Quique Bassat: “Estamos obligados a ser prudentes, porque si nos equivocamos ahora, la gente se morirá”

El pediatra y epidemiólogo Quique Bassat reclama rigor a las autoridades: “Me parece prematuro abrir peluquerías o plantear el regreso a las aulas, soy el primero que quiere volver a la normalidad, pero me da miedo crear unas expectativas que lo único que hará es enfadar más a la poblacion”.

Después de 44 días encerrados en casa para romper la cadena de contagio del SARS-COV-2, este domingo llegó el permiso para que los niños pudieran salir a la calle a pasear. Había unas normas que cumplir. Los menores de 14 años sólo podían salir una hora, con uno de sus progenitores, a un kilómetro máximo de distancia de casa y la más importante, debían mantener la distancia de seguridad con otras familias. Los reencuentros con amigos debían ser a dos metros, sin tocarse, pero las cámaras captaron imágenes de algunas ciudades como Barcelona o Madrid, donde viven millones de personas, con calles llenas de gente. El hastag #irresponsables se hizo viral, algunos médicos lamentaban que tras cuarenta días partiéndose el alma para salvar vidas, la gente interprete que el confinamiento ha acabado. “Aún queda camino por recorrer”, advierte Quique Bassat. Además de pediatra, epidemiólogo e investigador en el Instituto de Salud Global de Barcelona, desde donde coordina proyectos para luchar contra la neumonía infantil, una enfermedad que en países en vías de desarrollo que mata cada día a 2.000 menores, Bassat es padre de dos niños de siete años: Lea y Elies. África le sigue quitando el sueño. Y ahora, también el coronavirus. Desde el ISGlobal participa en el estudio #ElsInfantsSónClau, junto al Hospital Sant Joan de Déu, que mañana arranca con 500 familias con al menos un adulto que haya dado positivo para saber por qué los niños están más protegidos ante la Covid-19.

-¿Salió ayer con sus hijos a pasear?

-Elegí salir por la tarde porque supuse que habría menos, gente. Por la mañana, según hemos visto hubo aglomeraciones en algunos puntos que generan preocupación.

-¿Qué se hizo mal, las familias confundieron el permiso para poder salir a pasear de los niños con el final del confinamiento?

-Se mezclaron dos cosas que no se habrían de haber mezclado, el derecho de los niños a salir y la libertad del resto. Ha costado lograr que se considerara a los niños como personas y tienen unos derechos, eso no se discute, se ha hecho un buen trabajo convenciendo a quien hacía falta para que los menores pudieran salir de casa. Otra cosa es que mucha gente lo interpretó como el fin del desconfinamiento y esto no es cierto, seguimos confinados. Lo único que se ha hecho es añadir a la población pediátrica en las normas de salida que ya estaban en marcha, con la diferencia de que como los niños no trabajan, se les tenía que crear un supuesto especial para salir. Pero ayer fue un carnaval. Como la cabalgata de los Reyes Magos. Y esto no es bueno. Creo que mucha gente salió porque tenía ganas y derechos, pero hemos de intentar reducir estas salidas. Sobre todo, los que tienen que reflexionar son los adultos, que son los que han fallado.

-¿Fue un error empezar la desescalada en domingo?

-No lo sé, porque los niños hubieran salido igual. El domingo están las tiendas cerradas y los adultos no tenían la excusa de salir una segunda vez a comprar. Tengo la sensación de que fue premeditado, para no mezclar la salida de los niños con un día laboral. También lo interpreto como un premio: hoy podéis salir y a partir de mañana, precaución.

-Estudios en China hablan de que uno de cada cinco niños tenía síntomas depresivos y ansiedad después de dos meses encerrados. ¿Qué es más peligroso, tener a los niños en casa o salir como se hizo ayer?

-Depende de la casa y del entorno familiar. La estructura familiar China es diferente a la de aquí. Allí las familias suelen tener solo un hijo. Creo que las familias españolas han aguantado bien. Quizás, en un futuro los estudios me quiten la razón. Esto no quiere decir que no hayamos de vigilar a medio y largo plazo. Igual que en las guerras, las consecuencias piscológicas se ven a medio y largo plazo.

