Libros de la semana: Desde el existencialismo de Kierkegaard a la invasión de Austria por el Tercer Reich

También llegan “La policía de la memoria”, un gran thriller japonés, la novela negra de Jonathan Moore inspirado en “Vértigo” de Hitchcock, y la intimista y aplaudida “Arboleda”, de Esther Kinsky

Miembros de la liga nazi da la bienvenida a las tropas alemanas a su entrada en VienaFoto: USHMMLa Razón

“El filósofo del corazón”: Kierkegaard, las pasiones también provocan angustia

Clare Carlisle, experta en filosofía y teología, nos ofrece una obra sobre el pensador con especial atención a su análisis del drama de lo humano
★★★★☆
Por Toni MONTESINOS
Estamos ante un hombre que evoca gran prestigio filosófico y desconocimiento por parte del público a partes iguales. Es Søren Kierkegaard, el cual reconocía que, al volver a casa tras haber hecho reír a sus amigos en un salón, le entraban ganas de matarse. Un dato este que ejemplifica bien el carácter del pensador danés, para quien el suicidio era la natural respuesta al pensamiento puro.
«No elogiamos el suicidio, pero sí la pasión. El pensador, por el contrario, es un curioso animal, que es muy inteligente a ciertos ratos del día, pero que, por lo demás, nada tiene de común con el hombre»; tales palabras las citó Miguel de Unamuno en «Del sentimiento trágico de la vida». Con ellas, Kierkegaard ponía distancia entre la persona común y corriente y el intelectual reflexivo en una época (mediados del siglo XIX) propensa a dejar definitivamente la filosofía fuera de la comprensión del hombre de a pie.
Clare Carlisle, experta en filosofía y teología del King’s College de Londres, nos introduce en la vida de este hombre inquietante, por decirlo evocando un título que es digno de resaltar porque constituye la primera biografía de Kierkegaard que tenemos al alcance en español. «Aunque la vida pueda comprenderse mirando hacia atrás, debe vivirse hacia delante», dejó dicho este hombre natural de Copenhague que meditó sobre la angustia por ser, estar en este mundo.
El ansia y la ansiedad
Sin embargo, la tesis de la autora es afirmar que en su tiempo, más que quedar clasificado bajo esta etiqueta, Kierkegaard fue todo un filósofo del corazón. Y es que, durante las décadas de 1840 y 1850, con gran brillantez analizó asuntos de tinte pasional como el amor y el sufrimiento, el coraje, la ansiedad o el ansia religiosa.
Carlisle recorre de manera estupenda las diferentes etapas del escritor, una de ellas marcadas por una relación amorosa frustrada. Por eso, «Kierkegaard hizo filosofía desde la vida, proyectando la suya en su obra más que ningún otro filósofo. Su crisis romántica le inspiró una serie de reflexiones sobre la libertad humana y la identidad que le granjearon una fama imperecedera como “padre del existencialismo”». Esto lo llevó a crear todo un nuevo estilo de filosofar, hundiendo sus raíces en lo más profundo del drama humano, convirtiéndose de este modo en todo un escritor al tiempo que un explorador espiritual en una busca incesante sobre la existencia y la cuestión de cómo ser humano.
▲ Lo mejor
Lo bien que se muestra a un Kierkegaard que insistió en la misión de averiguar quiénes somos
▼ Lo peor
Podría haber indagado más en el sistema filosófico del autor en contraste con sus contemporáneos

“Arboleda”: Si viajamos el dolor del duelo será menos intenso

Después de su premiado «Am Fluss», la escritora y traductora Esther Kinsky vuelve con un sobresaliente relato sobre la pérdida y el duelo
★★★★☆
Por S. FERNÁNDEZ-PRIETO
Un hermoso y atinado texto nos introduce en esta más que peculiar «Arboleda». Habla de una tradición de las iglesias rumanas que data de hace siglos: las velas de los vivos y los muertos están situadas en lugares diferentes, como si quisieran mostrar claramente que están separadas por ese espacio contradictorio, vacío y «lleno» de ausencias.
Situados desde el principio ante el dolor de una pérdida, desgarradora, solamente nos queda acompañar a la narradora en su duelo, pues eso es este libro, un profundo duelo, una tristeza que necesita encontrar un cauce por el que transitar acudiendo a los lugares donde la protagonista estuvo con su pareja, el hombre que ha muerto.
Y así, en primera persona, una mujer narra su viaje interior y exterior dividido en tres partes bien diferenciadas. Un viaje por la Italia más alejada de lugares tópicos y turísticos para visitar cementerios, pequeños pueblos, tiendas y la sombría laguna del delta del Po; la segunda, las idas y venidas de las montañas a la llanura hasta que llega la última parte y el tercer viaje, que sumerge a la narradora en su infancia, con el recuerdo paterno dominando la década de los setenta en Italia. El viaje es continuo, de la memoria a la realidad, del presente al pasado. Largas caminatas por terrenos escarpados o suaves colinas que son como fragmentos de vida con formas, matices y colores de un dolor que unas veces hace perder el norte y otras sirve de guía.
▲ Lo mejor
La exquisita sensibilidad de Kinsky y su pericia para llenar de imágenes hermosas un tema tan delicado
▼ Lo peor
Difícil encontrar algo negativo en este libro y los premios internacionales que ha recibido son una prueba

