Fernando Vilches: “Entre “influencer” y “youtuber”, estamos llenando el idioma de estupideces”

El autor sostiene que “el lenguaje es un bien cultural común que hay que proteger”

El escritor Fernando Vilches
El escritor Fernando VilchesLuis DiazLa Razón

“El estudio de la lengua, sobre todo para los jóvenes, es árido y me gustaría que este libro fuera leído por gente joven para que empezaran a recuperar el amor por la lengua”, con este deseo presenta el profesor Fernando Viches, colaborador de La Razón, su nuevo libro fruto de cuarenta años de docencia: “Con buenas palabras: Todo lo que necesitas para expresarte mejor” (Arzalia Ediciones), una peculiar gramática donde el autor se hace eco de las dificultades detectadas en los alumnos y en sus oyentes de radio. Además de cuestiones gramaticales, ortográficas y léxicas, Vilches aborda otras de actualidad, como el “lenguaje de género”, los dislates cometidos por periodistas o políticos y una hilarante recopilación de despropósitos lingüísticos recogidos en textos, anuncios y cartelería, con el toque humorístico del autor.

-¿Por qué hay estupideces, dislates y despropósitos lingüísticos que se ponen de moda?

-Porque las estupideces se contagian mucho, no sé por qué al ser humano le gusta más la mentira que la verdad, el rumor que la noticia y cuando sale una estupidez lingüística se multiplica como la pandemia desgraciada que vivimos. Falta juicio crítico, quizá porque no lo hemos educado, y las estupideces se reproducen una tras otra.

-¿Se necesita mucha energía para corregirla?

-Que profesores, medios de comunicación, personas interesadas en el uso correcto del lenguaje no paremos de corregir. El lenguaje es un bien cultural común que hay que proteger y cuidar para transmitírselo a las generaciones y necesita mucha gente dispuesta a hacer esa batalla. Pero no como puristas, que nadie nos confunda, defender la lengua no es purismo, es necesidad. La lengua no se empobrece por los préstamos, el español no está en peligro. Tampoco en Cataluña ahora que está todo el mundo asustado, lo que está en peligro allí es que los hijos de esta ley vayan a ser personas ubicadas en el mundo absolutamente catetos, con caspa.

-¿Subestimamos el poder de las palabras?

-Absolutamente, las palabra no son neutras, están llenas de connotaciones del lenguaje, de dobles sentidos y de apreciaciones personales y subjetivas para dar un mensaje, por lo tanto, las subestimamos muchísimo. Los médicos, por ejemplo, saben que las palabras curan, la forma de comunicar, el ánimo que dan, ya cura.

-¿Qué opina de que haya desaparecido de la ley la palabra “vehicular”.

-Que no está en la Constitución, se introdujo en la ley hace siete años, en 2013, y ese es un hándicap del Tribunal Constitucional a la hora de un recurso. Al no estar en ella, no tiene por qué ser vehicular, aunque todo el mundo entiende que sí, pero la ley es la ley, “dura lex, sed lex”. Con la Constitución debe de ser suficiente.

-¿Falta responsabilidad en los Medios de Comunicación?

-Hace tiempo que me quejo de la desaparición de correctores en los periódicos, hay muchos filólogos en paro, recupérenlos. Es gravísima su responsabilidad. Como lector me encuentro a diario una gran cantidad de errores, leves y muy graves. En un editorial encontré 104 palabras sin un solo signo de puntuación, sin nada, y esto, a una persona de formación media normal le cuesta mucho. Los periodistas de todos los medios tienen una pantalla extraordinaria para hacer un bien ímprobo al lenguaje porque llegan a mucha más gente que un profesor. Es una responsabilidad moral y ética utilizar bien el lenguaje para la gente que lee, escucha la radio o ve televisión.

-¿El nivel medio del habla ha bajado o ha subido?

-Ha bajado claramente, en el ámbito universitario y en el nivel medio de la gente. El lenguaje normativo estándar con el que se explica en clase o se habla ha dado un bajón en todos los sentidos Prima el “se entiende”, pues si se entiende para qué me voy a esforzar. Ha bajado la competencia morfosintáctica y la léxica, tienen 600 palabras para vivir, y viven, pero a la hora de explicar un mensaje o un examen percibes el bajón tan grande que se ha dado en el nivel de competencia.

-Pero no es lógico, la gente está mejor formada.

-Se estudia más, pero se lee menos. Estudian de manera muy rala, para aprobar, pero profundizar y leer, no leen. Cuando mando leer un libro a mis alumnos me preguntan si es gordo, porque no leen, tienen demasiadas distracciones que antes no teníamos.

-¿Las faltas de ortografía son una epidemia?

-No solo en las redes, que es exagerado, también en la universidad y en los medios de comunicación y esto es preocupante.

-¿Abusamos de anglicismos?

-Muchísimo, hay uso, abuso y goce, a la gente le encanta. Los que no hablamos inglés somos unos incultos del siglo XXI. Poner en un texto tres cosas en inglés parece que da prestigio, que eres más internacional, más moderno, más culto, que estás al día, pero no. Solo hay que usar una palabra extranjera si no tenemos un equivalente. Zamora Vicente decía: “Quien no investiga no inventa, no crea y no bautiza”. Eso lo saben lo japoneses y los de Silicon Valley que inventan y bautizan en inglés, pero nosotros qué necesidad tenemos de decir “link” por enlace, o “password” por contraseña, qué aporta esto a la cultura. Entre “influencer” y “youtuber”, estamos llenando el idioma de estupideces.

-¿Cuál debe ser el mejor amigo del hombre, el perro o el diccionario?

-Siempre digo que el diccionario es el mejor amigo del hombre, luego el perro, que acompaña mucho, pero está muy abandonado. En Lorca, cuando una pareja se pelea se dice que están distanciados, pues lo chicos están distanciados del diccionario, es un amigo al que frecuentan poco.