Adiós, Kayne West; bienvenido, Ye

Los que han estado prestando atención a las andanzas de Kanye West seguro que no se han sorprendido con su cambio de nombre. El rapero ha decidido llamarse simplemente Ye y así lo anunció ayer en Twitter (tan definitivo como si hubiera visitado el registro civil): «El artista antes conocido como Kanye West. Soy YE», escribió. Las dos últimas letras de su nombre han sido siempre las más importantes: su marca de zapatillas se llama Yeezy; en Kimye, el acrónimo de su nombre y el de su esposa, Kim Kardashian, son estas letras las que se mantienen, y vuelven a aparecer en el título de su álbum «Yeezus» y, claro, en su nuevo trabajo, «Ye», que estrenó en junio y en el que se sincera sobre su recién diagnosticada bipolaridad. Por si fuera poco, el artista ha comentado en más de una ocasión que para él la palabra «Ye» tiene un significado espiritual, ya que se trata del pronombre personal de la segunda persona del plural en inglés medio, forma de ese idioma en que está escrita su versión de la Biblia, de la que es un ávido lector. En todo caso, y por más espiritualidad que haya detrás, los fans de Ye seguramente encontrarán más interesantes las otras dos controversias que protagonizó su ídolo este fin de semana. La primera, en el programa satírico «Saturday Night Live», donde después de interpretar una canción de su último álbum se lanzó a proclamar un discurso en el que nuevamente defendía a Donald Trump y tocaba, también por enésima vez, la delicada tecla del racismo. El discurso no fue retransmitido por televisión –el espacio es abiertamente anti Trump–, pero el comediante Chris Rock lo viralizó al publicarlo en sus redes. La segunda tiene que ver con «Yandhi», su más reciente trabajo, cuya fecha de lanzamiento fue el pasado sábado. Sin embargo, para desilusión de sus seguidores, el rapero no cumplió y «Yandhi» sigue siendo un misterio. Por cierto, que el nombre nace de la unión entre Ye y Gandhi, con lo cual quizá nos está sugiriendo que podría haber un próximo cambio de nombre que lo convertiría simplemente en Y. Visto de este modo, quizá no sea prematuro vaticinar que Kanye –disculpen, Ye– puede terminar como Sean Combs –¿O es Puff Daddy? ¿o P. Diddy? ¿o, más bien, Puffy?–, mítico rapero del que ahora nadie sabe a ciencia cierta el nombre.