“De entre los muertos”: Jonathan Moore siente el mismo «Vértigo» que Hitchcock

Por Lluís FERNÁNDEZ
★★★★☆
En las novelas «pulp» más negras que la tinta del calamar, en cuyas portadas salía una exuberante rubia con una pistola humeante, alguien entraba en el destartalado despacho de un detective con una foto y le decía: «¡Búsqueme a esta chica!». Ese era el comienzo del calvario del detective, su descenso a los infiernos dispuesto a rescatar a la misma Eurídice de entre los muertos. En la versión posmoderna de la película «Vértigo» (1958), la joven aparece estrellada sobre el techo de un Rolls Royce y hay tantas rubias como virus mutantes en un laboratorio genético de Wuhan. «De entre los muertos» es un extraordinario «hard-boiled» de Jonathan Moore sobre clonación y maldad. Otra sorpresa del sello RBA, que ahora traduce para goce y disfrute de los fans las novelas criminales más perturbadoras del momento. Y esta es de diez.
▲ Lo mejor
El placer de conocer a Jonathan Moore y leer su última y tan estupenda obra
▼ Lo peor
Que Moore haya tenido que recurrir a la novela que usó Hitchcock para su filme

“Inferno”: El día que Hitler consiguió «hipnotizar» al pueblo alemán

Mela Hartwig indaga en las oscuras afinidades que despertó el nazismo en esta obra que escribió después de la guerra y que hoy es un clásico
★★★★☆
Por Sagrario FDEZ. PRIETO
La anexión de Austria al territorio del Tercer Reich culminó cuando las tropas alemanas entraron en Viena en marzo de 1938. En ese momento, Ursula, la protagonista de este libro, tiene 18 años y sus deseos de convertirse en pintora se relegan ante el entusiasmo y el fanatismo de la locura colectiva, manifestada en su propio hogar por la «camisa parda» de su hermano, siempre vestido con el uniforme de las Juventudes Hitlerianas.
Mela Hartwig se marchó con su marido a Londres el mismo año de la anexión, el famoso «Anchslung», porque ambos temían por sus vidas al ser él judío. Escribió «Infierno» poco después de terminar la guerra, cuando vivía en Londres en un difícil exilio, un tanto aliviado por la ayuda de su amiga Virginia Woolf. Se percibedurante la lectura su deseo de indagar en los orígenes de aquel régimen totalitario y, de modo especial, late también la necesidad de comprender la atracción de gran parte del pueblo alemán por un dictador que pareció hipnotizarlos a todos, hasta el punto de que la mayoría de dicho pueblo después «no recordó» nada.
La joven Ursula y su familia se convierten en un modelo medio de la reacción de una parte de la población: un padre que come en silencio, una madre que exclama con miedo «ya no podemos hablar tan alto» y un hijo que les obliga a realizar el saludo nazi. Frente a ellos, el hombre del que se enamora Ursula, un miembro de la Resistencia que quiere abrirle los ojos a la asustada chica. Un conjunto de personajes dibujados con realismo, situados en el ojo del huracán y que sirven como modelos idóneos por su parecido a cualquier familia media: la sensación de identificación ayuda al clima de miedo, a la continua percepción de dificultades al acecho. La finalidad más inmediata y evidente es, pues, la de trasladar a los lectores el horror de aquella época en la que también hubo actos de valentía que no deben olvidarse.
Campo semántico del horror
El libro incluye un excelente epílogo sobre la autora y su obra, pero no podemos dejar de lado un aspecto primordial y muy llamativo en sus páginas: es sabida la importancia que tuvo la manipulación del lenguaje durante el nacionalsocialismo, cómo los medios de comunicación «renombraban» continuamente el mundo. Por ejemplo, el adjetivo «fanático» era un reconocimiento positivo en grado superlativo. Precisamente el uso de la lengua es crucial en esta obra que parece ocupada por el campo semántico del horror: miseria, podredumbre, miedo, odio, locura, exterminio, «Infierno».
Lo mejor
Es una obra póstuma de alto contenido político que, a la vez, sabe conectar bien con las emociones
▼ Lo peor
Nada que objetar, el delirio de una época y de los que la vivieron está perfectamente reflejado