- ¿Que es medio y largo plazo?

-Meses, uno o dos años. En los casos donde ha habido una tensión exagerada, puede haber efectos secundarios. Evidentemente, todos los niños han estado ansiosos, revoltosos y les ha costado dormir, esto entra dentro de la normalidad. Pero hay que vigilar a los niños que han estado más alterados.

-Desde el ISGlobal, participa en el estudio que arranca mañana con 500 familias para investigar por qué están más protegidos ante la COVID. Hasta ahora, ¿qué se sabe de cómo afecta el coronavirus a niños y a adultos?

-De momento, los casos graves de coronavirus en niños son extraordinarios, muy infrecuentes, en nuestro entorno y fuera. Ha habido algún niño grave, pero en su mayoría tenía una enfermedad de base. Tampoco hemos visto un número alto de niños infectados. Aunque los únicos menores infectados que vemos son los que entran por la puerta del hospital. Puede que nos llevemos una sorpresa cuando hagamos tests serológicos aleatorios a niños y veamos que han pasado la enfermedad. Los que han llegado, la mayoría tiene síntomas leves.

- A través de sus proyectos tiene mucha relación con África, ¿qué está pasando allá?

-Es una de mis preocupaciones principales y me quita el sueño pensar qué puede pasar. Me preocupan todas las edades, qué pasará si se extiende la epidemia en unos sistemas de salud tan frágiles como los africanos, con falta de personal clínico, falta absoluta de UCIS y respiradores. Un país como Mozambique, por ejemplo, tiene 24 respiradores para 30 millones de personas. Pero este déficit nos e soluciona enviando respiradores, porque no hay personal que sepa utilizarlos. Me preocupan también los niños seropositivos, hay países que tienen un tanto por ciento elevado de la población con VIH, me preocupan los malnutridos y la gestión de las otras enfermedades, que con el “lockdown” no lleguen ayudas. Esperaba una explosión nen África, pero está entrando lentamente.

- ¿Han tomado medidas antes?

-Se me hace difícil pensar que en las comunidades africanas, con unidades familiares de doce personas y pocas medidas de higiene -tienen menos posibilidades de lavarse tanto las manos-, pueda controlarse bien el contagio. No sé porque tarda tanto en llegar y me da miedo que cuando explote, lo haga a lo bestia

- ¿Puede tener que ver algo el clima?

- Quizás frena un poco, pero no es una barrera

- ¿Cuándo veremos el impacto de lo que vimos ayer?

-Dentro de diez días. Hoy, las autoridades se han llenado la boca hablando de los siguientes pasos de desconfinamiento. Decían que las peluquerías abrirían tal día y hablaban de un supuesto regreso a las aulas. Me parece absolutamente prematuro decir esto. Yo soy el primero que quiere volver a la normalidad, pero me da miedo crear unas expectativas que lo único que hará es enfadar más a la población.

- ¿Para cuándo ve la vuelta al "cole?

- Para los más pequeños, lejos. Una cosa son los niños que tienen que hacer la selectividad, que quizás puedan regresar para preparar el examen. Todos lo padres quieren que los niños vuelvan al colegio para liberarnos nosotros. Pero la escuela no sabemos cómo contribuye a la transmisión de la pandemia. Hay datos que dicen que no influye mucho y otros que apuntan lo contrario. Por ejemplo, se cree que en Francia, gracias a que los colegios estuvieron cerrados durante la semana blanca en febrero, la pandemia fue menor. Estamos obligados a ser prudentes, porque si nos equivocamos, si lo hacemos mal ahora, la consecuencia no es lo siento no pasa nada, la consecuencia es que la gente se morirá. La gente que ha perdido un familiar, ayer estaba muy enfadada.

- Leí el tuit de un médico que lamentaba que después de 40 días “dándolo todo para salvar vidas”, la gente fuera tan inconsciente.

-Ves imágenes de unos niños jugando a fútbol y los padres mirándoselo y piensas “no han entendido nada”.