Arco, a la caza del coleccionista extranjero

La feria busca el reclamo del comprador de fuera ante el 21 por ciento de IVA

Instalación con un buitre asentado sobre basura en el pabellón 10
Instalación con un buitre asentado sobre basura en el pabellón 10

«No hay fórmulas mágicas. Para que las cosas vayan bien hace falta el trabajo de mucha gente y la presencia de buenas buenas piezas», decía Carlos Urroz esta mañana antes de entregar los Premios de Coleccionismo que entrega Arco todos los años. Un vistazo a los espacios instalados por las galerías en la feria bastaba para ver que la selección de obras esta edición se ha seguido con precios medios más bajos y que, a ritmo pausado, ya se alumbraban las primeras ventas. El IVA cultural al 21 por ciento estaba en todos los corrillos en el día para profesionales antes de la inauguración oficial. Arco busca en el comprador internacional y en las transacciones online formas de salvar los muebles. O venderlos también.

Mañana agotadora

El comprador extranjero (puntualizando, el que llega de fuera de la UE) cuenta con la ventaja de que no paga el impuesto que ya, de tanto lamentar antes, los galeristas sólo buscan capear. Ésa es una de las razones por las que la Feria, que ya había reclamado en años anteriores una bajada del impuesto, ha invitado a las últimas ediciones a coleccionistas de fuera. 250 pasan por Ifema estos días. «Es algo que llevamos intentando hacer varios años con un trabajo detrás de mucho esfuerzo, pero la salvación no es la palabra. Es un factor más que contribuye. En esto hay una gran gama de grises», añadía Urroz. Si ya en el día de montaje algunas galerías habían vendido las primeras piezas, ayer se pusieron algunos «puntos rojos» más.

«Estamos buscando una pieza o varias que encajen con el discurso de nuestra colección, que tengan sentido y la completen, porque nosotros no practicamos el coleccionismo especulativo», aseguraba ayer a este periódico Javier Lacruz tras recibir el Premio de Coleccionismo Privado. «Compraremos este año siempre que encontremos lo que buscamos». También los receptores del premio en la categoría institucional, la Fundación Mapfre, habían adquirido algunas fotografías para su colección. «Intento conseguir obra de los 70, Saura, Tàpies, Feito, y aquí se puede hacer con buenas piezas. Si hay algo que te interesa, no hay presupuesto que valga», asegura un coleccionista que no desea indentificarse.

Una habitual a la Feria es Ella Fontanals-Cisneros, que anunciaba estos días que piensa comprar en Arco. La coleccionista, que recibía a la Prensa en su vivienda madrileña, asegura que «siempre compra en Arco» para aumentar su colección de arte latinoamericano. «En tiempos de crisis siempre salen oportunidades que no hay habitualmente. El año pasado compré un Tàpies que me parece que es único por sus características», añadía la presidenta de Cifo (fundación que lleva su nombre) con sede en Miami, y cuyas compras, por tanto, no están gravadas por el IVA. Su colección, centrada en la abstracción de origen latinoamericano, busca incluso una sede permanente para exponerse. «Puede que en Europa estuviese bien», dijo la coleccionista, que también presentó un catálogo, «Pulsos de la abstracción en Latinoamérica» (Turner), y que tiene diez obras en préstamo en el Museo Reina Sofía. El director de este centro, Manuel Borja-Villel, oteaba ayer piezas que engrosarán las salas del museo. El viernes sabremos qué ha comprado.