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"Un atardecer en la Toscana": Europa enjaulada

En «Un atardecer en la Toscana» Jacek Borcuch analiza la crisis migratoria desde la historia de una poeta interpretada por Krystyna Janda

Ezra Pound escribió sus famosos «Cantos pisanos» en una jaula al aire libre de un complejo carcelario cerca de Pisa, en Italia. El poeta estadounidense, que había apoyado a Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial, fue capturado en 1945 por partisanos italianos y allí, bajo el sol, mientras esperaba su traslado a Estados Unidos, escribió una de sus grandes obras. En «Un atardecer en la Toscana», la nueva película de Jacek Borcuch, un artista instala en la plaza principal deVolterra una jaula que pretende recordar ese episodio e impulsar una reflexión sobre la libertad y la crisis migratoria en un país en el que el apellido del poeta es hoy el nombre de un partido político de extrema derecha.

La jaula sale a colación en las primeras escenas del filme durante una celebración en la villa de Maria Linde, una poeta polaca y de origen judío, ganadora del Nobel de Literatura, que se instaló en Italia tras la declaración en su país de la ley marcial de 1981. Linde, interpretada por la aclamada Krystyna Janda (que ganó en el Festival de Sundance el premio a mejor actriz por su actuación), es la encarnación del intelectual excéntrico que está acostumbrado a salirse con la suya. «Este papel de “rebelde” ha marcado mi camino profesional y lo tengo muy cercano. Creo que el director me eligió por esta razón», afirma la intérprete, en referencia a su trabajo en «Hombre de mármol» y «Hombre de hierro», de Andrzej Wajda, así como a su papel en «El interrogatorio», de Ryszard Bugajski, por el que ganó la Palma de Oro en 1990. Borcuch, de hecho, escribió el guión para ella.

Durante un acto público en su honor, Linde pronuncia un polémico discurso sobre la actitud de Europa frente a los inmigrantes y las consecuencias, a nivel familiar, local y global, le caen como golpes. Esta mujer ambigua y compleja, que Linde basó en «muchas artistas y mujeres intelectuales que conozco en Polonia, Europa y EE UU», se convierte, como ha explicado el director, «en una metáfora de una Europa que se está agrietando y derrumbando lentamente».