“La policía de la memoria”: Un libro que asustaría al mísmisimo Orwell

La japonesa Yoko Ogawa reviste con el género policiaco una historia trepidante que esconde una reflexión profunda sobre la muerte y la vida
★★★★☆
Por Ángeles LÓPEZ
¿Quiénes son la Policía de la Memoria, con sus elegantes uniformes y sus rostros vacíos? ¿A quién informan? ¿Por qué desaparece toda la fruta, o la nieve nunca se derrite, y la naturaleza se somete? ¿Somos, acaso, la Policía de la Memoria y también las víctimas desmemoriadas? La extinción en una isla avanza discretamente a medida que se sustraen los recuerdos a la gente. Se verán despojados del concepto de cosas tan cotidianas como los pájaros, las flores o los calendarios y ni siquiera recordarán aquello que perdieron. Habrá quienes podrán escapar a esa extinción, pero, si los agentes los encuentran, los detendrá para conducirlos hasta un paradero desconocido.
R., el editor de nuestra narradora, es una de esas excepciones. Ayudada por su anciano cómplice, construirá una diminuta habitación secreta para ocultarle. Correrán un riesgo terrible, aunque esconden a quien tiene algo que a ellos les está vetado: memoria. Parece que Ogawa concibió este relato como una forma de mostrar su gratitud hacia una obra que la cautivó en la adolescencia, «El diario de Ana Frank». Aunque caigamos en la tentación de interpretar la novela como una narración policíaca, se trata de una gran joya que interiorizamos como fábula, alegoría, advertencia o texto revelador sobre la muerte. Una exquisita extrañeza literaria que florece muy de tarde en tarde para iluminarnos el camino.
▲ Lo mejor
Es una exquisita obra que nos hace reflexionar sobre el totalitarismo y los ritmos de la vida y la muerte
▼ Lo peor
El placer de leerla no está exento de un terror palpable: se trata de una trágica parábola de nuestro presente

“Autorretrato con piano ruso”: La historia de la vieja Europa contada a través de un piano

★★★★☆
Por Diego GÁNDARA
La novela de Wolf Wondratschek, veterano escritor de culto alemán y residente en Viena desde hace algunos años, transcurre, precisamente, en esa ciudad tan artística y musical. Allí, en un típico café vienés, un pianista ruso llamado Suvorin evoca su vida ante la escucha atenta de su interlocutor. Lo que Suvorin cuenta no son únicamente anécdotas. Gracias al poder de la evocación, al mismo tiempo que narra va hilvanando, también, una historia, la suya, que por momentos se confunde con la de su piano y con el devenir del viejo continente en el siglo XX. Novela de corte clásico, auténticamente europea, «Autorretrato con piano ruso» es, más que una perfecta narración, una obra ejecutada por un escritor con increíbles dones de artista.
▲ Lo mejor
Los encuentros entre el pianista ruso olvidado y el escritor, siempre imprevisibles
▼ Lo peor
No hay nada en esta novela reprobable, es muy bella, una obra de arte

Cuaderno de memorias coloniales: del Mozambique colonial que lo impregnó todo

★★★★☆
Por Diego GÁNDARA
En estas memorias, Isabela Figuereido relata en primera persona la experiencia que vivió de niña y de adolescente en Mozambique a comienzos de los 70, cuando el país africano buscaba alcanzar la independencia después de varios años de colonización portuguesa y la autora (hija de padres portugueses) procuraba descubrir el mundo que se le presentaba alrededor. Ambientada en Lourenço Marques –la actual Maputo–, la obra no está centrada, sin embargo, en el aspecto histórico, sino en la manera en que los avatares terminan impregnando, después de todo, la vida social, familiar, personal e íntima de las personas. Especialmente, la de una joven que busca comprender su lugar en una historia política que acabó marcando, también, su historia personal.
▲ Lo mejor
Figueiredo revela sin tapujos la violencia y el racismo feroz y normalizado de Mozambique
▼ Lo peor
Nada reprochable, la historia es conmovedora y la escritora sabe utilizar un tono muy evocador