Álvaro Soler: «Hacen falta más ’'te quieros’' detox apagando el móvil»

Se dedicó a la música tras un pacto con sus padres, al constatar que no había trabajo de lo suyo. Ahora es el artista español que más discos vende en Europa tras arropar a sus seguidores «bajo el mismo sol».

Álvaro Soler: / Foto: Gonzalo Pérez
Álvaro Soler: / Foto: Gonzalo Pérez

Llega a Picaro Restobar con puntualidad germánica. Ha vivido en España, Alemania y Japón. Catalán, se considera «del mundo». Se pide un pincho de tortilla, «lo que más echó de menos en Berlín», asegura. Ingeniero en diseño industrial, nos muestra la lámpara artesanal que construyó con maderas reciclables y que dice tiene en exclusiva en casa. Se dedicó a la música tras un pacto con sus padres, al constatar que no había trabajo de lo suyo. Ahora es el artista español que más discos vende en Europa tras arropar a sus seguidores «bajo el mismo sol». Dice que un «te quiero lento» «podría tener 33 latidos».

Canta «Te quiero lento». Para querer, ¿más Speedy González o Lucho Gatica parando el reloj?

Yo creo que más detox, apagando un poco el móvil. Es algo que creo que hace falta a veces. Estos días he estado pensando mucho sobre Instagram, la digitalización... Es como un experimento psicológico, que a veces llega a un extremo que es interesante. Para mí un «te quiero lento» es como tomarse las cosas con calma y aprovechar la ocasión.

Vivió en Japón... ¿Cuántas conversaciones ha mantenido con un robot?

Yo creo que varias, porque si considero Siri como uno... ¿Ha pensado alguna vez que Siri intenta seducirle?

No, eso no. Es bastante poco cariñosa.

Hay una señora que en 2012 se registró como propietaria del sol. ¿Le preocupa que le pidan derechos de autor por su single de «Bajo el mismo sol»?

(Risas). Pues sí. Ojo, tendría que contactarla... ¡que crack!

¿Ha pensado en invertir en alguno de sus rayos?

Pues igual debería... Creo que tengo que hablar con ella.

Habla español, catalán, inglés, francés, italiano y japonés. Diga la verdad... ¿Participó en la construcción de la Torre de Babel?

No, ojalá, me hubiese gustado ese tiempo... Los idiomas son comunicación y a veces hay una barrera del lenguaje bastante grande.

Si se le apagara la voz, ¿en qué idioma cantaría?

Cantaría en el idioma del baile.

Cuando le dijeron que Jennifer Lopez le estaba buscando, ¿pensó que le llamaban del más allá?

Pues casi. Recuerdo que a mi equipo alemán se le escapó la noticia. Al principio no me lo dijeron por no saber cómo iba a reaccionar. Mi canción de «Bajo el mismo sol» estaba en el número uno en Italia, yo ya estaba en las nubes... Imagínate después. Fue muy extraño, una especie de golpe de algo...

¿Cuál fue el agosto que se le hizo eterno?

En 2011. Fue un agosto... todo el mundo ha pasado por eso. Primer amor, primera relación seria y luego te dicen...

¿Le dijeron gracias por participar?

(Risas). Algo así. Me hubiera molado que me dijeran eso. Me dijeron que me dejaban por un argentino que estaba mejor que yo. Y ya está... Pero ahora soy muy feliz con lo que tengo.

¿Cuándo se ha sentido un «niño perdido»?

Muchas veces. Cuando volví de Japón a Barcelona me encontré como en una peli. Crecí bilingual y tenía varios idiomas que estaban dentro de mí haciendo sus maldades. Cuando se me escapaba alguna palabra en inglés se reían de mí...

¿Llamó a Peter Pan para una «operación rescate»?

Sí. Mi Peter Pan es mi padre. Aunque no tenga nada que ver con la música, siempre me da los mejores consejos, no sé cómo lo hace. Espero poder tener esa capacidad algún día con mis hijos.

¿Cuántas veces le preguntan por la política catalana?

Fuera de España me preguntan todo el rato que cómo va, que cómo está la situación... Y no lo sé, porque tengo que llamar a mis padres para que me informen bien (paso tiempo fuera). Soy como el embajador de eso fuera.

Sé que tiene novia, pero ¿no ha pensando en seguir tendencias y enamorarse de alguna política?

Depende de qué país... pero creo que no. (Risas).

En su nuevo disco canta a la libertad, “¿necesitaba una canción?

Creo que sí. Es un lujo que damos por hecho a veces en España o Alemania y no apreciamos.