Jean DujardIn: «Me alquilo para cada historia»

El intérprete que saltó a la fama mundial por «The Artist» ha tenido que «perder» 46 centímetros para meterse en la piel del protagonista de la comedia romántica francesa «Un hombre de altura».

Un hombre de altura» es una comedia romántica sin pretensiones, dirigida por Laurent Tirard, responsable de «Astérix y Obélix al servicio de su majestad». Jean Dujardin comparte reparto con Virginie Efira, y ha tenido que «perder» 46 centímetros para interpretar a Alexandre, un gentleman que sólo mide 1,36 metros.

–¿Ha sido difícil simular ser bajito a la hora de actuar?

–Constreñía bastante el trabajo de actuación, y en algunos momentos era fastidioso. Pero, me gusta lo difícil. Yo «milito» por el sudor, llegar al final del día y poder decir: fantástico, hemos trabajado. También me gusta divertirme, así que cuando coinciden trabajo y diversión, qué más pedir. Pero sí, ha sido complicado. Teníamos que jugar con las miradas, cada uno hacia un sitio; actuar de rodillas, sobre sillones, con sillas grandes y luego reducen mi cuerpo...

–¿Está satisfecho con el resultado?

–Sí, me parece que ha quedado una película elegante.

–¿No diría que le falta un poco de fuerza?

–Es posible. Pero es una comedia romántica, no un drama.

–¿Qué responde a los que reprochan que no se haya elegido a una persona de talla pequeña para interpretar este papel?

–¿Por qué no? Pero habría sido otra película. Creo que la idea de Laurent Tirard era salirse un poco de la realidad, coger a un actor conocido y construir un cuento de hadas, para divertir un rato con una comedia romántica. Pero bueno, es como si de repente hubiera que defender a los hombres de poco altura. Es la crítica más tonta que he oído sobre ese tema. Sería también muy divertido ver a un George Clooney midiendo 1,36.

–¿No teme dañar su imagen de galán oscarizado?

–No tengo una imagen que defender. Debo estar siempre al servicio de una historia. Me alquilo. Yo pediría a la gente que aceptase que no soy todo el rato Jean Dujardin, sino un personaje.

–A veces le describen como «el guapo Dujardin»... ¿Teme perder esa belleza con el tiempo?

–No puedo responder a eso porque sería aceptar que me lo creo...

–No me va a decir que no juega usted con su capacidad de seducción...

–¡Ah, no! ¡Eso es el director quien juega! Bueno, yo hago uso, para eso están mis personajes. Pero también hago de cretino idiota, y a menudo. Tengo 44 años y me conozco muy bien. La belleza es porque estoy bien vestido, bien peinado y bien iluminado... Y también es cierto que la notoriedad te hace parecer guapo. Pero yo no lo vivo así. No me digo «¡cómo me pesa mi belleza!»... sería un caso de psiquiátrico. Vivo muy bien con mi edad. Voy a aceptar mis arrugas, no tengo nostalgia de mis 20 años.

–¿Ha pensado alguna vez vivir en Hollywood?

–Adoro mi país. Creo que soy un chauvinista en todo su esplendor. No es que esté en contra de Estados Unidos, es que no quiero irme de mi casa.

–¿Cuál prefiere de sus películas? ¿«The Artist»?

–A mí me gustan los «OSS 117», por el gran trabajo de fondo y de la forma, con una cierta nostalgia de los años 50, y el verbo muy trabajado.

–¿Tiene proyectos en España?

–No, y no me importaría. Pero me dejo desear.