"Muera la inteligencia traidora": Así fue el enfrentamiento entre Millán Astray y Unamuno

Un documental de la serie “Mitos al descubierto: 75 años de la guerra civil española” reconstruyó la famosa escena en la que se basa la película de Amenábar “Mientras dure la guerra”

El duelo entre Millán Astray y Unamuno quedó registrado en uno de los documentales que emitió Telemadrid dentro de la serie “Mitos al descubierto: 75 aniversario de la guerra civil española”. Fue realizado por el Insitituo CEU de Estudios Históricos y la productora Averal y dirigido por el que escribe estas líneas, Luis E.Togores En el fragmento que reproducimos da su visión de los hechos el profesor Emilio de Diego, autor del libro de recuerdos y biografía de Eugenio Vegas Latapié, testigo de lo que ocurrió.

El 12 de octubre de 1936, día de la fiesta de La Raza, en los albores de la Guerra Civil se produjo el choque dialéctico entre dos ancianos, hombres singulares que tenían tantas cosas en común como formas que les convertían en muy diferentes. Uno era militar, el otro profesor universitario, ambos histriónicos y dotados de caracteres, como poco, peculiares.

Cuando se produjo su enfrentamiento verbal, que duro poco más de un minuto, y en el que no hubo insultos, ni golpes, y mucho menos heridos o muertos, en España estaban ocurriendo cosas terribles. Franco y sus soldados estaban llegando a las puertas de Madrid. En la capital comenzaba los paseos y asesinatos que culminarían con la masacre, solo en Paracuellos del Jarama, de casi cinco mil personas. Por toda España se combate y los españoles se asesinaban sin piedad. Llegaban los primeros brigadistas internacionales para un bando y voluntarios alemanes e italianos para el otro. Miaja creaba la Junta de Defensa de Madrid y el gobierno estaba a punto de huir de la capital.

En este ambiente lo que dijese un catedrático perseguido por la Republica, jubilado y famoso por su destemplanza, y que estaba en el acto del día de La Raza representando al mismísimo Franco, al que respondiese un general jubilado, mutilado, al que se había encargado montar una precaria Radio Nacional y articular un embrión de servicio de propaganda, nadie le dio la menor importancia. Solo la cerrada y provinciana sociedad salmantina y algunos antiguos compañeros de claustro quisieron ser más papistas que el Papa estigmatizando a Unamuno. Franco, ni sus generales, tenían tiempo para la riñas de salón entre Unamuno y Pepe Millán Astray. Lo importante era la guerra y solo la guerra.

Tendrían que pasar tres décadas para que aquel suceso se convirtiese en una cuestión histórica de primera magnitud. Un enfrentamiento entre los intelectuales y unos militares brutales y sanguinarios. Unamuno apoyó el golpe militar. Los militares no eran unos bárbaros. El incidente no paso de unas voces hoy magnificadas como símbolo de un enfrentamiento entre dos forma de ver la vida en plena y triste guerra civil.

Luis E.Togores es autor de la biografía “Millán Astray: legionario” (La Esfera de los libros)