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Bowie, 50 años de su odisea espacial

  • David Bowie en una pose de estudio para el filme «Love You Till Tuesday», en 1969, año de «Space Oddity»
    David Bowie en una pose de estudio para el filme «Love You Till Tuesday», en 1969, año de «Space Oddity»
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

24 de junio de 2019. 00:52h

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Alberto Bravo.  Madrid. 24/6/2019

Aunque cueste creerlo, hubo un tiempo en el que David Bowie estaba pasado de moda. Fue en el inicio de su carrera, cuando probaba estilos sin que ninguno acabara encajando. O, más bien, interesando. Una veces era el Dylan folk, otras veces se abrazaba al pop de John Lennon y también admiraba la provocación «bluesy» de Mick Jagger. Además, investigaba en la oscuridad de la Velvet Underground o en la ambigua luminosidad del vodevil londinense. Pero no fue Bowie, el verdadero Bowie, hasta que grabó «Space Oddity».

El 11 de julio se cumplirán 50 años desde que se editara en single la primera gran epopeya sonora del Duque Blanco y el sello Parlophone lo celebrará con una edición que consta de dos singles de vinilo. El primero contiene en la cara A «Space oddity» y en la B está «Wild eyed boy from freecloud». En el segundo figuran las mismas canciones con nuevas mezclas a cargo de Tony Visconti, un hombre de confianza durante la carrera del artista. Ambos singles se presentan en una caja acompañados de un póster de doble cara, con cartel del lanzamiento original y una foto de Bowie de Ray Stevenson, además de un encarte con información y una fotografía de la estrella tomada por Jojanneke Claassen.

Un héroe astral

«Ground control to Major Tom» es el comienzo de la canción y una frase icónica en el mundo del rock and roll. Es una obra de arte en todos los sentidos que ayudaría a definir el posterior sonido por el que Bowie se convertiría en estrella mundial: una temática casi astral, un héroe sometido a un ambiente claustrofóbico, suites sonoras con varios movimientos, una voz emocional, una instrumentación tan rica como precisa... El mejor Bowie, en definitiva. Pero comencemos por el principio. Entonces, Bowie llevaba seis años de carrera musical sin apenas salir del anonimato. Se trataba de un joven ambicioso, de eso no cabía duda, pero muchos cuestionaban que tuviera talento real. Tenía presencia, por supuesto, y una voz muy interesante. También poseía gusto para vestir mientras se adivinaba un carisma especial en escena.

Pero le faltaba lo que tanto sobraba en muchos otros con menos talento: la personalidad. Bowie iba de un estilo a otro buscando un éxito inmediato sin empezar por lo primordial, que era trabajar canciones con estilo propio. Uno de sus intentos desesperados por ganar notoriedad en aquel Londres tan efervescente de 1969 fue grabar una película de media hora para promocionar su imagen y sus canciones, mayormente insulsas. Y con el filme ya avanzado un día se presentó con un tema nuevo. Se llamaba «Space Oddity». Y ahí estaba, al fin, una voz personal. El single se lanzó el 11 de julio y entró rápidamente en el Top 5 del Reino Unido. El disco «David Bowie», de 1967, apenas había llamado la atención de nadie. Era de una vulgaridad inconcebible si se conoce cuál sería el desarrollo posterior de la carrera del artista. «Space Oddity», de 1969, tampoco es que fuera un gran álbum. Estaba plagado de diversos pastiches y canciones que recordaban a otros. Fundamentalmente a Dylan y al folk inglés más melancólico y anodino. Él cantaba muy bien, desde luego, pero las composiciones parecían de otros. Menos una canción: la odisea espacial.

Había mucho de especial en aquella inclasificable composición. La primera fuente de originalidad fue el tema elegido: un astronauta y su soledad en el espacio. De primeras, podía sonar a broma. ¿Quién iba a comprar semejante idea? Pero en la música y en la voz de Bowie toda la historia resultó tremendamente creíble y muchos se transportaron a la cabina de un cohete al oír cómo narraba el Duque Blanco la odisea. Y otro de los sellos estaba en el sentido de la oportunidad del artista: hizo coincidir la publicación del single con el alunizaje del Apolo 11. De hecho, la canción fue utilizada por la BBC durante la transmisión y cobertura del evento. Un enorme golpe publicitario. Eso sí, nadie en la cadena británica pareció advertir que el Major Tom de Bowie quedaba atrapado en su viaje...

