Sociedad

El turismo español desaparecerá bajo el mar en 50 años

El cambio climático elevará el nivel del mar, devorando buena parte de las costas españolas en menos de medio siglo

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El oso polar sigue siendo la imagen icónica del cambio climático. Sin embargo, estaríamos muy ciegos si creyéramos que esta es la única consecuencia de esta crisis climática que estamos experimentando. Podríamos hablar de los eventos meteorológicos extremos, como huracanes, tornados e inundaciones. Podríamos referirnos a cómo afectará a nuestra agricultura haciéndola zozobrar y comprometiendo su capacidad de mantenernos. Incluso cabría la posibilidad de referirnos a esas enfermedades tropicales transmitidas por insectos que, pronto, dejarán de ver frenada su expansión al llegar a tierras “más frías”.

No obstante, el tema en este caso es otro, posiblemente el que nos toque de forma más directa de todos. Se estima que estamos por presenciar el mayor éxodo de la humanidad. A poco que suba el nivel del mar unos centímetros, la costa de algunos lugares del mundo podría retroceder kilómetros, siendo devorada por el mar. Hay lugares del planeta que están en mayor peligro, tierras ya ganadas a Poseidón y que están a punto de ser reconquistadas, por ejemplo. Desde luego, España no será el país más afectado por la subida del mar, o al menos, no en cuanto a la proporción de Tierra perdida. Aunque claro, no encabezar el ranking no nos libra de la catástrofe. Son muchas las costas que cambiarán radicalmente, algunas desaparecerán y el mar arrollará poblaciones enteras en apenas unas décadas. Si necesitamos verlo en números, estamos hablando de que, entre 2050 y 2100 cerca de unas 300.000 personas en España perderán sus hogares.

Los modelos

Hace unos años se popularizó una investigación de Climate Central cuyos datos habían sido aprovechados para construir mapas que simulaban cómo cambiaría la línea de costa durante los próximos 100 años. Aunque estos datos tuvieron una gran acogida, su uso fue algo libertino. Los expertos no tardaron en indicar que las afirmaciones derivadas de ellos por parte de la prensa habían excedido los propósitos de la simulación. Cuando en ciencia se crean estos modelos no se pretende construir una bola de cristal perfecta, sino una predicción laxa, con un margen de error bien definido y que, desde luego, suele ser mayor de lo que nos gustaría.

Desde entonces se han podido crear modelos mejores y afinarlos, reduciendo el margen de error y, por lo tanto, pudiendo asumir que sus predicciones son más certeras. No obstante, rompiendo una lanza por los modelos previos, hay que reconocer que por ahora las previsiones han coincidido sorprendentemente con la realidad. Si echamos la vista atrás veremos que desde finales del siglo XIX la temperatura de nuestro planeta ha aumentado en torno a un grado. Puede no parecer demasiado, pero hemos de comprender que hay muchos lugares del planeta donde el hielo está a 0 grados y un ligero aumento de temperatura hace que se funda. Esto es lo que trae verdaderos problemas, porque cuanto menos hielo más se oscurece la superficie terrestre, más calor acumula esta y más hielo se funde, entrando en un bucle que se alimenta a sí mismo. De hecho, se estima que el aumento de temperaturas está siendo exponencial y que, durante las próximas décadas experimentaremos un incremento de 2 grados

Al fundirse el hielo, se libera agua líquida a los océanos. Más allá de que esta agua dulce altere la oxigenación de los mares, su temperatura y, por lo tanto, las corrientes, existe una consecuencia más directa de la que ya estábamos hablando: el nivel del mar aumenta. Este es el problema al que nos referimos. Se calcula que, desde 1900, el nivel del mar ha aumentado unos 20 centímetros en todo el mundo. Puede parecer poco, pero hemos de pensar cuánto tenemos que caminar desde algunas costas hacia el interior para elevarnos 20 centímetros. Hay calas enteras que han desaparecido y playas que se han visto convertidas en cordones de arena.

De hecho, hay algo más que no suele tenerse en cuenta. No se trata solo de calcular lo que acabamos de decir, sino que a ello se añade la erosión que producirá el mar sobre la nueva línea de costa. Algunos paseos marítimos serán horadados, y la arena que los sostiene se humedecerá, cambiando sus propiedades mecánicas. El mar devorará las costas de una forma más gráfica de lo que solemos imaginar. Ahora bien, sabiendo que la situación se complica por momentos. ¿Cuáles son las costas españolas que veremos desaparecer en los próximos 50 años?

Turismo caduco

Para hacernos una idea del futuro que se presenta, hemos de recordar que se estima una subida del mar de 3 milímetros anuales de media en todo el mundo. Por supuesto, hay lugares donde este ascenso es más rápido, como en el Delta del Ebro, donde se estiman unos 8 milímetros al año. Si lo calculamos a largo plazo, esto supondría un aumento del nivel del mar que, en 50 años, podría rozar los 80 centímetros en los casos más extremos (aunque posiblemente termine siendo una cifra más cercana a los 40.

A tenor de estos datos, hay lugares especialmente vulnerables en nuestras costas, aunque tal vez no los que esperaríamos. Huelga decir que la totalidad del litoral peninsular habrá cambiado su aspecto, volviéndose mucho más exiguo, pero algunos lugares sufrirán más que otros. Como comentábamos, el Delta del Ebro es uno de los puntos más vulnerables, tanto por la velocidad a la que asciende el mar como por ser una extensión de tierra extremadamente plana. La Albufera de Valencia se encuentra en unas condiciones parecidas, siendo probable que desaparezca, uniendo su laguna con el mar en cuestión de pocas décadas. La Manga del Mar Menor correrá la misma fortuna.

Las playas de A Coruña, Santander y otras costas norteñas a las que los mesetarios huyen en verano sufrirán las crecidas, desapareciendo algunas hasta convertir el paseo marítimo en un puerto. Sin embargo, Huelva quedará peor parada, con sus playas completamente anegadas. Mientras tanto, el Guadalquivir se desbordará, perdiendo tal vez decenas de kilómetros cuadrados de tierra y destruyendo Doñana tal y como la conocemos.

Cádiz, Almería, Roquetas del Mar, Santa Pola, incluso las rías gallegas se verán inundadas. Estamos hablando de apenas unas décadas en el futuro, no tenemos que irnos a un futuro remoto o al impacto que tendrá el cambio climático sobre los osos polares. Ni siquiera hace falta referirse a los éxodos esperados en el Sudeste Asiático. Estamos frente a un problema real que nos atañe tan cerca como pudiéramos imaginar, familias desahuciadas por el mar, un varapalo al turismo que sustenta nuestro país y todo ello aderezado con enfermedades tropicales, desabastecimiento de alimentos y fenómenos meteorológicos extremos.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Actualmente se prefiere el uso de “cambio climático” a “calentamiento global” porque el segundo no representa exactamente lo que el futuro nos tiene deparado. De hecho, hablar de calentamiento global puede dar lugar a malas interpretaciones, asumiendo que se espera un aumento de las temperaturas en todo el globo cuando, en realidad, se trata de un aumento de media y habrá lugares que, de hecho, se enfríen. Cambio climático representa mejor este futuro caótico donde, si bien la temperatura media del planeta aumentará, habrá lugares que se enfríen, otros que se inunden y otros que experimenten temporales nunca vistos.

REFERENCIAS (MLA):