Historia

Blas de Lezo: El medio hombre que ridiculizó a los ingleses

Blas de Lezo, un marino al servicio de España

«Ejemplo de hombre que se supera», «La historia de un servidor de España», «Un marino invicto»... Frases como esta pudieron escucharse el pasado miércoles en el Museo Naval durante la inauguración de la exposición que rinde homenaje a uno de los marinos más destacados de la historia de España: «Blas de Lezo, el valor de Mediohombre». Una muestra que recorre la vida y proezas de este teniente general de la Armada que defendió Cartagena de Indias frente a los ingleses en 1741. Un hecho éste que podría no tener mayor importancia si no es porque lo hizo con sólo seis navíos y 3.200 hombres, mientras que la flota inglesa del almirante Vermon era 15 veces superior en buques y 10 en efectivos. Lo hizo, además, cojo, tuerto y manco, de ahí su apodo de «Mediohombre». Y para que sus gestas no sigan en el olvido el Museo Naval ha querido homenajearle con esta exposición, «un merecido reconocimiento para tratar de recuperar la memoria de este gran marino ante la sociedad española», tal y como aseguró el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Jaime Muñoz-Delgado y Díaz del Río. Con apenas 15 años Blas de Lezo, nacido en 1689 en Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa), ingresó en la Marina y ya desde muy joven comenzó a destacar y a demostrar ese coraje que hoy se quiere ensalzar en la Guerra de Sucesión, tanto en la batalla de Vélez Málaga en 1704 como en el segundo sitio de Barcelona, en 1714. Tenía sólo 23 años cuando fue ascendido a capitán de navío. Estuvo destinado en la Escuadra del Mar del Sur, luchando contra los piratas en las costas peruanas y chilenas y defendiendo los territorios españoles de ultramar. Años después participó en diferentes expediciones, como Génova en 1731 u Orán en 1732. Como reconocimiento a su tesón y defensa del Rey y de los intereses de España, en 1734 fue ascendido al empleo de teniente general de la Armada. Tenía 45 años.

Pero no fue hasta 1736 cuando asume uno de los encargos más importantes de su vida y que, a la alarga, le otorgaría esa fama y reconocimiento que durante más de dos siglos ha quedado casi en el olvido para la gran mayoría de los españoles: la defensa de Cartagena de Indias, el escenario clave para mantener el dominio español en América. Fue allí, en abril de 1741, cuando demostró sus dotes de estratega protagonizando una de las mayores hazañas militares de la historia de España, al vencer a la flota del almirante Vermon, quien antes de que comenzara la batalla ya había comunicado a Londres que la victoria era segura. Se equivocó, y la flota británica sufrió la mayor derrota naval de toda su historia. Incluso habían acuñado diferentes monedas (como la que ilustra esta página) y medallas con frases que conmemoraban una victoria que nunca existió: «Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741» o «El orgullo español humillado por Vermon». Los ingleses, humillados, las hicieron desaparecer y trataron de ocultar ese capítulo de la historia.

Pero no todo fueron buenas palabras y elogios por aquel entonces y un enfrentamiento con el virrey Sebastián de Eslava le apartó de su puesto al frente de la escuadra de Cartagena de Indias. Unos meses después, el 7 de septiembre de 1741, falleció a causa de la peste en Cartagena de Indias con honor de no haber sido vencido jamás. Su tumba está allí, pero nadie sabe dónde.

«No existe un guión más cinematográfico que su propia vida. El cine le debe una gran película», asegura el director del Órgano de Historia y Cultura Naval, el almirante González Carrión, quien recordó que Blas de Lezo «falleció sin el reconocimiento merecido y aún hoy sigue siendo un desconocido». Es por este motivo, por su vida al servicio de España y sus hazañas, por las que el Museo Naval ha reunido 80 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, de una decena de museos y archivos españoles, uno colombiano y varias colecciones particulares. Todo para explicar con el máximo detalle quién fue y qué hizo.

La muestra, estructurada en siete módulos, entra de lleno en la figura de Blas de Lezo, enmarcando su trayectoria en el contexto de la primera mitad del siglo XVIII: la llegada de la Monarquía borbónica, la guerra de Sucesión con las consecuencias del tratado de Utrecht, la defensa de los territorios ultramarinos y el fortalecimiento de la construcción naval de España.

Por primera vez se expondrán al público dos retratos de gran valor: uno de Sebastián de Eslava, perteneciente al Museo de Arte Colonial de Bogotá, y el del propio teniente general, de la colección particular de la Condesa de Revilla-Gigedo. Junto a ellos, el Museo ha restaurado la lauda encargada en 1774 por el hijo mayor de Lezo para honrar a su padre. Además el público podrá contemplar dos documentos hasta ahora nunca exhibidos: un manuscrito de 1773 que ayuda a conocer la construcción naval de la época y el diario autógrafo de Blas de Lezo en el que relata al Rey Felipe V cómo fue la defensa de Cartagena de Indias.

Todo el discurso científico se ha basado en fuentes documentales originales, muchas de ellas inéditas, que han sido consultadas en cuatro de los más importantes archivos españoles: Indias, Simancas, Naval y el Histórico Nacional, además del de Colombia.

La exposición muestra a un marino, Lezo, que, en palabras del ministro de Defensa, Pedro Morenés, «es un referente en la defensa de los intereses de España en un momento en el que nos faltan referentes».