, ya que, estando a millones de kilómetros, por muy rápido que se muevan, necesitan no poco tiempo para salir de nuestro campo de visión.

No obstante, más allá de su aspecto en la distancia, las diferencias entre cometas y asteroides son muchas. Una de las más importantes es, por ejemplo, su composición. Los cometas están formados sobre todo por hielo y polvo, puede que incluso alguna roca, pero mayormente por lo que ha sido descrito coloquialmente como nieve sucia. Precisamente, debido a esta mezcla de polvo, hielo de agua y de gases, los cometas van dejando un rastro de polvo que forma una de sus dos colas. Mientras tanto, el calor del sol transforma sus hielos en gases que envolverán su núcleo formando la llamada cabellera o coma. Y la segunda cola se forma por la presión que ejerce la radiación del Sol sobre las partículas de hielo, empujándolas en dirección contraria a la estrella. La primera cola brilla con un tono azulado y mucha más intensidad que la tenue segunda cola, por eso, a ojo desnudo, solo solemos ver una desde la Tierra.

Fotografía de un cometa FOTO: SimgDe Creative Commons

Y por supuesto, siendo tan distintos de los asteroides, los cometas también tienen un origen diferente. En lugar de en el cinturón que separa a los planetas terrestres de los gaseosos, estos parecen encontrarse sobre todo en la nube de Oort y el cinturón de Kuiper, mucho más allá de Plutón. Aunque otros viajan en órbitas que atraviesan el interior del sistema solar cada muchos años, precisamente como NEOWISE y otros cometas de largo periodo. Así que hasta ahora parece bastante claro que asteroides y cometas tienen poco en común, pero ¿y los meteoritos? ¿Qué son?

Los meteoritos

Pues bien, como si estuviéramos ante la autosimilitud de un fractal, el tercer término de este viaje nos lleva a una nueva tríada que definir. Porque una vez más, incluso conociendo las diferencias entre cometa y asteroide, solemos usar meteorito de forma muy laxa sin reparar en que no es lo mismo meteorito, que meteoro o que meteoroide.

Hablemos primero de los meteoroides, que, de hecho, ya los habíamos nombrado antes. Definimos el tamaño de los asteroides comprendido entre el de un meteoroide y un planeta enano. Y la verdad, hay buenos motivos para usarlos como límite en esta definición, porque un meteoroide no es otra cosa que un fragmento de un asteroide o un cometa que, bien sea por impacto, fuerzas de marea o el motivo que fuere, se ha partido en dos o más trozos. Teniendo esto en cuenta puedes hacerte una idea de lo variados que llegan a ser los meteoroides.

Ahora imagínate que uno de estos meteoroides está viajando cerca de nuestro planeta y se ve atraído por su gravedad. Si la atracción es tal que el meteoroide entra en la atmósfera, este comenzará a rozarse con el aire, como cuando sacamos la cabeza por la ventanilla, solo que mucho más rápido. El rozamiento y la compresión del aire delante de él calentarán y erosionarán al meteoroide que empezará a brillar. Pues bien, ese objeto que atraviesa la atmósfera tiene un nuevo nombre y se llama meteoro, o bólido si es realmente brillante.

Meteorito de hierro encontrado en Cabin Creek en 1886, Arkansas, Estados Unidos. FOTO: HeMei Creative Commons

Normalmente, la ablación térmica que experimenta el meteoro es tal que se vaporiza por completo antes de tocar tierra, pero algunas veces, parte de su material sobrevive y aterriza recibiendo el nombre de meteorito. La composición de los meteoritos es muy variada, tanto por sus distintos posibles orígenes como por los procesos de vitrificación que sufre durante la caída. En cuanto a la composición de los meteoritos, como ya hemos dejado entrever, es absolutamente variada. Encontraremos algunos mayormente rocosos, como las condritas, otros metálicos y algunos mixtos, como las pallasitas, que son una mezcla preciosa llena de agujeros de vidrio transparente.

Así que no. Los términos no son lo mismo y algunos ni siquiera se refieren a lo que sospechabas. En ciencia es absolutamente crucial llamar a cada cosa por su nombre y evitar confusiones, porque como hemos visto no hay meteoritos en el espacio y, por lo tanto, independientemente de que sea un asteroide o un meteoroide, la imagen del principio no es un meteorito.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Los centauros son objetos clasificados tanto como asteroides como cometas porque sus órbitas recuerdan más a las de los segundos, pero su tamaño a los primeros. No obstante, su composición recuerda más a los cometas.
  • Que cada término tenga un significado concreto no quiere decir que no se usen con demasiada ligereza, incluso entre los expertos.

REFERENCIAS:

  • Carroll, Bradley W, and Dale A Ostlie. An Introduction To Modern Astrophysics. Pearson/Addison Wesley, 2009.