¿Quién mató a las niñas del Baztán?

Marta Etura interpreta a Amaia Salazar, una agente atormentada por su pasado que investiga una cadena de crímenes en el valle navarro, en la esperada adaptación al cine de «El guardián invisible», la novela superventas de Dolores Redondo.

Marta Etura interpreta a Amaia Salazar, una agente atormentada por su pasado que investiga una cadena de crímenes en el valle navarro, en la esperada adaptación al cine de «El guardián invisible», la novela superventas de Dolores Redondo.

Asegura Marta Etura (San Sebastián, 1978) que no es nada dada a esoterismos, pero que su historia personal con «El guardián invisible» (la exitosa novela de Dolores Redondo, devenida ahora en película) está «llena de magia»: «Mi madre era superfan de la novela y ella sabe que yo siempre voy en busca de personajes femeninos interesantes, así que me habló de este libro y de lo rico e interesante que era el personaje de Amaia. Me dijo que era exactamente lo que yo iba buscando, pero cuando investigué me di cuenta de que los derechos los tenían los productores de ‘‘Millenium’’, así que llamé a mi madre y le dije: ‘‘Olvídate, lo harán los americanos...’’». Pero, al mismo tiempo, el director Fernando González Molina caía enamorado del libro y emprendía una cruzada con Atresmedia para llevarlo a la pantalla. El círculo se cerró cuando Peter Nadermann, dueño de los derechos, acordó con Atresmedia rodarla en España, en español y en el mismísmo Valle del Baztán. Y así fue cómo Marta Etura se convirtió en Amaia Salazar. «En esta película, la magia ronda», insiste.

Para quienes no estén familiarizados con la trama (medio millón de lectores saben perfectamente de qué hablamos) aclararemos previamente que, en «El guardián invisible», Amaia es una agente de la Policía que debe regresar a su pueblo, Elizondo, para investigar una serie de misteriosos asesinatos rituales. La vuelta al hogar despertará asimismo viejos traumas y enconos soterrados, secretos de familia que afloran al tiempo en que Amaia trata de determinar al autor de los crímenes, luchando contra los prejuicios de la gente de la zona, que achaca las muertes a una criatura mitológica, el Basajaun, el llamado «Yeti vasco».

«Ésta es una película con muchas capas: un «thriller» policial que abre la puerta a un drama familiar y a su vez regresa a la trama policial. Todo eso envuelto en una atmósfera muy mágica, con climatología gris, fría, oscura...», explica Etura, para quien abordar el ámbito emocional del personaje ha sido lo más complicado: «La preparación policial es más física, lo complejo realmente es ahondar en el dolor del pasado de Amaia, que es también lo más interesante y lo que hace de esta película un ‘‘thriller’’ particular».

Escenarios naturales

La lluvia, la niebla y la oscuridad son una constante en el Valle del Baztán y, por ende, marcan el tono y la fotografía de esta cinta rodada en los mismo escenarios naturales. Sólo los interiores se han grabado en Madrid. «Ha sido un rodaje muy intenso, duro, lluvioso, pero no ha sido un sufrimiento sino todo lo contrario: es un gustazo trabajar este tipo de personaje, que es un bombón». Además, Etura, como guipozcoana que es, conoce bien esta zona cercana de Navarra y la personalidad de los habitantes del cono norte del país: «Ser del entorno me ha ayudado a entender a Amaia, que es una mujer del norte, un lugar oscuro, frío y duro, que hace que le gente no tenga un carácter extrovertido». Para la intérprete, que no es «gran conocedora de la mitología», resulta curioso que «siendo ésta una zona muy religiosa, acepta y convive muy bien con la mitología».

El personaje diseñado por Dolores Redondo en la novela, primera de la exitosa «Trilogía del Baztán», se desmarca de los típicos investigadores policiales del «noir». Se trata de una mujer joven que encabeza el equipo encargado de rastrear al criminal. Amaia Salazar encarna, en cierto modo, el matriarcado presente en toda esa área. «Al trabajar este papel yo era muy consciente de cómo la orografía y climatología condición a gente a esas mujeres luchadoras y fuertes», asegura Etura.

Desde 2013, coincidiendo con el auge del fenómeno del Baztán, se sabía que la novela de Redondo acabaría tarde o temprano en el cine. Las expectativas son altas y muchos los lectores que pagarán una entrada para volver a reencontrarse con estos personajes. «Creo que les va a gustar. Gracias a la promoción me he ido encontrando con gente que había leído los libros y les ha gustado la cinta. Eso es algo muy difícil, porque cuando lees creas un imaginario muy personal, el modo en que lo ves en la cabeza. Pero ésta es una película muy fiel a la esencia del personaje, tiene una factura impecable y una música poderosa». La idea inicial de la producción es adaptar toda la trilogía, pero la continuación de «El guardián invisible» se supedita a los resultados en taquilla. «Espero que vaya bien y se continúe el proyecto», concluye Etura.