Una obra en «movimientos»

Y como tercer rasgo definitorio está –por fin– la vanguardia musical que propuso Bowie al componer una obra de cinco minutos dividida en varios «movimientos» hasta llegar al éxtasis final. Aquí había una presentación, un nudo y un desenlace que cautivaban –cautivan– al oyente desde ese mismo momento en el que aparece la «Tierra llamando a Major Tom». Hay una guitarra acústica de 12 cuerdas, una tremenda sección de ritmo, espectaculares arreglos de cuerda, vientos, palmas y una voz (o voces dobladas) sencillamente única. La esencia de Bowie se encuentra aquí por primera vez.

¿Cuál fue el punto de partida de la canción? Lo explicó el propio Bowie: «Fue escrita exactamente porque fui a ver la película (de Stanley Kubrick) ''2001: Una odisea en el espacio'' y me pareció increíble. Estaba fuera de mí por entonces, bajo las influencias de las drogas, cuando la fui a ver varias veces. Y realmente se convirtió en una revelación para mí. Hizo que la canción surgiera».

Como concepto, el personaje principal, «Major Tom», hace referencia al personaje del doctor David Bowman y sus intentos de realizar un viaje interespacial. Es un joven ingeniero y astronauta de mentalidad cuadriculada, imperturbable y emocionalmente gélido. Solo reacciona a la lógica que impone su entrenamiento como astronauta.

No sería la última vez que «Major Tom» aparecería en una canción de Bowie. Regresó en «Ashes to Ashes», del álbum de 1980 «Scary Monsters», donde incluiría estas líneas: «Sabemos que Major Tom es un drogadicto / Colgado en las alturas del cielo / Y marcando mínimos históricos». Muchos vieron en esta frase un acto de autodesprecio de Bowie relacionado con su entonces irrefrenable y desbocada adicción a la cocaína.

La temática espacial estaría muy presente durante su ascensión a la fama y posteriores trabajos. Así, «Life On Mars?» fue una de las canciones básicas de su cuarto disco, «Hunky Dory» (1971), su primera gran obra maestra. También fue el foco central de la totalidad del siguiente disco, «The Rise and Fall of Ziggy Stardust», de 1972, otro disco imprescindible y que lo catapultó hacia los cielos de la fama y el reconocimiento. En aquella época, Bowie ya era uno de los artistas más especiales. No solo del rock and roll, sino de la artes. «Dancing out in Space» o «Lazarus» serían otras canciones posteriores inspiradas en esos viajes interestelares que tanto le fascinaban. El productor de «Space Oddity» fue Tony Visconti, quien en este trabajo comenzó una colaboración con Bowie que incluiría finalmente hasta 13 producciones en total. Está en la legendaria trilogía de Berlín y en sus dos últimos discos, los fantásticos «The Next Day» y «Blackstar». Él también se encarga de la supervisión de la nueva edición de una canción que hoy, medio siglo después, sigue sonando tan viva e infinita como entonces.

Y ahora, las películas: Tilda Swinton podría encarnarle

Los «biopics» musicales están de moda en Hollywood, una nueva veta sobre la cual escarbar en busca de oro. Los éxitos de las melifluas y casi bobas «Bohemian Rhapsody» (sobre Queen) y «Rocket Man» (sobre Elton John) han abierto la veda y ya se trabaja sobre un filme con la historia de Bowie. Fallecido el 10 de enero de 2016, el Duque Blanco posee una historia fascinante. Basta con leer la excelente biografía «Starman». Muchas vidas en una sola. Numerosos auges, caídas y resurgimientos. Una vida de película, desde luego. Su hijo Duncan Jones, cineasta a la sazón, aseguró recientemente que quiere llevar la vida de su padre al cine si cuenta con el apoyo del escritor Neil Gaiman y la dirección de Peter Ramsey. Parece que al final la dirigirá él mismo. También pidió a los fans del músico en las redes sociales que hicieran su elección de quién debía reencarnar la figura de Bowie: y salió la actriz Tilda Swinton. Por cierto, que ambos actuaron juntos en el vídeo del cantante «The stars (are out tonight)». Precedentes hay de actrices interpretando papeles masculinos. Y también en música. Cabe recordar aquí «I’m not there», el original y soberbio biopic que en 2007 hizo el brillante Todd Haynes sobre Bob Dylan. Varios actores encarnaron la figura del «songwriter» y uno de ellos fue Carol Blanchet, quien realizó una soberbia recreación del Dylan de 1965-66. Fue nominada al Oscar por el papel. Sin embargo, parece que habrá Bowie por partida doble en los cines, pues ya está aprobado el rodaje de «Starman», que llevaría a la pantalla los primeros años de carrera del cantante y su ascenso a la fama. Eso sí, no es un filme autorizado por la familia de Bowie, que no cedió los derechos de sus canciones. Una película de este genio sin música original de Bowie suena a poco en principio.

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